"Me invadió la ira": confiesa el crimen de la embarazada de Escalona

El hombre acusado de matar a puñaladas a su pareja, embarazada de 40 semanas, en el municipio toledano de Escalona ha reconocido los hechos en el juicio con jurado celebrado este lunes en la Audiencia Provincial de Toledo. La Fiscalía y la acusación popular piden 33 años de prisión por asesinato con agravante de género y aborto doloso.

La defensa solicita la libre absolución al alegar que el procesado actuó bajo los efectos del alcohol y la cocaína y no era consciente de sus actos. Las acusaciones sostienen, en cambio, que mató a su esposa "de manera consciente y voluntaria" para impedir que se marchara del domicilio familiar con sus hijos.

El acusado de matar a su exmujer, que estaba embarazada y cuyo feto también murió, en diciembre de 2022 en Escalona (Toledo)y para quien la Fiscalía pide 33 años de cárcel, durante el juicio con jurado popular que se sigue contra él en la Audiencia Provincial de Toledo - EFE/Ángeles Visdómine
El acusado de matar a su exmujer, que estaba embarazada y cuyo feto también murió, en diciembre de 2022 en Escalona (Toledo)y para quien la Fiscalía pide 33 años de cárcel, durante el juicio con jurado popular que se sigue contra él en la Audiencia Provincial de Toledo - EFE/Ángeles Visdómine

El hombre acusado de asesinar a su mujer, M.E.B.C., de 34 años, y de provocar la muerte del bebé que esperaba el 28 de diciembre de 2022 en Escalona (Toledo) reconoció este lunes ante el tribunal del jurado de la Audiencia Provincial de Toledo que apuñaló a la víctima cuando descubrió que iba a abandonar el domicilio que ambos compartían. "Me invadió la ira", declaró el acusado, identificado como J.J.S.A., quien afirmó arrepentirse de los hechos pero aseguró que no recordaba con claridad lo que hizo después del ataque porque entró en "shock".

En su declaración, J.J.S.A. admitió que la tarde de ese día dio varias puñaladas a M.E.B.C. en la espalda y en el abdomen cuando descubrió que ella se disponía a abandonar la vivienda junto con sus hijos, de 13 y 14 años. El acusado reconoció además que sabía que su esposa estaba embarazada de otro hombre, con quien mantenía una relación extramatrimonial conocida y asumida por él desde hacía dos años.

Preguntado por los detalles de lo ocurrido tras el ataque —las palabras que pronunció ante sus propios hijos, ante el vecino que acudió a auxiliar a la víctima y ante los guardias civiles que llegaron primero al domicilio—, el acusado eludió responder con claridad a las preguntas de las acusaciones, alegando que se quedó "en shock" y que "en aquel momento no estaba en mí". "Fue todo de golpe, no lo esperé", añadió, asegurando que creía que la relación con su esposa "iba bien" y que no esperaba que ella quisiera marcharse.

Al final de su declaración, J.J.S.A. expresó su arrepentimiento por lo ocurrido.

Los hechos tal como los reconstruyó la Fiscalía

Según el escrito de la Fiscalía, J.J.S.A. y M.E.B.C. convivían en Escalona junto con los dos hijos menores que tenían en común. La víctima mantenía una relación extramatrimonial —conocida y asumida por el acusado— con un hombre identificado como M.A.G., de quien estaba embarazada en estado de 40 semanas de gestación en el momento de los hechos.

Sobre las 19.00 horas del 28 de diciembre de 2022, M.E.B.C. decidió abandonar el domicilio para trasladarse a vivir con M.A.G., después de varios intentos frustrados anteriores por miedo a las represalias de su marido. Junto con sus hijos, hizo las maletas y procedió a cargarlas en el coche.

Alrededor de las 20.00 horas, cuando los hijos menores estaban fuera sacando sus pertenencias, J.J.S.A. cerró la puerta de la vivienda. Encontrándose M.E.B.C. en el patio delantero de la casa, y aprovechándose de la falta de capacidad de reacción de la víctima, el acusado le asestó ocho puñaladas: dos en la región infraescapular izquierda, una por debajo de la zona deltoidea izquierda, tres en el abdomen izquierdo y dos heridas incisas en el tercio inferior del antebrazo izquierdo. El informe forense señala que ninguna de estas heridas presenta caracteres defensivos.

