Isabel de Velasco: Rescatan el testamento de la Menina de Velázquez
El Archivo de la Nobleza difunde el documento previo al testamento de la joven noble, fallecida en 1659 con poco más de veinte años.
El texto revela su entorno espiritual, familiar y cortesano y permite reconstruir la vida real de una de las figuras del célebre cuadro Las meninas.
El Archivo Histórico de la Nobleza, dependiente del Ministerio de Cultura y con sede en Toledo, ha difundido el documento previo al testamento de Isabel de Velasco, una de las meninas retratadas por Diego Velázquez en su célebre pintura Las meninas. La iniciativa pretende rescatar la biografía de esta joven noble, fallecida en 1659 con poco más de veinte años, y mostrar que las figuras del famoso lienzo fueron personas reales con una vida documentada más allá del arte.
El documento, otorgado por la joven el 21 de octubre de 1659, un día antes de su muerte, arroja luz sobre su vida en la corte de Felipe IV y permite conocer aspectos de su espiritualidad, sus vínculos familiares y sus relaciones dentro del entorno palaciego.
Una menina de la corte de Felipe IV
Isabel de Velasco era hija de Bernardino López de Ayala y Velasco, conde de Fuensalida, y de Isabel de Velasco Benavides, dama de la reina Isabel. Desde 1649 ejerció como menina de la reina Mariana de Austria, un cargo reservado a jóvenes pertenecientes a familias nobles que entraban al servicio de la familia real desde edades tempranas.
En la corte española del siglo XVII, las meninas no eran simples acompañantes de la infanta o de la reina. Estas jóvenes formaban parte de su entorno educativo, ceremonial y afectivo, participando activamente en la vida cotidiana del palacio y en la formación de la infanta.
En el célebre cuadro de Velázquez, Isabel de Velasco aparece situada a la derecha de la infanta Margarita, de pie y vestida con basquiña de guardainfante, uno de los elementos característicos del atuendo femenino cortesano del momento.
El gesto en el cuadro que ha generado múltiples interpretaciones
La posición y el gesto de Isabel de Velasco dentro de Las meninas han sido objeto de diversas interpretaciones a lo largo de los siglos.
El pintor y tratadista Antonio Palomino, autor del tratado El museo pictórico y escala óptica publicado en el siglo XVIII, interpretó que su postura indicaba que advertía a la infanta Margarita de la presencia de los reyes, que aparecen reflejados en el espejo situado al fondo del cuadro.
Sin embargo, desde el Archivo Histórico de la Nobleza recuerdan que este gesto admite otras lecturas posibles. Podría tratarse de una inclinación respetuosa, una reacción espontánea o simplemente un movimiento congelado por el tiempo pictórico, sin un significado concreto más allá del instante captado por Velázquez.
Un documento para conocer la vida real de las meninas
El jefe de difusión del Archivo de la Nobleza, Alejandro Sierra, ha explicado que el objetivo de esta difusión es recordar que las meninas fueron personas reales.
Según ha señalado, el cuadro de Velázquez ha sido objeto de innumerables análisis a lo largo del tiempo, y el testamento de Isabel de Velasco ya era conocido desde la década de 1940, cuando el marqués del Saltillo lo consultó y lo incorporó a una publicación.
No obstante, el Archivo ha querido recuperar ahora el documento con motivo del Día de la Mujer para poner el foco en estas figuras históricas y en el valor de los testamentos como fuente documental para conocer la mentalidad y la vida cotidiana, especialmente en el caso de las mujeres.
Devoción, familia y vida cortesana
El documento difundido forma parte del archivo familiar del Ducado de Frías y refleja con claridad el universo espiritual, familiar y cortesano en el que vivió la joven.
En él se combinan la devoción religiosa, la obediencia filial y los vínculos afectivos propios de la vida palaciega en tiempos de Felipe IV.
Antes de morir, Isabel de Velasco dejó instrucciones sobre dónde quería ser enterrada y pidió la celebración de mil misas por su alma. También destinó dinero a conventos, causas de canonización, redención de cautivos y limosnas, prácticas habituales en la espiritualidad de la nobleza de la época.
Reparto de joyas y recompensas a sus sirvientes
El documento también recoge disposiciones relacionadas con sus bienes materiales.
Isabel de Velasco ordenó que sus joyas y objetos de valor se repartieran entre sus familiares más cercanos, aunque concedió a su padre un amplio margen para introducir modificaciones en el reparto final.
Asimismo, incluyó indicaciones para recompensar a algunos de sus sirvientes, entre ellos Marcela de Ulloa, guarda de damas de la reina, a quien lega una bacía y un jarro de plata. Esta mujer también aparece representada en el cuadro de Velázquez.
Otra de las personas mencionadas es Diego Ruiz, también guarda de damas, a quien deja un objeto de plata y que podría corresponder a una de las figuras presentes en la pintura que aún no ha sido identificada con certeza por los historiadores.
Una figura histórica más allá del cuadro
Para el Archivo Histórico de la Nobleza, este documento permite humanizar a uno de los personajes del cuadro más famoso del Siglo de Oro español.
Alejandro Sierra ha insistido en que la intención de la iniciativa es dar a conocer que Isabel de Velasco existió realmente y que dejó testimonios documentales de su vida, como este documento previo a su testamento.
Gracias a estos textos, explica, es posible conocer aspectos de su personalidad, su religiosidad y las relaciones interpersonales que marcaron su vida, desarrollada dentro de un universo limitado al entorno cortesano del palacio real.