La encrucijada de la Generación Z
La encrucijada de la Generación Z: Entre el ascensor social y el espejismo de la reacción
Mientras la inversión del Gobierno de España en becas de residencia y en el Bono Alquiler Joven marca un récord histórico beneficiando a más de 34.000 estudiantes de Castilla-La Mancha, una alarmante corriente de la Generación Z sucumbe al relato populista y a los discursos de odio.
España ha demostrado con creces ser campeona del mundo dentro del campo de juego, pero ahora afronta el desafío inapelable de demostrar que también lo es fuera de él, consolidando una sociedad referente en respeto, tolerancia y solidaridad, sin importar el género o la raza de las personas. El verdadero orgullo de nuestro país no reside en las proclamas excluyentes, sino en esa juventud solidaria de la Generación Z que trabaja de forma voluntaria y asistencial en primera línea a quienes huyen del hambre o la guerra, y en la excelencia humanitaria de nuestras Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, cuya imagen icónica rescatando en sus brazos a niños y bebés en las aguas de Ceuta o acompañando a ese chico hace unos días hacia el interior de Ceuta en vez de expulsarlo, encarna la España digna que todos deberíamos defender.
Sin embargo, vivimos una paradoja sociológica que define nuestro tiempo. Mientras el Estado despliega la mayor red de protección académica y social de su historia reciente, una parte de la juventud, sobre todo los varones de esa generación, parece girar la vista hacia discursos que cuestionan los pilares de nuestra convivencia: la igualdad, la diversidad y la justicia redistributiva. No podemos ignorar que esta hostilidad tiene un reflejo inmediato en nuestra sociedad, como quedó demostrado el pasado 31 de marzo de 2026 en el Estadio Cornellá-El Prat. Los deplorables cánticos racistas e islamófobos y los pitos al himno de Egipto durante el partido de la selección son la cara más amarga de una intolerancia que debemos condenar sin matices. Es una mancha en nuestro deporte que nos obliga a reafirmar que el racismo y la xenofobia no tienen cabida en una democracia moderna.
Dicho esto, quiero hacer una pequeña mención a determinados aficionados del Real Madrid, equipo que tiene en sus filas varios jugadores negros. Es el caso de Vinicius Jr., quien tuvo incluso que ir a declarar a un juicio por los cánticos racistas que recibió en su momento en el campo del Valencia Club de Fútbol (Estadio de Mestalla). Sociológicamente, un importante número de estos aficionados se identifica con ideas ultraderechistas. Unas posturas que demuestran tintes racistas y xenófobos de forma clara en sus discursos y en sus tomas de decisiones cuando ocupan tareas de gobierno, como ocurre en determinadas corporaciones municipales o gobiernos autonómicos. Más les valdría reflexionar y actuar en consecuencia.
Libertad de expresión frente a la chabacanería
Esta degradación no solo se manifiesta en el odio al diferente, sino en un preocupante “todo vale” contra las instituciones. En democracia, la crítica es necesaria, pero el respeto es indispensable. Puede que a mucha gente y por tanto, a muchos jóvenes no les guste Pedro Sánchez y lo respeto. Pueden criticarle y lo sigo viendo dentro de una lógica pero de ahí a emplear como “broma” el grito de “Pedro Sánchez hijo de puta” que parece haberse convertido en un himno, me parece demasiado grave y deberían reflexionar muy seriamente y ser lo suficientemente empáticos para darse cuenta de que eso no está nada bien y que estoy seguro de que a ninguno que pronuncia esa soflama, le gustaría que se lo gritaran a ellos.
Como ciudadano, docente y alguien que durante años militó en Juventudes Socialistas, me pregunto qué clase de educación están recibiendo quienes confunden la libertad de expresión con la chabacanería y la falta de educación y de respeto. Desde los centros educativos, debemos concienciar a alumnos y padres de que la mejor educación se basa en el respeto absoluto al otro, desterrando actitudes violentas, machistas u homófobas. Recordar hechos trágicos de nuestra más reciente historia no es reabrir heridas, es asegurar que no vuelvan a ocurrir dejándoles claro bajo una adecuada pedagogía que ningún régimen dictatorial puede recordarse como un tiempo mejor.
El motor público del ascensor social de Castilla-La Mancha
Hablo desde la experiencia de quien ha dedicado media vida a la lucha por los derechos juveniles: desde la exigencia de una vivienda digna hasta la prevención de enfermedades de transmisión sexual, pasando por la lucha contra el fascismo basada en campañas de información a pie de calle. Ese trabajo constante a muchos nos enseñó que el ascensor social necesita de motores públicos.
De acuerdo con las estadísticas publicadas por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes en sus convocatorias generales, el Gobierno central ha elevado el presupuesto general destinado a becas a un récord histórico de 2.559 millones de euros, lo que representa un 62% respecto a la última etapa del Partido Popular, fijando las cuantías de residencia acogidas en el BOE en hasta 2.700 euros por estudiante. Estos datos oficiales, refrendados por la Delegación del Gobierno, confirman que esta inversión en igualdad de oportunidades beneficia de forma directa a más de 34.000 estudiantes de Castilla-La Mancha garantizando de manera efectiva que los jóvenes de las áreas rurales de nuestra región tengan acceso a los campus universitarios.
A esto se suman las transferencias estatales del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana para el Bono Alquiler de 250 euros al mes, y la apuesta estratégica del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, fundamentales para combatir el peligroso negacionismo científico que la extrema derecha ha vuelto a poner de actualidad. Es desolador que debates que creíamos superados hoy vuelvan a estar en cuestión.
La falsa rebeldía de la ola reaccionaria
Tristemente, los estudios revelan que más del 21% de los hombres de la Generación Z se inclinan hacia la ultraderecha que, bajo el amparo político del Partido Popular de Isabel Díaz Ayuso (ahora en horas bajas y discutida en sus propias filas por el escándalo del millonario ático de la Comunidad de Madrid) o José María Aznar, ha normalizado el señalamiento. Esta pinza vende una falsa “rebeldía” que solo busca recuperar jerarquías del pasado. Para entender de dónde venimos y hacia dónde no debemos volver, recomiendo a estos jóvenes la lectura de obras rigurosas como “Franco” de Julián Casanova; el conocimiento histórico es el mejor antídoto contra el fascismo.
El desafío es demostrar que las leyes socialistas, desde el Bono Alquiler Joven hasta el aumento del SMI, son la base que permite a un joven emanciparse sin el yugo de la precariedad ni las flechas del retroceso ideológico. El futuro de España y de nuestra comunidad en particular, depende de que la Generación Z entienda que sus derechos no son una amenaza para nadie, sino la garantía de que en este país nadie se queda atrás. Sin embargo, esto no se conseguirá si los progresistas de este país no nos acercamos a ellos, escuchamos sus demandas y les ofrecemos soluciones eficaces.