En su sitio
No me resisto a dejar de comentar lo dicho por doña Isabel Perelló en una de sus últimas intervenciones públicas.
La Presidenta del Consejo General del Poder Judicial no se prodiga en declaraciones, pero cuando realiza una declaración institucional, nos devuelve la confianza en que, efectivamente, vivimos en un Estado de Derecho, y que todos estamos sometidos a la Ley. También los poderes públicos.
Y es que cada día resultan más atrabiliarias las insinuaciones infamantes de algunos dirigentes socialistas, incluidos ministros, cuestionando las actuaciones de los jueces a los que les ha correspondido investigar los casos de corrupción que afectan al Gobierno, al PSOE, y que cercan al propio Presidente.
Según afirman algunos ministros, es una rara casualidad que se estén investigando por los tribunales un cúmulo de asuntos que afectan a socialistas. Otros ministros, igualmente con poco recorrido dialéctico, aseguran que "no se chupan el dedo", y si atendemos lo que suele soltar por la boca el titular de Transportes, entonces ya es de aurora boreal.
No es que sean unos irresponsables, que también, es que sencillamente padecen el síndrome del totalitarismo y creen que ellos son el Estado, y que por tanto, son incuestionables hagan lo que hagan. Y así descalifican a jueces y fiscales, a periodistas, a todo aquel que les pone un espejo frente a la cara.
Son gente de una soberbia insoportable que dicen estar en "el lado correcto de la Historia", y hay que ser fatuo para creerse algo semejante.
En realidad, algunos de ellos son los que vienen pisoteando el Estado de Derecho. Algún día, el Partido Socialista tendrá que dar cuenta de la supuesta existencia de lo que califican como "la gestapillo del PSOE" que supuestamente sirve, o ha servido, para abordar y controlar las causas judiciales en que, algunos de los suyos, están inmersos.
Y tendrán que dar cuenta de porqué una de sus militantes, la señora Leire Díez, entraba y salía de la Fiscalía General del Estado y se codeaba con ministros, secretarios de organización o la Directora General de la Guardia Civil, etc, etc, etc. Pretender, como pretenden algunos dirigentes del PSOE, que nada sabían de las andanzas de doña Leire, es como si pretendieran que creamos que la tierra es plana.
Por eso es un alivio que hace unos días, la Presidenta del Consejo General del Poder Judicial, sobria en las formas y profunda en el contenido, haya dejado dicho algo tan evidente como: "No se pueden contraponer votos a control Judicial y Estado de Derecho". Y ha añadido que los votos, que los representantes de los ciudadanos reciben, "no legitiman cualquier actuación", porque ellos también están sometidos a la Ley.
Y dijo más, dijo también que "los jueces son los que hacen que el Estado de Derecho sea una realidad y que el ejercicio del Poder esté sujeto a la Ley". También afirmó que los jueces "deben de ser protegidos de presiones e injerencias externas" y de campañas de desprestigio.
Puedo imaginar como debieron de "caer" estas palabras en los aledaños monclovitas y entre quienes han venido maniobrando para intentar entorpecer la acción de la Justicia con campañas infames contra los jueces.
La Presidenta recuerda que se pueden criticar las resoluciones judiciales, pero desde el respeto.
Sí, creo que es una suerte que en estos tiempos convulsos, que corren, haya voces que, con sobriedad y prudencia, recuerden a todos, al Gobierno incluido, que España es un Estado de Derecho.
Yo añado de mi cosecha que, efectivamente, nuestro país es un Estado de Derecho mal que les pese a algunos que, convencidos de esa frase tan peligrosa como grandilocuente, creen estar en el lado correcto de la Historia y eso les da patente de corso para hacer y deshacer a su antojo en defensa de sus propias ambiciones e intereses, que nada tienen que ver con los intereses de la mayoría de los ciudadanos.
Ojalá las palabras de Isabel Perelló no caigan en saco roto.