La liga cadete femenina de Castilla-La Mancha frena el abandono deportivo juvenil
Castilla-La Mancha estrenó este sábado su primera Liga Cadete Femenina de Fútbol con la celebración de la final en el Campo 'Manuel Delgado Meco' de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), donde se midieron los tres equipos líderes de sus respectivos grupos: Ciudad Real FC, Dinamo Guadalajara y Balompédica AB.
El director general de Juventud y Deportes, Carlos Yuste, presidió el acto acompañado por la alcaldesa de la localidad, Rosa Melchor, y subrayó que la competición nació para frenar uno de los problemas más persistentes del deporte femenino: el abandono deportivo en la etapa cadete, una franja de edad en la que las chicas dejan el deporte a un ritmo muy superior al de los chicos.
El director general de Juventud y Deportes de Castilla-La Mancha, Carlos Yuste, asistió este sábado a la final de la I Liga Cadete Femenina de Fútbol celebrada en el Complejo Deportivo de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), poniendo así el broche de oro a una competición histórica: la primera de estas características en la historia de la región, impulsada por el Ejecutivo de Emiliano García-Page durante la presente temporada.
El escenario elegido fue el Campo de Fútbol 'Manuel Delgado Meco', donde la cita se disputó en un formato de final a tres. Los tres clasificados —Ciudad Real FC, Dinamo Guadalajara y Balompédica AB— habían llegado a esta fase tras imponerse como líderes indiscutibles en sus respectivos grupos durante la fase regular de la temporada.
Una liga para combatir el abandono deportivo femenino
Yuste no dudó en señalar el principal objetivo de la nueva competición. La categoría cadete —que agrupa a jugadoras de entre 14 y 16 años— registra uno de los mayores índices de abandono del deporte femenino, una realidad contra la que el Gobierno autonómico ha decidido actuar de forma directa creando una estructura competitiva estable y de alcance regional.
El director general ensalzó el compromiso del Gobierno regional con el deporte femenino y destacó que la nueva liga había podido ponerse en marcha esta misma temporada gracias al trabajo del Ejecutivo de García-Page. En su intervención, subrayó la apuesta decidida de la Junta por garantizar que el deporte sea "un espacio accesible e inclusivo para toda la ciudadanía, independientemente de su edad, género o condición socioeconómica".
La organización de la competición supuso, según apuntó la propia Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM), un esfuerzo organizativo e institucional considerable, precisamente por tratarse de una categoría en la que históricamente se concentran las tasas más altas de abandono entre las deportistas femeninas.
Unicaja, patrocinador principal
Para convertir el proyecto en realidad fue determinante la implicación de entidades colaboradoras del sector privado. Unicaja se incorporó como patrocinador principal de la iniciativa, considerada clave para consolidar el crecimiento del fútbol femenino en la región. Su respaldo permitió dotar a la competición de la estructura y la visibilidad necesarias para atraer a equipos de las cinco provincias castellanomanchegas.
Un 43% más de licencias desde 2015
La creación de la Liga Cadete Femenina se enmarca en un esfuerzo más amplio que el Gobierno regional viene desarrollando desde hace años en materia de igualdad y fomento del deporte femenino. Los datos avalan la tendencia: según Yuste, "actualmente existe prácticamente paridad en el alto rendimiento deportivo regional, donde las mujeres representan cerca del 50 por ciento de los deportistas de la Comunidad Autónoma".
El director general también aportó una cifra reveladora sobre la evolución de la práctica deportiva femenina en la región: las licencias deportivas femeninas han crecido un 43 por ciento desde 2015, pasando de algo más de 22.000 a cerca de 32.000 en 2024. Un incremento que, en palabras de Yuste, refleja el efecto acumulado de las políticas públicas de igualdad deportiva aplicadas en la última década.
La primera Liga Cadete Femenina de Fútbol de Castilla-La Mancha cierra así su primera edición con el reto ya cumplido de existir: haber dado a cientos de jóvenes futbolistas una competición propia, estable y reconocida, en una etapa en la que muchas de ellas, sin ese estímulo, habrían abandonado el deporte.