El Liverpool se convierte en el equipo más elegante de la Premier League gracias a Tommy Hilfiger
El Liverpool no era precisamente un club conocido por su presencia en las páginas de las revistas de moda. Eso ha cambiado. Desde que en enero se anunció el acuerdo con Tommy Hilfiger, el club merseyside ha pasado a ocupar un lugar inesperado en la conversación sobre estilo y cultura pop, convirtiéndose en uno de los equipos más comentados de la Premier League no solo por sus resultados, sino por lo que sus jugadores lucen antes de cada partido.
La noticia del acuerdo no generó demasiado revuelo en un primer momento. Casi todos los grandes clubes tienen algún patrocinador del mundo de la moda, y la dinámica suele ser siempre la misma: trajes idénticos, jugadores posando como maniquíes, fotos corporativas y punto. Nadie esperaba que esta vez fuera diferente.
Pero lo fue.
Un guardarropa para cada jugador, no para todo el equipo
Lo que distinguió esta colaboración desde el principio fue la apuesta por la individualidad. El director de estilo de Tommy Hilfiger, Randolph Casín, explicó que su equipo estudió las redes sociales de cada jugador para entender sus preferencias: colores, cortes, combinaciones habituales. A partir de ahí, construyeron un armario personalizado para cada uno, seleccionando piezas de las nuevas colecciones de la marca.
Los propios futbolistas participaron en las pruebas y dieron el visto bueno a sus looks finales. El resultado se vio en el túnel de Anfield: nada de uniformidad, nada de filas de hombres con el mismo traje. Cada jugador llegó con un estilo propio.
Algunos ejemplos que más llamaron la atención:
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Dominik Szoboszlai apareció con una chaqueta bomber de ante en tono caramelo, camisa de rayas entreabierta, pantalón ancho blanco y mocasines negros. Un look informal pero con mucha personalidad.
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Ibrahima Konaté optó por un estilo más sofisticado: americana entallada, pantalón recto, jersey negro y un pañuelo de seda anudado al cuello. Los calcetines rojos brillantes daban el toque de atrevimiento.
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Alisson y Alexis Mac Allister compartieron el mismo jersey de rayas, pero con resultados totalmente distintos. El portero brasileño lo combinó con un traje oscuro de doble botonadura, dando un aire intelectual y austero. El argentino apostó por algo más relajado: chaqueta ligera y vaqueros.
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Cody Gakpo llevó un conjunto de estudiante universitario distinguido: traje, camisa y jersey con cuello en V. Curtis Jones, justo a su lado, apareció con blazer de cuadros, camisa blanca y corbata roja. Las redes sociales no tardaron en compararlo con Mr. Bean.
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Mohamed Salah y Andrew Robertson eligieron propuestas más discretas: cazadoras sencillas, básicos y mocasines, sin estridencias.
Es reseñable que plataformas de seguimiento deportivo como Reseñas Mostbet también registraron un repunte de búsquedas relacionadas con el Liverpool durante las jornadas en que los looks del equipo se volvieron virales, lo que ilustra bien cómo este tipo de iniciativas amplían el alcance del club más allá del fútbol.
El túnel como pasarela: una tendencia que viene de la NBA
Lo que está haciendo el Liverpool no surge de la nada. Es la adaptación al fútbol de un fenómeno que lleva años consolidado en el baloncesto estadounidense: el tunnel show, ese momento en que los jugadores recorren el pasillo desde el autobús hasta el vestuario convertido en una improvisada pasarela, con fotógrafos y cámaras esperando para capturar cada look.
El origen de este fenómeno es, cuanto menos, paradójico. En 2005, el comisionado de la NBA David Stern introdujo un estricto código de vestimenta preocupado por la imagen pública de la liga, ya que muchos jugadores llegaban a los pabellones con ropa que se asociaba más al mundo del hip-hop que al deporte profesional. Allen Iverson fue uno de los más críticos con la medida.
Sin embargo, esa restricción terminó generando el efecto contrario al esperado. Jugadores como LeBron James o Russell Westbrook comenzaron a contratar estilistas y a convertir cada entrada al pabellón en un evento de moda. El túnel pasó a ser un espacio de expresión personal, y los medios comenzaron a cubrirlo con la misma atención que una semana de la moda.
En el fútbol europeo, el formato ha tardado mucho más en asentarse. Hubo intentos aislados: Héctor Bellerín fue uno de los pioneros con sus outfits llamativos, y Jules Koundé se convirtió en un referente en el túnel del Barça hasta que Hansi Flick impuso la obligación de llegar con la equipación del club. Las concentraciones de la selección francesa en Clairefontaine son quizás el ejemplo más cercano a un desfile organizado en el fútbol europeo.
El Liverpool, con Tommy Hilfiger detrás, ha dado el paso definitivo.
Tommy Hilfiger: de los circuitos de Fórmula 1 a Anfield
Para entender por qué esta colaboración tiene sentido, conviene repasar brevemente la historia del propio Tommy Hilfiger como marca. Desde sus inicios, el diseñador neoyorquino construyó una identidad visual muy reconocible basada en la estética preppy americana: polos, blazers, chinos, cardigans y jerseys de cuello en V. La imagen del estudiante de universidad de élite, desenfadado pero impecable.
Pero Hilfiger siempre tuvo ambiciones que iban más allá de la moda convencional. En los años noventa, el deporte y la música se convirtieron en los principales vehículos de su marca:
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En automovilismo, fue patrocinador del equipo Lotus en Fórmula 1 y más tarde colaboró con Ferrari durante la era de Michael Schumacher. Actualmente trabaja con Cadillac.
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En música, invirtió millones en convertirse en patrocinador de giras mundiales. En 1999 fue el sponsor principal de la gira No Security de los Rolling Stones. También vistió a artistas como Lenny Kravitz, Britney Spears y Aaliyah.
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En tenis, la estética de pista fue siempre parte de su ADN. En 2015, Rafael Nadal se convirtió en embajador de la marca.
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En náutica, patrocinó regatas y al campeón Russell Coutts, integrando la estética marinera en sus colecciones.
El fútbol era, hasta ahora, el gran ausente en esa lista. El acuerdo con el Liverpool representa la primera apuesta seria de Tommy Hilfiger por el deporte más popular del mundo, con acceso a una audiencia global que ningún otro deporte puede igualar.
El Liverpool, referente de estilo en la Premier League
El resultado de todo esto es que el Liverpool ha logrado algo que pocos clubs consiguen: trascender el fútbol y entrar en la conversación cultural más amplia. El túnel de Anfield se ha convertido en un espacio que genera contenido propio, con vida más allá del partido en sí.
No es solo una cuestión de imagen. Es una estrategia de marca que conecta al club con audiencias jóvenes que consumen moda, cultura y deporte de forma integrada, sin separar unos de otros. Y en ese terreno, el Liverpool acaba de marcar un gol que ningún otro equipo de la Premier League ha anotado todavía.