Pírrica Victoria

La tensa reunión del Consejo de ministros del viernes se debió más al pésimo resultado de Sumar, en los comicios de Aragón y Castilla y León, que al objetivo final de frenar las subidas del alquiler.

Porque, a la pírrica victoria que obtuvo Yolanda Díaz en su larga reunión con Pedro Sánchez, le espera un futuro incierto. No cuenta con el apoyo de la derecha del Congreso, incluidos los de Junts e incluso el PNV. Y tiene, de momento, todas las posibilidades de ser un nuevo fiasco. Es cierto que el desatado mercado inmobiliario necesita un marco regulatorio. Pero, para ello, se necesita un pacto amplio que es impensable en estos momentos.

La crisis de las subidas del alquiler podría complicarse, todavía más, si las previsiones de un aumento de la inflación, provocada por la guerra de Irán, se cumplen, porque los contratos firmados antes de 2024 fijan las subidas anuales al IPC.

El PSOE, que no quería otra derrota parlamentaria, pretendía dejar para más adelante las medidas sobre el alquiler, pero Sumar tiene prisa. Izquierda Unida exige que el relevo de Yolanda Díaz se acelere y Podemos ya ha concertado una cita de Irene Montero con Gabriel Rufián para diseñar la unidad de las fuerzas de izquierdas. Además, los socios de Gobierno necesitaban atribuirse alguna medida que justifique su presencia en la Moncloa.

Por eso el portavoz de Sumar reivindicó con entusiasmo el acuerdo, destacando que "la firmeza" de su formación "había logrado un muy buen acuerdo". Pretendía, seguramente, que sus votantes olvidaran desplantes anteriores. Por ejemplo, que su idea de prohibir los desahucios a las personas vulnerables, el PSOE se la concediera a EH Bildu. O que Podemos les birlara su exigencia de una regularización extraordinaria de inmigrantes.

El problema, una vez más, es que la irrelevancia de Sumar en la coalición de Gobierno no es lo fundamental frente a los problemas de la ciudadanía. Y que la vivienda, y más abocados a una crisis económica provocada por el aumento de los combustibles, sigue siendo un problema capital para las familias.

Además, el aumento de los precios de los materiales de construcción puede hacer todavía más difícil el acceso a la compra. Por lo que el alquiler, pese a la escasez de viviendas en el mercado, siga siendo la única salida.

Así que, falsas expectativas para un decreto que decaerá cuando lo tumbe una votación en la Carrera de San Jerónimo.

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