Decisiones prácticas

El mantenimiento de la central nuclear de Almaraz hasta 2030 es, a día de hoy, una decisión práctica y útil. Una vez confirmado, por el organismo competente, que cumple todos los parámetros de seguridad no tenia sentido el cierre cuando el suministro de gas se complica día a día.

Hace mal Sumar en aferrarse a un compromiso previo para oponerse a la medida. Los compromisos se cumplen salvo que surja una eventualidad tan grave como el ataque a Irán por EEUU y el consiguiente cierre del estrecho de Ormuz, o la pretendida invasión de Ucrania por obra de Putin y el recorte en el suministro de gas ruso.

Mientras los combustibles fósiles siguen subiendo cada día y encareciendo el verano de miles de familias, debatir una prórroga de cuatro años parece, incluso, pueril. Además, se ha conseguido sin ceder a la pretensión de las compañías eléctricas que exigían una reducción de impuestos que no van a tener.

Si a esto le sumamos la satisfacción de los pueblos de la comarca y del propio Almaraz, dado que es su fuente de puestos de trabajo, y que la central genera el siete por ciento de la energía que se consume en España, la decisión beneficia a los ciudadanos que es lo importante.

Los socialistas extremeños defendían la prórroga en uno de los pocos puntos de acuerdo con el PP regional. Y uno de los motivos era, precisamente, la defensa de los puestos de trabajo. El cierre definitivo dependerá en 2030 de quien esté el frente del Gobierno en esa fecha. Y, si para entonces, se ha logrado aumentar la capacidad de almacenamiento de las energías renovables con métodos como usar baterías o mediante turbinas. Procedimientos que ahora mismo no están disponibles.

Por otro lado, se calcula que, por el daño a las instalaciones de extracción de gas licuado, la capacidad de exportar de los países de la zona no se recuperará hasta finales de 2028 y, por tanto, los precios continuarán disparados hasta 2031.

Si, además, nuestros vecinos de la UE están incrementando su producción nuclear y lejos de cerrar las centrales están construyendo nuevas instalaciones, el riesgo de una catástrofe como la de Chernobyl seguiría sobre nuestras cabezas.

Gobernar es resolver problemas y esta vez se ha hecho bien.