Asaja Castilla-La Mancha continuará con las movilizaciones ante la crisis del sector

La organización agraria mantiene la protesta permanente ante los recortes propuestos en la PAC y acusa tanto a Bruselas como al Gobierno regional de poner en riesgo la viabilidad del campo castellanomanchego.
El presidente de Asaja Castilla-La Mancha, José María Fresneda, ha informado en rueda de prensa los detalles de la movilización convocada para el 17 de diciembre en Toledo - EFE/Ángeles Visdómine
El presidente de Asaja Castilla-La Mancha, José María Fresneda, en una imagen de archivo en rueda de prensa

La tensión en el campo vuelve a primera línea. Asaja Castilla-La Mancha ha acordado continuar las movilizaciones iniciadas el año pasado para defender a un sector que considera “totalmente amenazado” por el rumbo de las políticas económicas y comerciales. La decisión se adoptó este miércoles en la reunión del Comité Ejecutivo de la organización.

La entidad agraria advierte de que la propuesta de la Comisión Europea, presentada hoy a los ministros de Agricultura, introduce elementos positivos, como un posible incremento de 45.000 millones de euros para agricultura y la apertura de 48.700 millones del Fondo Rural. Sin embargo, recuerda que se trata de fondos voluntarios para los Estados miembros, lo que puede generar desigualdad y fragmentación del mercado único.

Asaja reclama que cualquier refuerzo presupuestario de la PAC sea obligatorio y exclusivo para la agricultura. Asegura que esta política “no es una ayuda al agricultor y al ganadero”, sino una garantía para los consumidores, al asegurar alimentos seguros, sostenibles y asequibles.

La organización sitúa el origen del malestar en julio de 2025, cuando Ursula von der Leyen presentó su propuesta del Marco Financiero Plurianual post 2027 con un recorte del 22% del presupuesto agrario. A su juicio, aquel anuncio fue el punto de partida de una movilización permanente ante un ajuste “inaceptable” en un contexto de inestabilidad geopolítica, presión arancelaria y creciente inseguridad alimentaria.

Una protesta que se extiende por Europa

Asaja recuerda que ni las sesiones plenarias del Parlamento Europeo en octubre ni el Consejo Europeo de diciembre han logrado revertir una propuesta que, según denuncia, pone en riesgo la soberanía alimentaria de Europa. La organización señala que así lo demostraron más de 10.000 agricultores y cientos de tractores procedentes de los 27 Estados miembros en la manifestación celebrada el 18 de diciembre en Bruselas.

En aquella protesta, el sector exigió una PAC fuerte, con financiación suficiente y presupuesto propio, además de acuerdos comerciales “justos y recíprocos” que no comprometan la viabilidad de las explotaciones agrarias.

El presidente de Asaja Castilla-La Mancha, José María Fresneda, hace también un llamamiento a la sociedad, al considerar que la crisis del sector agrario “afectará a todos los consumidores”. Subraya que la defensa del campo no es solo una causa profesional, sino también social.

Críticas al Gobierno regional

La organización agraria sostiene que las razones para continuar en la calle no provienen solo de Bruselas. También acusa al Gobierno de Castilla-La Mancha de promover políticas que “atentan” contra el modelo productivo necesario para mantener una agricultura viva y profesional, cuyo futuro —insiste— pasa por una firme defensa del agua.

Fresneda alerta de que “no se puede legislar de espaldas a la realidad” de agricultores y ganaderos y critica que algunas medidas, “en ocasiones populistas”, apenas contribuyen a mejorar la rentabilidad de las explotaciones. Según afirma, estas decisiones aumentan la incertidumbre en un momento especialmente delicado para el sector.

La ganadería, en una situación especialmente frágil

Asaja advierte de que la situación del sector ganadero es “delicada”, condicionada por la falta de rentabilidad estructural, el descenso del censo —sobre todo en ovino y caprino—, la excesiva carga burocrática y los crecientes problemas de sanidad animal.

La organización acusa a la Consejería de Agricultura de una gestión “deficiente” de las enfermedades y de ofrecer ayudas insuficientes para compensar los daños sufridos por los ganaderos. Considera que estas carencias agravan un panorama ya crítico, que amenaza la continuidad de numerosas explotaciones.

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