Test de estrés

Cuando nos dimos de bruces con la última (o penúltima) estafa financiera del neoliberalismo, que nos llevó a aquella "gran recesión" económica de donde proceden tantos desastres actuales, tales como el deterioro de nuestros servicios públicos y el recorte de derechos, pero también los ingresos millonarios de los bancos (rescatados), que no cesan, y la desigualdad económica extrema que se agranda un poco más cada día, nuestros representantes políticos y/o económicos tuvieron a bien someter a esos bancos que habían incurrido en alegrías contables, fechorías, y corruptelas, producto todo ello de la desregulación, a lo que se llaman test de estrés, para comprobar qué tal resistían precisamente al estrés y si podrían afrontar con éxito un futuro en el que ellos mismos habían introducido para los demás -pero no para ellos- el austericidio y la desolación.

Ahora y a través de una entrevista, Zapatero ha sido sometido a algo parecido a un test de estrés, antes de afrontar su cita con la justicia.

De ese test de estrés en forma de entrevista, parece desprenderse una negación rotunda y muy segura en su expresión de cualquier influencia en el rescate de la compañía Plus Ultra. Pero menos clara o menos contundente ha quedado la explicación del caso de las joyas como regalo de cortesía.

Pero como resulta que a muchos ciudadanos, entre tanta sorpresa sobrevenida lo que también les sorprende, y no poco, es cómo maneja la justicia su foco, que parece un foco tuerto, y dado que queda demostrada de una vez por todas la trascendencia civil, simbólica y ejemplarizante que asumen y arrastran consigo ciertos altos cargos como la presidencia del gobierno o la jefatura del Estado, no parece desencaminado ni exagerado ni fuera de lugar someter a un test de estrés en este tipo de variables (regalos, tráficos de influencias, puertas giratorias...) al resto de expresidentes de gobierno (Felipe González, Aznar, Rajoy...) y al jefe del Estado anterior (pero también al actual) que lo fue desde la transición hasta su abdicación por motivos más que conocidos, Juan Carlos I.

Este tipo de revisión retrospectiva de lo ocurrido en esta materia con esos cargos, sin excluir la revisión de cajas fuertes, o test de estrés aplicado al pasado de nuestro poder, aún influyente, no sería fruto de una curiosidad insana y ociosa, sino la única forma y la más eficaz de conocer a fondo la naturaleza de este problema y sus posibles soluciones.

Creo que ese ejercicio de transparencia e indagación ampliando el foco a esos otros altos cargos, no sería inútil, antes al contrario nos permitiría conocer mejor toda la amplitud del problema, arrojando luz sobre las zonas que nuestra justicia ha dejado en la sombra.

Conocer bien el pasado es la forma más eficaz de evitar que el pasado peor se repita. Y al contrario, tener la memoria olvidadiza o el foco tuerto, conduce a reincidir en los más graves errores.

Y es por eso, probablemente, que en el PPVOX quieren ahora imponer de nuevo la desregulación aquella que nos trajo estafa, crisis, recesión, y austericidio. Y además sin complejos y sin memoria, poniendo la desregulación (de la fechoría ecológica, laboral, o financiera) en el título de una Consejería pactada, no solo para el cultivo de la insensatez orgullosa sino para el daño colectivo de todos.

Que viene a ser lo mismo que proclamar con orgullo la desregulación de cualquier norma preventiva contra los incendios y luego echar la culpa de que España se queme a los demás.

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