Kitchen: la otra manera
Llamaba la atención que Jorge Fernández Díaz, ministro de Interior con Rajoy, soliera rematar sus declaraciones sobre cualquier operación policial con el latiguillo de que se había ejecutado "con arreglo a la ley, como no podía ser de otra manera". ¿A qué venía esa insistencia en subrayar lo obvio al ser la policía la encargada de velar por la ley precisamente? Pues, tal como se sospechaba entonces y se ha venido confirmando después, que sí podía ser "de otra manera", y que mientras ocupó la cartera fue de otra manera, como mínimo, dos veces, cuando lo de la "policía patriótica" del PP para desacreditar y hundir a adversarios políticos, y cuando se montó la estrambótica y sucia operación policial para robar a Bárcenas los documentos en su poder que pudieran incriminar por corrupción al partido de Rajoy en el gobierno.
Al fin ha echado a rodar la vista que habrá de enjuiciar éste segundo y gravísimo caso, el llamado "Kitchen", en el que figura como uno de los principales imputados, tras el exministro, el perejil de todas las salsas tóxicas, Villarejo, el comisario que por sus acreditadas aptitudes como espía pudo haber prestado grandes servicios al Estado si no se hubiera dado a delinquir. Más de cien personajes, entre testigos e imputados, desfilarán por la sala que habrá de dilucidar la responsabilidad de éstos últimos, pues la política, que nunca asumieron, ya la determinaron las urnas al desterrar del gobierno al partido que tan torcido y execrable uso hizo de él.
En éste juicio no faltará de nada, y en punto a personajes no se podría hallar mejor elenco, desde el dicho Villarejo brillando en uno de sus tradicionales papeles, hasta el chófer de Bárcenas que lo vendió a la trama policial por dos mil euros de los Fondos Reservados al mes, pasando por la porción de comisarios e inspectores actuantes. Tampoco faltarán los Rajoy, Cospedal o Sáenz de Santamaría en el papel de testigos, y por no faltar, no faltará la mención al hampón disfrazado de cura que irrumpió en la casa de Bárcenas disfrazado de cura intimidando a punta de pistola a su familia en busca de los papeles acusatorios. No faltará de nada, salvo, seguramente, toda la verdad.