La tragedia se repite

Pedro Sánchez, abrumado por los incendios que están provocando estragos en nuestro país, no deja de repetir su manida propuesta de un pacto por el clima.

Es su manera de intentar disimular la responsabilidad suya y del Gobierno, en no haber sido capaces de arbitrar medidas contra la maldición de los incendios que se repiten año tras año. El cambio climático es una realidad con consecuencias devastadoras pero no es la única causa de los incendios.

En nuestro país carecemos de una política medioambiental seria. Tenemos ministros que mas parecen un "adorno" que dirigentes cualificados para abordar y resolver problemas.

Y en tantas ocasiones el resolver un problema pasa por rectificar por un lado, y escuchar por otro, a quienes tienen criterios fruto, además del conocimiento, también de la experiencia.

Agricultores y ganaderos vienen lanzando SOS sobre la situación en el medio rural si que les hagan caso. Se quejan de que en los despachos, abundan "ecologistas de salón" que adoptan decisiones que denotan su falta de conocimientos sobre la realidad.

Y yo añadiría que lo peor no es ser un "ecologista de salón" ,sino la soberbia de quienes creen estar imbuidos de una única razón y no escuchan a quienes saben más o tienen unas ideas discrepantes, como es el caso de tantos agricultores y ganaderos. Leí hace un par de días una entrevista con la ex ministra Ribera, hoy todopoderosa en los organismos de decisión de la Unión Europea. La señora Ribera parece despreciar todas las opiniones que no sean las suyas y, las suyas no han demostrado ser eficaces, al menos en el caso de los incendios.

Es evidente que hace falta revisar las políticas medioambientales, y para eso hay que sentarse a escuchar a quienes viven y trabajan en el medio rural. Tratar de diluir la responsabilidad, como intenta el presidente de Gobierno, proponiendo como única solución un pacto a futuro con la oposición, es una manera de que nada cambie. No digo que no haya que abordar entre todas las fuerzas políticas la búsqueda de medidas eficaces para intentar evitar las tragedias de los incendios que se repiten año tras año. Lo que insisto es en que se escuche a quienes viven en el medio rural y se tengan en cuenta sus opiniones y experiencias.

Ese debería de ser el primer paso y el segundo prescindir de los ecologistas de salón, muchos imbuidos de buenas intenciones pero que imponen unos criterios a todas luces erróneos. A los hechos me remito.

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