Como consecuencia de las puñaladas, M.E.B.C. falleció, así como el feto que gestaba, pese a que los sanitarios que acudieron al lugar practicaron una cesárea de urgencia e intentaron reanimar al bebé.

Insultos, el cuchillo arrojado al patio y la confesión ante sus hijos

Según el relato de la Fiscalía, tras el ataque J.J.S.A. se dirigió a la víctima insultándola porque iba a "tener un hijo con otro". A continuación arrojó el cuchillo al patio de la vivienda contigua para deshacerse de él. Acto seguido, admitió la autoría de los hechos ante su hijo A., de 13 años, al que le dijo que la víctima "se lo tenía merecido". Hizo lo propio ante su hija B., de 14 años, y ante el vecino P.C.C., que había acudido a auxiliar a M.E.B.C. El acusado pidió entonces que llamaran a la Guardia Civil, reconociendo que "sabía muy bien lo que había hecho" y que no iba a ir "a ninguna parte". Desde el 30 de diciembre de 2022, J.J.S.A. se encuentra en prisión provisional.

25 años por asesinato y 8 por aborto doloso

Al inicio del juicio, la fiscal y la letrada de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM), personada como acusación popular, solicitaron que el acusado sea condenado a 25 años de prisión como autor de un delito de asesinato con la circunstancia agravante de discriminación de género, y a otros ocho años de cárcel por un delito de aborto doloso, lo que suma una petición de 33 años en total.

La fiscal expresó su "convencimiento absoluto" de que J.J.S.A. acabó con la vida de su pareja y del feto "de manera consciente y voluntaria", y señaló que la relación entre ambos era "bastante tormentosa" y que los hechos eran algo que el acusado "tenía evidentemente pensado". En su relato, la víctima "únicamente quería dejar atrás una vida de maltrato" y comenzar "una nueva vida" con sus hijos y el bebé que esperaba.

Por su parte, la acusación ejercida por el Gobierno regional describió a M.E.B.C. como una mujer que vivía en una "jaula" con el acusado y que el día de los hechos, "armándose de valor", decidió "salir de esa jaula" porque había un bebé en camino "de una pareja con la que estaba feliz y la cuidaba". Según el alegato de la JCCM, el acusado "le asestó una serie de puñaladas porque no podía permitir que viviese ni tampoco podía permitir que ese niño naciese".

Las acusaciones también sostuvieron que si la víctima no había abandonado antes el domicilio era por el miedo que le tenía a su marido, pero que finalmente se decidió a irse tras "años de maltrato" para que el hijo que esperaba naciera en otra casa.

La defensa: alcoholismo crónico y falta de discernimiento

La abogada defensora solicitó la libre absolución de su cliente, argumentando que J.J.S.A. no era consciente de lo que hacía porque padecía un alcoholismo crónico diagnosticado y ese día había consumido una gran cantidad de alcohol —los hijos de la pareja declararon que bebió "entre dos y tres litros de cerveza en aproximadamente una hora"— además de cocaína, que el propio acusado reconoció consumir "diariamente".

La letrada admitió que es "muy complicado" discutir que su defendido es el autor de las heridas que causaron la muerte a la víctima y al bebé, pero insistió en que el acusado "no mantenía esa frialdad con la que realmente las acusaciones le revisten" y que los hechos no fueron "algo tan meditado o tan frío". "El alcohol no sé si eliminó totalmente sus capacidades de decisión, pero es una obviedad que ese consumo tan elevado le llevó, cuanto menos, a no discernir del todo lo que estaba haciendo", argumentó. En caso de no ser absuelto, la defensa pidió que estas circunstancias sean consideradas como atenuantes.

El juicio, previsto inicialmente para prolongarse hasta el jueves, se ha acortado dos días tras el reconocimiento de los hechos por parte del acusado, que llevó a las partes a renunciar a la comparecencia de varios testigos y peritos. La magistrada que preside el tribunal indicó que se espera que el martes el jurado pueda recibir el objeto del veredicto para iniciar sus deliberaciones.

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