Amor para todas las edades

Sin importar si se trata del amor de juventud o de un amor maduro, hay que saber vivir el romance en cada una de sus etapas
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En el amor no hay límites ni reglas que digan que el amor no es para todas las edades. Están las relaciones que se dan en la juventud y que nos dejan recuerdos de intensos sentimientos y también las relaciones maduras, donde la relación se construye en base a un vínculo basado en la aceptación mutua y la madurar juntos emocionalmente.

Pero sin importar si se trata del amor de juventud o de un amor maduro, hay que saber vivir el romance en cada una de sus etapas.

Amor joven

El amor joven está lleno de pasión e intensidad. Es la etapa donde el romance es más intenso y donde comenzamos a sentir nuestros primeros deseos y la atracción sexual hacia otra persona.

Cuando se habla de amor joven, nos referimos al amor adolescente donde muchos desarrollamos sentimientos aún guardamos como parte de nuestros buenos recuerdos.

Por lo general, este amor se caracteriza por el descubrimiento de los primeros sentimientos románticos y la exploración de la intimidad entre dos personas. Sin embargo, a pesar de que durante esta etapa comience el despertar sexual, esto no significa que el sexo siempre tenga que estar presente para que surja el romance.

En realidad el amor joven suele vivirse a través de la construcción de relaciones cercanas que se convierten en una conexión especial. Una conexión que en ese momento nos hizo sentir que estábamos ante un amor que sería para siempre, aunque quizá no fuera así. Pero sin importar qué, lo que jamás podremos negar es que aunque el amor joven sea fugaz, nos quedarán recuerdos y sentimientos que jamás podremos olvidar.

Amor en la juventud

Al comienzo de la vida adulta el amor se va transformando gracias a las experiencias que hemos tenido. El romance en la juventud se vive de una forma diferente, ya que hemos dejado de lado la adolescencia y las promesas de “amor eterno” para empezar valorar las relaciones y comenzar a cuestionarnos establecernos con una persona y en algunos casos, desear tener hijos.

En el amor en la juventud adulta, los sentimientos por alguien se convierten en una manera de descubrir si es la indicada para iniciar una relación e incluso, pensar en compartir una vida juntos en la que exista la posibilidad de tener hijos.

Cuando se está en la juventud se puede experimentar el romance con libertad y aprender de cada una de esas experiencias para madurar emocional y sentimentalmente. Y de esta manera, aprendemos que aunque no existan los “príncipes ni princesas”, es posible amar a una persona con todos sus defectos y virtudes y construir entre ambas partes una relación sana.

Amor maduro

La madurez trae consigo la oportunidad de descubrir a una persona especial que llega a nuestras vidas en el momento correcto.

Un amor maduro nos permite desarrollar un vínculo con una pareja basado en un sentimiento de complicidad que se convierte en un amor más sólido, cómplice e intenso.

 Las parejas que disfrutan de un romance en la etapa de la vida madura desarrollan una conexión en la que sienten la necesidad de compartir momentos, sueños y anhelos. Y que al mismo tiempo, se convierten en una pareja que aunque les guste estar juntos, cada una de la partes tiene la madurez para disfrutar de una autonomía propia que le da a la relación esa estabilidad y un vínculo construido en base al presente mientras ambos aprenden a aceptarse cómo son, sin renunciar al pasado y trabajando por un nuevo futuro juntos.  

Amor en la vejez

Hay quienes creen que el amor en la vejez no puede ser posible. ¿Pero por qué no se puede tener la oportunidad de amar en la vejez?

¡El amor puede vivirse a cualquier edad! Haber llegado a la etapa de mayor madurez de la vida no significa que ya no exista la oportunidad de vivir ese sentimiento como maravilloso como lo es el amor.

Es la etapa donde los hijos ya han crecido y siguen su camino, y en las que algunas personas de la tercera edad pueden sentirte “desorientados” sobre qué hacer ahora que los hijos o quizá quien fue su pareja toda la vida ya no está. Pero esto no es motivo para la tristeza o la depresión.

Para las personas mayores, este es el momento donde tienen una gran oportunidad para redescubrirse a sí mismos y volver a vivir esa ilusión de tener la compañía de alguien a su lado con quien compartir esta nueva y hermosa etapa de la vida.

Mientras que para las parejas de la tercera edad es la oportunidad perfecta para volver a descubrir esos sentimientos que los unieron y alimentar la felicidad de la relación sin hijos ni otras distracciones que se interpongan esos momentos especiales que tanto desean rescatar.

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