Si Sánchez fuera un autónomo
Si Pedro Sánchez fuera un autónomo, lo de las vacaciones no lo tendría tan claro. Entrevistado en su regreso al trabajo, el presidente del Gobierno reivindica su derecho a descansar y a vivir eso que se ha dado en llamar "tiempo de calidad" con la familia, pero de ahí a abonarse a la máxima de "no dejes que la realidad te arruine un buen veraneo" media, como mínimo, un abismo. O dicho de otro modo: ¿No debería haber dejado el largo asueto estival para mejor ocasión cuando la gravísima situación en Ceuta reclamaba su presencia en Ceuta (no un día, sino todos los días) a grandes voces?
Aunque su catalogación formal sea la muy pintoresca de Ciudad Autónoma, Ceuta no deja de ser una ciudad española, como Burgos, como Gijón o como Cartagena, y siendo así, ¿qué única cosa estaría obligada a hacer la máxima autoridad ejecutiva del Estado que no fuera dejarlo todo y centrarse en la resolución del suceso que ha sumido en el caos social, político, económico, administrativo y humanitario a nuestra ciudad del norte de África, y en términos de soberanía del sur más al sur de España y de Europa? Sánchez dice que ha estado pendiente todo el rato mientras vacacionaba, pero los ceutíes se habrían conformado, simplemente, con que hubiera estado.
No habrá que dudar de que fué él quien, desde Lanzarote, fue mandando ministros de uno en uno a Ceuta a ver qué pasaba por allí, ministros que o bien llegaron y se fueron sin alcanzar a sacudirse el desconcierto, o bien, dentro de ese mismo desconcierto, se peleaban entre ellos por un quítame allá ese CNI en la inopia, pero tampoco cabe la menor duda de que difícilmente se podía encarar peor la situación, máxime cuando el Gobierno menos Margarita Robles se aferró desde el minuto uno a la exculpación total de Marruecos. Diríase que cuando al poco de la irrupción masiva de 80.000 fugitivos de la miseria, 70.000 salieron de Ceuta, el ejecutivo, o lo que quedaba de él en agosto, dió por resuelto el suceso, lo cual no ha hecho sino agravar y cronificar el suceso mismo. Si Pedro Sánchez fuera un autónomo, que al paso que lleva lo mismo acaba siéndolo, lo de las vacaciones no lo tendría tan claro, ni mucho menos.