Sorpresas

Cuando esperábamos que M punto Rajoy, recientemente redescubierto e identificado con nombre y apellidos más algún mote asociado ("El barbas", "El asturiano") fuera imputado; o tirando del fondo del armario de la corrupción nacional fuera imputado el señor X, difuso en su letra enigmática pero concreto en su realidad histórica; o saltara la liebre y fuera imputado por tráfico de influencias a la vista de todos algún expresidente beneficiario de las puertas giratorias; o por colaboración en crímenes de guerra el expresidente que apoyó la guerra (muy criminal) de Irak; o dando un vuelco nuestra Historia, el rey demérito fuera igual ante la Ley y respondiera por sus fechorías; o se desplegaran desde los tribunales internacionales de justicia y desde los países comprometidos con ella, operaciones de captura de Trump y Netanyahu para responder por sus crímenes, resulta que quien es imputado por nuestra justicia de aquí es Zapatero. O sea, sorpresa, pero sorpresa a medias o sorpresa entre interrogantes.

Quiere decirse que el hecho será una sorpresa mayúscula y desagradable si tiene base sólida y se demuestra con las pruebas pertinentes, y será una sorpresa fallida y poco sorprendente si todo acaba como aquella persecución contra PODEMOS desde las cloacas del PP, construida con mentiras y embustes, y que aún espera una respuesta adecuada por parte precisamente de la justicia.

Yo intuyo que la frase "Quién hace la Ley hace la trampa", intenta describir la justicia como selva, cuando en realidad debería ser como un jardín de Versalles, con senderos delimitados y conocidos, cuyos letreros a poder ser no estuvieran en latín. Pero dado que el mundo es complejo, su justicia también, y de ahí probablemente que los profanos contemplemos la justicia (sobre todo la española, pero no solo) llena de rarezas y hechos extravagantes.

El caso es que cuando te los explican o incluso te los justifican, siguen pareciendo raros, dado el contexto y los antecedentes.

Que haya sido Zapatero el expresidente imputado y no otro, causa sorpresa. Y que cause sorpresa esa imputación por ser Zapatero y no otro, debe tener un significado profundo. O al menos un significado sobre los derroteros de nuestra democracia, asumidos como los derroteros de una democracia incompleta y a medio hacer.

Quiere decirse que otras imputaciones de otros expresidentes no habrían sorprendido tanto como la de Zapatero en este momento. Y es que si bien Zapatero estuvo al frente del gobierno en el preciso momento en que la doctrina neoliberal hizo crack de forma global, y tuvo que apechugar con las consecuencias de la estafa financiera de 2008, producto del neoliberalismo rampante y destrozón, y obligadamente -pero con nocturnidad- abrir la Constitución española a la presión de los bancos alemanes para aplicar el austericidio, no obstante todo esto desde la izquierda se le considera un opositor convencido del catecismo neoliberal, muy al contrario que Felipe González, y el autor además de algunas decisiones impostergables (todavía quedan unas cuantas) que dignificaron nuestra democracia.

En fin. Ya veremos.

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