"Le hice preguntas, no encargos": Cospedal se desmarca de Kitchen

La exsecretaria general del PP y expresidenta de Castilla-La Mancha María Dolores de Cospedal ha declarado este jueves como testigo ante la Audiencia Nacional en el juicio de la operación Kitchen y ha negado haber encomendado al excomisario José Manuel Villarejo ningún trabajo de espionaje contra el extesorero del PP Luis Bárcenas.

"Yo le hice preguntas, pero no encargos. Son cosas distintas", ha sostenido Cospedal ante el tribunal, añadiendo que duda incluso de que existiera realmente una operación para sustraer a Bárcenas documentación comprometedora para el partido: "Hasta dudo que eso fuera así, pero bueno, eso es una opinión personal".

La exsecretaria general del PP y expresidenta de Castilla-La Mancha, María Dolors de Cospedal, este jueves durante su declaración en la Audiencia Nacional en el juicio de Kitchen
La exsecretaria general del PP y expresidenta de Castilla-La Mancha, María Dolors de Cospedal, este jueves durante su declaración en la Audiencia Nacional en el juicio de Kitchen

La ex secretaria general del Partido Popular y expresidenta de Castilla-La Mancha María Dolores de Cospedal compareció este jueves como testigo ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga la denominada operación Kitchen, el presunto operativo parapolicial orquestado desde el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy con el fin de sustraer al extesorero del PP Luis Bárcenas documentación que pudiera resultar comprometedora para el partido durante el período en que se investigaba judicialmente la existencia de una caja B en la formación. En su declaración, Cospedal desmontó punto por punto cualquier vinculación personal con la trama y negó haber tenido conocimiento de que dicho operativo hubiera existido en los términos descritos por la acusación.

La comparecencia de la exdirigente popular —que llegó a estar imputada en la fase de instrucción antes de que la causa fuera sobreseída provisionalmente para ella— estuvo marcada desde el principio por una estrategia de distancia: distancia respecto a Villarejo, distancia respecto a Bárcenas y distancia respecto a cualquier conocimiento de los hechos que se juzgan. "Hasta dudo que eso fuera así, pero bueno, eso es una opinión personal", llegó a decir cuando se le preguntó por la operación Kitchen.

Las reuniones con Villarejo

La exministra de Defensa reconoció haber mantenido encuentros con el excomisario jubilado José Manuel Villarejo, uno de los principales acusados en el procedimiento, aunque delimitó con precisión el alcance y el motivo de esas reuniones. Según su testimonio, fue su entonces marido, el empresario Ignacio López del Hierro, quien la puso en contacto con Villarejo porque este "tenía interés" en conocerla. Cospedal explicó que se vio con él en torno a "ocho o nueve veces" y que siempre lo hizo en su condición de secretaria general de los populares y siempre a iniciativa del propio excomisario.

El objeto de esas conversaciones, declaró, se limitó a obtener información sobre las filtraciones a la prensa de un sumario secreto que afectaba a la entonces alcaldesa de Valencia Rita Barberá, una dirigente a la que Cospedal definió como "compañera de partido" y "muy amiga" suya. "Eran perjudiciales para ella, aparte de no ser verdad", argumentó. "Yo quería saber cómo era eso. Y él me decía que tenía posibilidad de acceder a la prensa, que era muy amigo de periodistas y me dijo que intentaría enterarse", relató ante el tribunal.

Villarejo, según el relato de la testigo, se presentó como "un policía en excedencia que tenía empresas y recién condecorado por el entonces ministro del Interior", Jorge Fernández Díaz, también sentado en el banquillo de los acusados. Cospedal subrayó que en aquel momento el excomisario le pareció "una persona muy bien considerada en su Cuerpo" y justificó así el trato mantenido con él. "A toro pasado las cosas son distintas", lamentó. Sobre Fernández Díaz, añadió que lo tenía por "una persona recta e íntegra" y que "ha sufrido mucho".

"Preguntas, no encargos"

El núcleo de la defensa de Cospedal descansó sobre una distinción que repitió en varias ocasiones a lo largo de su declaración: la diferencia entre hacer "preguntas" y realizar "encargos". "Yo le hice preguntas, pero no encargos. Son cosas distintas", afirmó con rotundidad ante el tribunal. La acusación ha sostenido que las comunicaciones entre Cospedal y Villarejo evidencian una relación de trabajo que iba más allá de la mera curiosidad informativa, pero la testigo rechazó esa interpretación de manera tajante.

También negó que el excomisario le hubiera informado en ningún momento sobre la evolución de las pesquisas judiciales relativas a la trama Gürtel ni sobre el estado de la investigación que afectaba al propio Bárcenas. "Ni yo le preguntaba ni él me informaba, y no creo que tuviera capacidad de hacerlo", señaló. Del mismo modo, desmintió haber pagado a Villarejo cantidad alguna o haber intercedido para que este lograra contratos públicos, reaccionando con un expresivo "¡qué disparate, qué disparate!" cuando la letrada del PSOE, Gloria de Pascual, le formuló esa pregunta, que la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, cortó antes de que pudiera completarse.

Preguntada sobre una conversación supuestamente mantenida en 2017 en la que Villarejo le habría advertido de una posible moción de censura o le habría trasladado que estaba siendo perseguido por el entonces director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, Cospedal aseguró no recordar tal conversación. Sí reconoció, en cambio, que el excomisario le transmitió en algún momento que consideraba que los servicios prestados como policía no se le habían recompensado "suficientemente".

Bárcenas y la documentación comprometedora

Sobre el fondo del caso —la supuesta existencia de papeles en poder de Bárcenas que pudieran dañar al PP o a sus dirigentes—, la testigo fue igualmente contundente. "Yo tenía absoluta seguridad de que no tenía documentación comprometedora, ni para el Partido Popular ni para mí", afirmó cuando se le preguntó si en algún momento habló con López del Hierro acerca del extesorero, al que llegó a referirse en una ocasión como "esta persona que usted ha citado", en una distancia que pareció deliberada.

Cospedal señaló además que en el seno del PP existía por aquel entonces "la sospecha más que fundada" de que estaban siendo "espiados, seguidos u observados por alguien que tenía que ver con el Ministerio del Interior", en referencia a la etapa en que el partido estaba en la oposición. Fue en ese contexto, explicó, en el que Villarejo le ofreció averiguar algo a través de sus contactos en la prensa y en el cuerpo policial.

Gómez Gordo y la seguridad del Ejecutivo regional

Cospedal también negó haber sido informada por Andrés Gómez Gordo, otro de los acusados en la causa, sobre el presunto operativo Kitchen. Recordó que este mando policial desempeñó el cargo de responsable de Seguridad del Gobierno regional de Castilla-La Mancha que ella presidió entre 2011 y 2015, y que en ese puesto "estaba montando todos los días operativos para los consejeros". "No, no creo que tuviera tiempo para nada más, pero además de eso no era lo lógico que estuviera en otras tareas policiales", declaró. Cospedal negó asimismo haber hablado con Gómez Gordo sobre Villarejo, a quien el acusado daba el apodo de 'Cospedín'.

El juicio de la operación Kitchen, que implica a ex altos cargos del Ministerio del Interior del Gobierno de Rajoy, constituye uno de los procesos penales de mayor calado político de la última década en España. La causa investiga si el aparato del Estado fue utilizado como instrumento de protección de intereses del PP en uno de los momentos de mayor presión judicial sobre la formación, con Bárcenas como eje central de la amenaza. La declaración de Cospedal, una de las figuras más relevantes de aquella época del partido, era una de las más esperadas de toda la fase oral del juicio.

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