El Caserío cae con orgullo ante el oficio del Ademar León (27-33)

El BM Caserío Ciudad Real no pudo prolongar su racha triunfal en el Quijote Arena y cedió por 27-33 ante el ABANCA Ademar León en la 19ª jornada de la Liga ASOBAL. Los manchegos reaccionaron en la segunda mitad y llegaron a situarse a dos goles, pero el mayor oficio visitante y un tramo final muy eficaz acabaron frustrando la remontada.

La tarde dejó además las lesiones de Kotanidis y Lumbreras, en un encuentro que volvió a reunir a cerca de 4.000 aficionados en Ciudad Real y que mantiene al conjunto de Urdiales en la pelea por consolidarse en la zona media de la tabla.

El Caserío cae con orgullo ante el oficio del Ademar León (27-33) - Fotografía: Lanza/J. Jurado
El Caserío cae con orgullo ante el oficio del Ademar León (27-33) - Fotografía: Lanza/J. Jurado

El BM Caserío Ciudad Real no pudo repetir gesta en el Quijote Arena y terminó cediendo 27-33 ante el ABANCA Ademar León en la 19ª jornada de la Liga Plenitude ASOBAL. El conjunto manchego, que había derrotado en casa a dos históricos como Granollers y Bidasoa en sus últimas comparecencias, firmó un encuentro irregular, lastrado por las bajas y por un tramo final en el que el rival impuso jerarquía.

La derrota deja además dos preocupaciones añadidas: las lesiones de Kotanidis y Lumbreras y la visita la próxima jornada a una pista directa como la de Nava.

El partido se disputó este sábado 28 de febrero en el Quijote Arena, en Ciudad Real (Ciudad Real), ante cerca de 4.000 espectadores, en un ambiente de gran cita. El BM Caserío Ciudad Real, dirigido por Santiago Urdiales, cayó por 27-33 frente al ABANCA Ademar León, que mostró mayor regularidad durante los 60 minutos y supo gestionar mejor los momentos críticos del encuentro.

El duelo, correspondiente a la 19ª jornada de la Liga ASOBAL, enfrentaba a un Caserío reforzado por su reciente fortaleza como local frente a un Ademar inmerso en cambios internos tras la salida de su anterior técnico y la llegada de Luis Puertas al banquillo leonés. Sobre la pista azul, la urgencia visitante se tradujo en concentración y eficacia.

Un inicio cuesta arriba ante la defensa 6-0 leonesa

El Caserío afrontaba el compromiso con un parte médico exigente: sin Omar Sherif ni Carlos Ocaña, sin Aitor Albizu —inhabilitado por la conocida “cláusula del miedo”—, sin Franco Mendive y sin convocar aún al recién llegado pivote brasileño Pedro Sosa. Un contexto que obligaba a ajustar rotaciones desde el primer minuto.

El arranque fue incómodo para los amarillos. La sólida defensa 6-0 del Ademar cerraba líneas de pase y obligaba a ataques largos y forzados. Urdiales movía piezas, alternando la dirección entre Mach y Pérez de Inestrosa, buscando ritmo y sorpresa. Los goles locales llegaban con esfuerzo: Javi Domingo aportó en primera línea, Poladura encontró espacios puntuales y Torres comenzó a generar desde los seis metros.

En el otro lado, el conjunto leonés explotaba las transiciones rápidas para evitar el desgaste del ataque estático. El marcador reflejaba ventajas visitantes constantes, que alcanzaron los cuatro goles (8-12, minuto 15). Además, la portería local tardó en entrar en escena: no fue hasta el minuto 18 cuando Giovagnola firmó la primera intervención destacada, tras la retirada prematura de Kotanidis por molestias en la parte posterior de la pierna.

Un descanso que mantenía viva la esperanza

Pese al dominio visitante, el Caserío nunca se desenganchó del partido. La diferencia oscilaba, pero el equipo ciudadrealeño resistía. El golpe anímico llegó en la última acción del primer acto: un lanzamiento directo de golpe franco convertido por Wasiak con el reloj a cero dejó el 14-16 al descanso.

El resultado, ajustado pese a las dificultades, sostenía la sensación en la grada de que la remontada era posible. El Quijote Arena rugía, convencido de que el precedente ante Granollers y Bidasoa podía repetirse.

