El PSOE afea al PP que haga negocio con la regularización que ataca
La vicesecretaria general del PSOE de Castilla-La Mancha y eurodiputada, Cristina Maestre, ha denunciado la "infinita incoherencia y desvergüenza" del Partido Popular por atacar públicamente la regularización de inmigrantes impulsada por el Gobierno mientras cargos municipales del partido en la región promocionan desde una gestoría la tramitación de esas mismas solicitudes a cambio de dinero.
Maestre realizó estas declaraciones este sábado desde Barcelona, donde participa en el encuentro internacional Global Progressive Mobilisation, en el que Castilla-La Mancha figura como una de las delegaciones "más potentes". Aprovechó también para responder a las críticas del PP en materia fiscal, recordando que el verdadero "infierno" lo vivieron los castellanomanchegos durante los gobiernos del Partido Popular, marcados por recortes en sanidad, educación y servicios sociales.
La eurodiputada y vicesecretaria general del PSOE de Castilla-La Mancha, Cristina Maestre, acusó este sábado al Partido Popular de una "infinita incoherencia y desvergüenza" al descubrirse que cargos municipales del partido en la región ofrecen desde una gestoría privada la tramitación de solicitudes de regularización de inmigrantes, el mismo día que dirigentes nacionales de la formación arremetían públicamente contra esa medida del Gobierno. Las declaraciones se produjeron durante su participación en el encuentro internacional Global Progressive Mobilisation, celebrado en Barcelona.
"No se puede estar criticando una regularización solidaria, que además ellos mismos impulsaron cuando gobernaban, y al mismo tiempo aprovecharse económicamente de quienes necesitan regularizar su situación", afirmó Maestre, que concluyó con una sentencia directa: "Es una auténtica vergüenza".
La eurodiputada socialista subrayó la contradicción interna del PP al recordar que la regularización de inmigrantes no es una medida ajena a la tradición del partido: según Maestre, fue el propio PP quien la impulsó cuando ostentaba el poder. Esa circunstancia, unida a la actividad comercial de sus cargos locales en CLM, convierte la posición pública del partido en lo que la dirigente socialista calificó de ejercicio de hipocresía política.
La delegación castellanomanchega, entre las más activas del foro
Desde Barcelona, Maestre destacó el peso de Castilla-La Mancha en el encuentro internacional, al que asisten representantes de todo el mundo para, en palabras de la eurodiputada, "unir ideas y frenar tensiones globales que no benefician a los derechos humanos". El foro, de corte progresista, aborda el riesgo de normalizar conflictos armados, discursos de odio y retrocesos democráticos en distintos países.
"Hay una mayoría que quiere paz, convivencia y respeto mutuo", afirmó Maestre, quien incidió en que los socialistas trabajan para construir "una sociedad más justa, más igualitaria y libre de racismo y xenofobia". La dirigente advirtió del peligro de que la violencia verbal y los mensajes excluyentes se instalen como parte del debate político ordinario.
El "infierno fiscal" que recuerda el PP fue el de los recortes
En un segundo bloque de su intervención, Maestre respondió a las críticas que el Partido Popular viene lanzando en materia de fiscalidad. La eurodiputada rechazó el marco narrativo del PP e invirtió el argumento: el verdadero "infierno" no fue el de los impuestos, sino el de los recortes que el propio partido aplicó cuando gobernó Castilla-La Mancha.
Esa etapa estuvo marcada, según Maestre, por "despidos masivos de profesionales sanitarios, recortes en educación y cierre de servicios públicos esenciales", medidas que afectaron gravemente a familias, estudiantes y personas dependientes en toda la región. "Cuando gobierna el PP no bajan impuestos, lo que hacen es recortar la atención social", sentenció.
La dirigente socialista defendió la fiscalidad progresiva como el único instrumento capaz de sostener servicios públicos fundamentales como la sanidad, la educación o la protección social, y reprochó a los populares que mantengan un discurso que tachó de "divisivo" y que, a su juicio, perjudica tanto la cohesión social como la convivencia democrática en la región.