De decepción en decepción

Las últimas noticias sobre José Luis Rodríguez Zapatero no solo están provocando estupor en parte de la opinión pública, también decepción entre quienes confiaban en él. Pero resulta que el señor Martínez, "Julito" para Rodríguez Zapatero, ha enviado un escrito al juez en el que confirma que éste se dedicaba al tráfico de influencias y que obtenia beneficio por esa labor. Una acusación que es un torpedo en la línea de defensa del ex Presidente. Es obvio que si su amigo, el señor Martínez, ha decidido "tirar" de la manta ,es porque la ley establece algunas ventajas para "acusados" que deciden colaborar con la Justicia.

Pero hay otras "cuestiones de fondo" y es que durante los últimos meses han sido muchas las personas que han "puesto" la mano en el fuego por el ex Presidente y de rebote en la del Gobierno,y muchos de los que hacían esta defensa no dudaban en denostar y cuestionar la honradez y ética de periodistas y medios de comunicación que han venido informando de actuaciones como las de José Luis Rodríguez Zapatero o de ex ministros, léase el señor Abalos, u otros dirigentes, lease Santos Cerdan. No me referiré a los familiares del Presidente.

Pero si confieso que, aunque a regañadiantes, hasta ahora he preferido creer que los miembros del Gobierno y del PSOE y aledaños, defendian al ex presidente y al actual Presidente, por convicción y buena fe, e incluso que se han llegado a creer (lo cual es mucho suponer por mi parte), que desde las filas de la derecha se les estaba acusando en falso. ¿Reconocerán que estaban equivocados? Y es que en esa defensa del Gobierno y de paso de Rodríguez Zapatero, las terminales monclovitas, han puesto de moda la acusación de "lawfare". No solo han señalado a jueces y tribunales, también a los periodistas que han venido informando de escándalos que tienen o han tenido como protagonistas a socialistas de pro, y que han resultado ciertos. Me pregunto qué pensaran y, sobre todo, si sentirán vergüenza todos aquellos que acusaron a algunos periodistas de formar parte de una conspiración ultraderechista contra Pedro Sánchez y su Gobierno. Me refiero a todos aquellos que, alineados con la Moncloa, negaban la veracidad de las informaciones que tenían y tienen que ver con Sánchez y sus aledaños además de con otros dirigentes y ex dirigentes socialistas como es el caso de José Luís Rodríguez Zapatero.

Creo que el ex presidente debe una explicación a los ciudadanos, aunque puede que quienes se encargan de su defensa, le aconsejen que es mejor que no diga nada. Diré algo: yo conocí a un Rodríguez Zapatero que me cuesta reconocer en el de hoy. Tampoco caeré en la misma infamia de señalar a los medios que descalificaban a otros medios que daban cuenta de estas informaciones que cada dia que pasa se demuestra su veracidad. Lo sorprendente es que aún hay quienes prefieren cerrar los ojos ante la realidad y defienden lo indefendible al "grito" de que viene la derecha.

Puede que sí, que la peor derecha termine llegando porque muchos de quienes tienen la responsabilidad de ejercer de contrapeso del Poder, prefieren cerrar oídos y ojos instalandose en "los otros son peores". Son los propios socialistas quienes tiene la responsabilidad y obligación de limpiar su casa. Por lo menos a mi no me caben dudas de que el PSOE es un partido troncal de nuestra democracia, y por tanto necesario, pero dejará de serlo si militantes y dirigentes se siguen empeñando en desviar la mirada de la realidad. No, ni Pedro Sánchez, ni Rodríguez Zapatero, ni los palmeros de ambos y de muchos de quienes les acompañan, merecen que el PSOE se haga el harakiri defendiendo lo indefendible.