La brecha tras el descanso y el golpe psicológico

Sin embargo, el guion no cambió en la reanudación. El Ademar ajustó aún más su ataque posicional y comenzó a encontrar soluciones con mayor fluidez. La exhibición ofensiva de Gonzalo Pérez Arce, máximo goleador de la ASOBAL, resultó determinante tanto en el lanzamiento exterior como desde el punto de penalti.

Cuando Urdiales optó por el doble pivote para generar superioridad interior, el riesgo se volvió en contra: el meta visitante Álvaro Pérez anotó desde su portería a puerta vacía, ampliando la herida. El parcial llevó el encuentro hasta un preocupante 19-25 en el ecuador del segundo tiempo.

Los errores en el lanzamiento y la falta de continuidad penalizaban a un Caserío que veía cómo la confianza comenzaba a diluirse ante un rival más firme en cada posesión.

El arreón que encendió al pabellón

Cuando el escenario parecía sentenciado, emergió el carácter del equipo manchego. Un parcial de 3-0 (22-25) devolvió la esperanza y encendió de nuevo a la grada. Ángel Pérez de Inestrosa tomó la responsabilidad en la dirección, aportando claridad y pausa en el momento de mayor tensión.

El Ademar pidió tiempo muerto en el minuto 47, consciente de que el partido podía girar. Poladura tuvo en sus manos el 23-25 en un uno contra uno, pero Álvaro Pérez respondió con una intervención clave. Esa acción marcó el punto de inflexión definitivo.

A partir de ahí, el conjunto leonés aceleró con oficio. Gonzalo Pérez Arce volvió a aparecer en momentos calientes y la diferencia se amplió progresivamente hasta el 27-33 final, un marcador que quizás castiga en exceso los méritos locales, pero que refleja la superioridad global del visitante.

Lesiones y próxima final en Nava

Más allá del resultado, la tarde dejó preocupación en el vestuario manchego. La lesión de Kotanidis en los primeros minutos y los problemas físicos de Lumbreras condicionaron el desarrollo del encuentro y obligaron a reajustes constantes.

El Caserío se mantiene en zona media de la clasificación, pero afronta ahora una cita de máxima exigencia: la visita al BM Nava el próximo sábado, un rival directo que esta jornada dio la sorpresa al imponerse en Artaleku.

La temporada de debut del conjunto ciudadrealeño en la élite sigue mostrando competitividad y carácter, pero también evidencia la dificultad de sostener el ritmo ante plantillas más profundas y con mayor experiencia en finales ajustados.

Ficha técnica

BM Caserío Ciudad Real (27): Kotanidis, Lumbreras (2), Alonso Moreno (4, 3 p.), Romanillos (1), Javi Domingo (3), Poladura (3), Casares —siete inicial—. También jugaron: Giovagnola (4 paradas), Mach (1), Sergio López (1), Torres (4), Linhares (2), Palomeque (1), Pérez de Inestrosa (5), Mínguez y Gull.

ABANCA Ademar León (33): Álvaro Pérez (11 paradas y 1 gol), Darío Sanz (2), Gonzalo Pérez Arce (10, 5 p.), Lodos (1), Alberto Martín, Eduardo Fernández (1), Benites (5) —siete inicial—. También jugaron: Barkhordari (1 parada), Miñambres (3), Wasiak (3), Adrián Fernández (1), Rodrigo Pérez Arce (2), Rozada, Duarte (1), Sergio Sánchez (3), Samuel Sáiz.

Parciales: 1-3, 4-6, 6-9, 8-12, 10-13, 14-16 (descanso); 16-19, 18-23, 19-25, 22-25, 25-29 y 27-33.

Árbitros: Alberto Murillo Castro y Pablo García Sánchez. Excluyeron a Javi Domingo (2), Romanillos, Mach; Eduardo Fernández, Samuel Saiz y Rodrigo Benites. Roja directa al visitante Alberto Martín (55').

Incidencias: Encuentro correspondiente a la jornada 19 de la Liga Asobal disputado en el pabellón Quijote Arena de Ciudad Real, con unas 4.000 personas en las gradas. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de José Sánchez Gómez, propietario de la marca de material deportivo Rasán, muy ligado al balonmano español.

Comentarios