La UCLM recibe la biblioteca jurídica de José Enrique Serrano

La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha recibido este viernes la biblioteca jurídica personal de José Enrique Serrano, quien fuera jefe de Gabinete de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y diputado del PSOE, en un acto celebrado en la Facultad de Derecho del campus de Ciudad Real.

La colección se suma a los más de 3.000 volúmenes que en su día donó el padre del académico y político socialista, cumpliendo así el deseo que el propio Serrano dejó escrito en su testamento y que convierte a la facultad ciudadrealeña en custodio de un legado bibliográfico familiar de dos generaciones.

La UCLM recibe la biblioteca jurídica de José Enrique Serrano
La UCLM recibe la biblioteca jurídica de José Enrique Serrano

La Facultad de Derecho de la Universidad de Castilla-La Mancha en Ciudad Real acogió este viernes el acto de donación de la biblioteca personal de José Enrique Serrano, jurista, profesor universitario y figura destacada de la política socialista española, quien ejerció como jefe de Gabinete de los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y como diputado del PSOE. La colección, integrada por fondos jurídicos reunidos a lo largo de toda una vida académica, pasó a engrosar los fondos de la institución de acuerdo con la voluntad expresa que Serrano dejó recogida en su testamento.

El rector de la UCLM, Julián Garde, aceptó la donación en un acto que contó con la presencia de la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, y de miembros de la familia del académico. La ceremonia tuvo un marcado carácter emocional, en tanto que la nueva colección se une a la que en su día cedió el padre de José Enrique, quien ya donó 3.000 volúmenes a la misma facultad, logrando así que padre e hijo compartan estanterías y legado en un mismo espacio.

La familia estuvo representada por Carmen Serrano, sobrina del académico, quien tomó la palabra para subrayar que, más allá de sus responsabilidades públicas, su tío "siempre fue profesor de Derecho por encima de todo". Recordó cómo Serrano fue discípulo de Manuel Alonso en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y evocó una de sus últimas tardes junto a él, cuando repasaron uno a uno a todos los profesionales del ámbito jurídico con quienes había compartido trayectoria. "Cuando no desarrollaba una responsabilidad pública, siempre volvía a la facultad", afirmó, y añadió que lo hizo incluso cuando un rector "le arrinconó" y le obligó a impartir clase en el turno de noche, algo que asumió, según su sobrina, con orgullo.

Carmen Serrano destacó que el profesor "nunca dejó de alimentar su biblioteca jurídica" y que siempre había querido que acabara precisamente en esa facultad. "Agradezco que el deseo de mi tío se haya podido materializar. Gracias por materializarlo en tiempo récord. No hay mejor destino para su biblioteca que éste", defendió.

La ministra Isabel Rodríguez quiso estar presente en un acto que definió como "un día que no borraré de mi recuerdo", en parte por el vínculo personal que la une al homenajeado y en parte porque la Facultad de Derecho de Ciudad Real fue también la suya. Para ella, Serrano fue "una persona muy especial" que tuvo una determinación singular para que sus libros acabaran en ese centro. Explicó que el propio académico dejó por escrito en su testamento el deseo de que su colección reposara junto a la que su padre había donado anteriormente, y que mantuvieron conversaciones al respecto cuando aún vivía, aunque la donación no pudo materializarse en vida.

La dimensión política de Serrano

La ministra repasó la trayectoria del homenajeado desde su perspectiva personal. Cuando ella llegó al Congreso de los Diputados en 2011, pudo conocer también su faceta pública, en la que Serrano demostró su "dimensión humana" y su "profundo sentido de Estado". Recordó una época de bloqueo político marcada por la incapacidad para investir a un presidente en 2015 y por episodios de gran calado institucional como la abdicación del rey Juan Carlos I, vivida con inquietud en el seno de un partido "con anhelo republicano". En aquel contexto, señaló, Serrano colaboró con Ciudadanos (Cs) para intentar desbloquear un acuerdo y facilitar una investidura, y en el texto pactado llegaron a plasmarse propuestas como la extinción de las diputaciones provinciales.

Rodríguez subrayó que Serrano siguió siendo una referencia para ella también en su etapa como ministra, llegándole a recomendar lecturas específicas una vez fue nombrada titular de Política Territorial y portavoz del Gobierno. "Fue mi amigo y tuve la suerte de tenerlo de profesor", afirmó, y pidió seguir recordándole con su característica sonrisa.

Un diálogo entre generaciones

El rector Julián Garde puso en valor el significado simbólico del momento. "Hoy se produce algo especialmente valioso. Un diálogo entre generaciones, que queda simbólicamente reunido en un mismo espacio", afirmó, destacando que padre e hijo "comparten ahora un legado" en las mismas estanterías. Para Garde, la donación "es el reflejo de una trayectoria, de una manera de entender la gestión pública, de la responsabilidad de servir a los demás".

Definió a Serrano como una figura "de profunda vocación institucional" en la que, más allá de los cargos ocupados, se hacía visible "su amor por el conocimiento, su curiosidad intelectual y el respeto por los libros como herramienta para entender el mundo". El rector reivindicó asimismo el papel de la universidad pública como "institución al servicio de la sociedad" y subrayó que cada uno de los nuevos volúmenes contribuirá a reforzar ese compromiso. "Las bibliotecas no solo almacenan libros. Son un espacio de diálogo y encuentro. Reivindicar el valor de la lectura pausada es más necesario hoy que nunca", aseveró.

Un legado vivo para los estudiantes

El decano de la Facultad de Derecho, Fernando Callejas, cerró las intervenciones poniendo en valor el significado de la donación para los estudiantes, quienes encontrarán en estos fondos "no solo doctrina, sino ejemplo". Callejas reflexionó sobre el valor de nutrir una biblioteca en un tiempo en el que "el tiempo se fragmenta y se consume con rapidez", y agradeció a la familia de Serrano una generosidad que, a su juicio, convierte el legado en futuro. "Cuidaremos esta biblioteca como patrimonio académico y como una herencia intelectual. Los libros no son objetos, son conversaciones que no acaban nunca", concluyó.

La donación materializa así un deseo que José Enrique Serrano persiguió en vida y que, finalmente, su familia pudo cumplir tras su fallecimiento. La biblioteca jurídica del académico socialista queda desde ahora en el mismo lugar que la de su padre, en la facultad donde ambos entendieron que los libros no pertenecen a quien los posee, sino a quienes los leen.

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