Las plataformas de biogás protestarán en Cuenca el Día de Castilla-La Mancha

Las plataformas vecinales contrarias a las plantas de biogás y biometano se manifestarán el próximo domingo 31 de mayo en Cuenca, donde se celebra el acto institucional del Día de Castilla-La Mancha, bajo el lema "No somos territorio de sacrificio".

La movilización llega después de que la Junta de Comunidades ignorara, según denuncian los colectivos, más de 15.000 alegaciones y firmas ciudadanas presentadas en la tramitación del Plan de Biometanización 2024-2030, y en respuesta al borrador de una nueva ley regional que, advierten, pretende acelerar y blindar la implantación de estas instalaciones.

Más de mil personas claman en Carrascosa del Campo (Cuenca) contra seis plantas de biogás
Imagen de archivo de la última concentración vecinal en Carrascosa del Campo (Cuenca) contra seis plantas de biogás

Las plataformas ciudadanas que se oponen a los macroproyectos de plantas de biogás y biometano en municipios de Castilla-La Mancha han convocado una manifestación para el domingo 31 de mayo a las 11:30 horas en Cuenca, coincidiendo con el acto institucional del Día de la Región que la ciudad acoge ese mismo día. La protesta arrancará en el barrio del Castillo y descenderá hasta la plaza Mayor a través del casco histórico de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El lema elegido es contundente: "No somos territorio de sacrificio".

Los colectivos hacen pública su convocatoria este martes mediante una nota de prensa en la que cargan contra lo que describen como una "política de hechos consumados" del Gobierno regional. En concreto, acusan a la Junta de haber ignorado por completo las más de 15.000 alegaciones y firmas que presentaron durante la tramitación del Plan de Biometanización 2024-2030, un rechazo ciudadano que, denuncian, no encontró respuesta institucional de ningún tipo.

El detonante inmediato de la movilización es, además, la publicación del borrador de la nueva Ley de Inversiones Empresariales Estratégicas, a través de la cual los colectivos entienden que la Junta pretende acelerar y blindar la implantación de estas instalaciones. "Una huida hacia adelante, una imposición y un desprecio a la ciudadanía", la califican sin ambages.

La situación más extrema, según los datos técnicos recabados por las plataformas, se concentra en la comarca de la Mancha Alta conquense: hasta siete macroplantas de biometano proyectadas o ya instaladas en un radio de menos de 30 kilómetros. La distribución es la siguiente: la planta ya operativa en Belinchón (Cuenca), dos proyectos en Tarancón (Cuenca), uno en Huelves (Cuenca) —un municipio de apenas 75 habitantes— y tres más en Campos del Paraíso (Cuenca), también de escasa población. Una concentración que los vecinos consideran desproporcionada e injustificada para unos pueblos que, según subrayan, "no generan tal cantidad de residuos".

La comarca, además, ya ha sido declarada Zona Vulnerable a la Contaminación por Nitratos por la propia Junta, lo que agrava a ojos de los colectivos el riesgo medioambiental de acumular instalaciones industriales de este tipo en el territorio.

Acuíferos, D.O. Uclés y el mito del biofertilizante

Uno de los argumentos centrales de las plataformas gira en torno al agua. Los colectivos alertan del riesgo de contaminación irreversible de las aguas subterráneas por posibles filtraciones de lixiviados y residuos con alto contenido en metales pesados. Advierten también de la amenaza sobre el río Riánsares y la cabecera de sistemas hidráulicos conectados con la cuenca del Guadiana, y recuerdan que el digestato —el residuo resultante del proceso de biometanización que la industria presenta como fertilizante ecológico— es, según revisiones científicas internacionales, un residuo industrial que carece de materia orgánica estable. Su aplicación masiva en campos de cultivo, argumentan, agravaría la saturación por nitratos en suelos y acuíferos, incluso en mayor medida que los purines convencionales, al transformar el nitrógeno orgánico en nitrógeno amoniacal más soluble y fácilmente filtrable.

En este mismo frente, los colectivos advierten del impacto directo que tendría la implantación de estas plantas sobre la Denominación de Origen Uclés, considerada la joya agrícola de la comarca. La contaminación del entorno y el tránsito incesante de camiones de gran tonelaje, sostienen, devaluarían de forma fulminante la reputación de los viñedos locales y anularían cualquier incentivo para el turismo y la hostelería de calidad.

Un modelo de desarrollo frente al otro

Las plataformas no se limitan a rechazar el modelo industrial: proponen explícitamente uno alternativo. Hacen suya la estrategia de desarrollo rural impulsada por el Grupo de Acción Local ADESIMAN, centrada en el turismo cultural —el Monasterio de Uclés, el Camino de Santiago, rutas patrimoniales y vitivinícolas—, la rehabilitación de viviendas para fijar población y la atracción de un turismo de calidad. Una apuesta que, subrayan, ha llegado incluso a promocionarse en FITUR (Feria Internacional del Turismo) y que consideran radicalmente incompatible con la presencia de industria pesada de tratamiento de residuos.

"El modelo de desarrollo basado en el turismo cultural es incompatible con el modelo de desarrollo basado en la industria sucia. Con las dimensiones que nos han impuesto, esta industria no es ecológica ni compatible con el respeto al medio ambiente, por mucho que la hayan bautizado de Bio. Tampoco proporciona trabajo, y el poco que proporciona es hasta peligroso", señala la nota de prensa de los colectivos.

Un movimiento vecinal en expansión

La contestación al biogás y al biometano ha dejado de ser un fenómeno local para convertirse, según recalcan las plataformas, en un movimiento vecinal con implantación en varias comunidades autónomas. En los últimos meses se han multiplicado las coordinadoras locales, las manifestaciones, las alegaciones colectivas y las acciones informativas. En Castilla-La Mancha, los distintos colectivos mantienen una coordinación territorial estrecha y trabajan de forma conjunta en iniciativas sociales, técnicas y jurídicas para responder de manera unitaria al avance de estos proyectos, que denuncian que se impulsan bajo la etiqueta de la transición ecológica.

"La transición ecológica no puede construirse sacrificando pueblos, acuíferos y calidad de vida para favorecer un modelo industrial altamente cuestionado social y ambientalmente", concluyen los colectivos, que esperan que la jornada del 31 de mayo en Cuenca sea la mayor demostración de fuerza del movimiento hasta la fecha.

Comentarios