La lluvia y la alerta por nieve reducen la afluencia a la rave ilegal de Albacete

La Guardia Civil constata un descenso de asistentes en el embalse del Cenajo, donde se mantiene un amplio dispositivo con unos 300 agentes y un cerco perimetral ante el riesgo del terreno y las precipitaciones.
Desciende el número de asistentes a la rave ilegal en el entorno del embalse del Cenajo de Albacete, donde ya está lloviendo - EFE/Miguel Andújar
Desciende el número de asistentes a la rave ilegal en el entorno del embalse del Cenajo de Albacete, donde ya está lloviendo - EFE/Miguel Andújar

La macro rave ilegal que se celebra desde el pasado 31 de diciembre en el embalse del Cenajo, en el término municipal de Férez (Albacete), ha comenzado a perder asistentes coincidiendo con la llegada de la lluvia y la activación de la alerta meteorológica por precipitaciones y nieve en la zona. Así lo ha confirmado la Guardia Civil, que mantiene desde hace días un amplio dispositivo de seguridad en el entorno de la fiesta.

Según han informado fuentes del Instituto Armado, este domingo se ha observado un descenso en el número de participantes, después de que la rave llegara a congregar en sus momentos de máxima afluencia a unas 3.500 personas. La noche ha transcurrido con total normalidad y sin que se haya registrado ninguna incidencia, al tiempo que continúa activo el operativo desplegado desde el inicio de la concentración, integrado por unos 300 agentes procedentes de distintos puntos de España.

Un dispositivo policial que se mantiene intacto

El dispositivo de seguridad se mantiene sin cambios respecto a jornadas anteriores, con un cerco perimetral sobre la ubicación exacta de la rave y con controles en las vías de comunicación próximas. En este sentido, la Guardia Civil ha recordado que desde el pasado día 31 está controlada la circulación de la carretera AB-408, entre los kilómetros 0 y 12,500, con el objetivo de regular el tráfico, evitar accesos no autorizados y garantizar la seguridad tanto de los asistentes como del resto de usuarios de la vía.

El descenso de participantes registrado en las últimas horas se atribuye, en gran parte, a las comunicaciones trasladadas por los agentes sobre la alerta meteorológica. A primera hora de este domingo ya estaba lloviendo en la zona, lo que ha llevado a muchos asistentes a abandonar el recinto ante el empeoramiento de las condiciones.

Riesgo por lluvia en una zona inundable

Las mismas fuentes han advertido de que la rave se celebra sobre una zona inundable y con un terreno inestable, lo que incrementa los riesgos en caso de lluvias persistentes. Las precipitaciones que se están registrando podrían complicar seriamente la salida de vehículos y personas, especialmente teniendo en cuenta la gran cantidad de furgonetas, caravanas y coches que se concentran en el entorno del embalse del Cenajo.

Pese a este descenso de afluencia y a las dificultades derivadas de la meteorología, las fuentes consultadas han señalado que se mantiene la previsión de que la fiesta ilegal pueda prolongarse todavía hasta los días 6 o 7 de enero, siempre en función de la evolución del tiempo y del comportamiento de los asistentes.

El origen de la macro rave

Los primeros movimientos relacionados con esta concentración ilegal se detectaron en la noche del martes 30 de diciembre, cuando comenzaron a llegar a Tobarra numerosos vehículos, muchos de ellos caravanas y furgonetas procedentes de otros países europeos, como Francia y Dinamarca. El objetivo era instalarse en el entorno del embalse del Cenajo para celebrar la fiesta.

En un primer momento, la Guardia Civil logró disolver el asentamiento durante la madrugada del miércoles, lo que provocó que los asistentes intentaran trasladarse a la pedanía de Cordovilla, también en el término municipal de Tobarra. Sin embargo, finalmente regresaron al embalse, donde consiguieron iniciar la rave a última hora del 31 de diciembre, consolidando una concentración que se ha prolongado durante varios días.

Este tipo de macrofiestas ilegales cuenta con precedentes recientes. Hace justo un año, se organizó la rave no autorizada denominada ‘Big Fucking Party 2025’ en las inmediaciones del aeropuerto de Ciudad Real, un evento que se alargó durante seis días y que reunió a miles de personas desplazadas en furgonetas y autocaravanas, generando también un importante despliegue policial.

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