El embalse del Cenajo queda limpio tras la macrofiesta ilegal que alteró la zona

Las autoridades han dado por restituida la normalidad en el entorno del embalse del Cenajo, en Férez (Albacete), tras completar la limpieza de los residuos generados por la macrofiesta ilegal que congregó a miles de asistentes durante una semana en una zona medioambientalmente protegida. El operativo se cierra después de decenas de detenciones y de un amplio despliegue policial para desmantelar el evento.
El entorno del embalse del Cenajo en Férez (Albacete) tras la macrofiesta ilegal desarrollada durante una semana - EP
El entorno del embalse del Cenajo en Férez (Albacete) tras la macrofiesta ilegal desarrollada durante una semana - EP

El entorno del embalse del Cenajo, en el municipio de Férez (Albacete), ha quedado finalmente limpio tras la retirada de residuos acumulados después de la celebración de la macrofiesta ilegal conocida como ‘Big Fucking Party’, un evento masivo no comunicado ni autorizado que congregó a miles de personas y vehículos en un espacio natural de alto valor ecológico. Tras una semana de presencia masiva, retirada de escenarios y gran operativo policial, las autoridades han restituido la normalidad en la zona y retirado los últimos restos de basura, aunque persisten las preocupaciones por el impacto medioambiental.

Una fiesta ilegal de grandes proporciones

La macrofiesta ‘Big Fucking Party’ se celebró entre el 31 de diciembre de 2025 y el 7 de enero de 2026 en las inmediaciones del embalse del Cenajo, dentro del término municipal de Férez, en pleno Parque Natural y en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Se estima que el evento reunió a alrededor de 3.500 personas y unos 2.000 vehículos —camiones, furgonetas, autocaravanas y vehículos camperizados— procedentes de diversos puntos de España y de países como Francia, Alemania, Dinamarca o Reino Unido.

Los participantes llegaron en caravanas desde distintos lugares, y en los primeros días la afluencia fue creciendo hasta generar una extensa concentración en un entorno natural frágil y alejado de núcleos urbanos. La falta de comunicaciones, permisos, servicios básicos, instalaciones sanitarias y medidas mínimas de seguridad convirtió el lugar en un foco de riesgo para la seguridad ciudadana, la salud pública y el medio ambiente.

Despliegue policial y detenciones

Ante la magnitud de la concentración, la Guardia Civil desplazó a cerca de 300 agentes para contener, vigilar y finalmente desmantelar la macrofiesta y controlar los accesos. El operativo se extendió durante varios días y contó con unidades especializadas, entre ellas USECIC, Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), unidades caninas, el Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS), caballería, drones y apoyo aéreo.

Como resultado de la intervención, 63 personas fueron detenidas por su participación en la organización y desarrollo de la fiesta ilegal, así como por disturbios y delitos relacionados. De ellas, 20 arrestos se produjeron tras enfrentamientos con agentes en la madrugada del 31 de diciembre en las proximidades de la pedanía de Cordovilla, cuando una multitud de vehículos intentó instalar la fiesta, y 38 detenciones se vinculaban directamente con la organización del evento. Las cinco detenciones restantes se derivaron de delitos contra la salud pública o requisitorias judiciales vigentes.

Además, se intervinieron 16 vehículos pesados que se empleaban para transportar infraestructura, equipos de sonido y materiales logísticos, y se levantaron más de 730 actas administrativas por infracciones relacionadas con sustancias estupefacientes, armas prohibidas, protección del medio ambiente y seguridad vial. Alrededor de 287 conductores dieron positivo en controles de alcohol o drogas a su salida.

Las diligencias y las personas detenidas han sido puestas a disposición de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia número 2 de Hellín, que continuará con la investigación penal de los hechos.

Impacto medioambiental y retirada del evento

La celebración de la macrofiesta en un entorno declarado ZEPA despertó especial preocupación por los posibles daños a la flora y fauna del lugar. La presencia masiva de vehículos, equipos y estructuras improvisadas durante varios días dejó un importante volumen de basura y residuos acumulados que afectaron la superficie del embalse y sus inmediaciones. La elección de un terreno inestable e inundable agravó la situación.

Tras el desmantelamiento progresivo de la fiesta, la retirada de escenarios y la salida escalonada de participantes —que finalizó con la evacuación de los últimos unos 150 vehículos y alrededor de 200 personas— las autoridades procedieron a limpiar la zona, retirando los restos acumulados de bolsas, envases y otros desperdicios. La circulación en las carreteras cercanas, que durante días mantuvo grandes retenciones, volvió a la normalidad.

El Ayuntamiento de Férez, cuya población ronda los 600 habitantes, siguió de cerca el desarrollo del evento dado el fuerte impacto que supuso para el municipio y sus accesos. Tras la limpieza, se espera que las autoridades competentes evalúen la necesidad de aplicar medidas adicionales para restaurar el entorno natural y asegurar la recuperación ecológica del lugar.

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