Cae en Burgos una red de fentanilo con puntos de venta en Toledo

La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal dedicada al tráfico de drogas sintéticas y al blanqueo de capitales que operaba principalmente en la comarca burgalesa de Las Merindades y extendía su red de distribución hasta Vizcaya y Toledo (Toledo). En el operativo, denominado 'Operación Kidbus', fueron detenidas 16 personas y se intervinieron cerca de 160.000 dosis de sustancias estupefacientes valoradas en 2,4 millones de euros.

El dispositivo, ejecutado el pasado 26 de mayo con la participación de casi 300 efectivos, culminó con el decomiso de 18,5 kilogramos de ketamina —calificado por el cuerpo como "único" en la provincia—, la incautación de cuatro armas de fuego y la detección por primera vez en Burgos de fentanilo, una sustancia que ha activado las alarmas de los investigadores y augura nuevas fases en la investigación.

Cae en Burgos una red de fentanilo con puntos de venta en Toledo
Cae en Burgos una red de fentanilo con puntos de venta en Toledo

La Guardia Civil detuvo el pasado 26 de mayo a 16 personas —15 hombres y una mujer de entre 28 y 62 años— y desarticuló una organización criminal que distribuía drogas sintéticas de forma mayorista desde la comarca de Las Merindades (Burgos) hacia Vizcaya y Toledo (Toledo), en el marco de la denominada 'Operación Kidbus'. El operativo, tutelado durante ocho meses por el Juzgado de Villacarryo y coordinado por la Comandancia de Burgos, permitió la intervención de unas 160.000 dosis de sustancias estupefacientes con un valor en el mercado ilícito de 2.400.000 euros sin adulterar.

El teniente coronel de la Comandancia de Burgos, José Javier González, explicó que la fase de explotación se activó a las 6.00 horas del 26 de mayo, cuando se puso en marcha un dispositivo simultáneo que conllevó la entrada y registro en 16 inmuebles de las provincias de Burgos, Vizcaya y Toledo. Dado el perfil de alta peligrosidad de varios de los investigados, el operativo movilizó a cerca de 300 efectivos, organizados en 16 equipos de registro liderados por la Policía Judicial de Burgos y otros tantos equipos de intervención especializados del Grupo de Acción Rápida (GAR) y del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS). Se contó además con el apoyo de unidades de Seguridad Ciudadana (Usecic) de Burgos, Vizcaya, Guipúzcoa, Palencia, León, Toledo y Cantabria, y con 13 guías caninos con perros adiestrados en la localización de armas, drogas y efectivo.

De los 16 detenidos, ocho arrestos se produjeron en Vizcaya, siete en Burgos y uno en Toledo. En la jornada del jueves, diez de los detenidos pasaron a disposición judicial; el juez decretó prisión provisional para cuatro de ellos, mientras los seis restantes comparecerán ante el magistrado a lo largo del viernes.

Un alijo histórico en drogas de diseño

Durante los registros, los agentes localizaron cuatro armas de fuego: un revólver y tres armas cortas. Los mandos del operativo subrayaron que una de estas armas cortas estaba totalmente municionada y dispuesta para su uso junto a la cama de uno de los principales investigados en el momento del asalto, lo que, según destacaron, evidencia el riesgo extremo al que se expusieron los agentes.

En cuanto al alijo de drogas, la Guardia Civil calificó de "única" la cantidad incautada de sustancias de diseño, al no recordarse una aprehensión de tal magnitud en la provincia de Burgos. El balance total incluye 18,5 kilogramos de ketamina, 9 kilogramos de cocaína rosa —conocida como 'tusi'—, tres kilogramos de speed, 24 kilogramos de marihuana y 3,5 de hachís. Se intervinieron también 179 gramos de cocaína, 80 unidades de éxtasis, abundante sustancia de corte, 10 ampollas de fentanilo y 62.000 euros en efectivo, además de tres vehículos de alta gama.

La operación permitió, asimismo, neutralizar un total de 15 puntos de venta de estupefacientes repartidos por Burgos, Vizcaya, Toledo y Cantabria, desmantelar tres laboratorios de droga sintética y clausurar dos plantaciones indoor de cannabis sativa.

Jerarquía casi empresarial con un "patrón y catador"

El capitán Pedro Martín precisó que la organización constituía un eslabón intermedio y "potente" en la cadena de distribución, con operaciones que partían de un mínimo de 50 gramos y alcanzaban varios kilogramos por transacción, muy alejadas del menudeo callejero. La red estaba rígidamente jerarquizada bajo el mando de un líder que se autoproclamaba como el "mayor distribuidor de ketamina del norte de España" y era denominado por sus subordinados como "patrón y catador de calidad", a quien obedecían con una disciplina que los investigadores calificaron de casi empresarial.

Las pesquisas de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) de Burgos confirmaron que la organización tenía su base principal en la comarca de Las Merindades, con el cabecilla afincado en la localidad de Medina de Pomar. La droga procedía de los Países Bajos, así como de rutas nacionales que conectaban el norte de España con el sur, Madrid y Valencia.

La red, además, no se limitaba a la distribución: contaba con tres laboratorios propios donde se "cocinaba" y adulteraba la ketamina mediante máquinas prensadoras para preparar los cargamentos. Para eludir la vigilancia policial, los miembros de la organización evitaban mencionar sustancias estupefacientes por canales telefónicos ordinarios y recurrían a métodos de comunicación encriptados. Uno de los detenidos había sido interceptado hacía cuatro años en Las Merindades en un operativo conjunto de Tráfico y Seguridad Ciudadana, y varios de los arrestados contaban con antecedentes penales.

El fentanilo dispara las alarmas

La presencia de fentanilo en el alijo ha generado honda preocupación en el cuerpo, ya que los investigadores han confirmado que es la primera vez que se detecta esta sustancia en la provincia de Burgos. La Policía Judicial ha subrayado que la operación no está cerrada: la ingente cantidad de inteligencia policial recopilada durante los ocho meses de investigación hace prever "fases sucesivas" en las próximas semanas.

A los detenidos se les imputan los presuntos delitos de organización criminal, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas y blanqueo de capitales. Respecto a este último delito, la Guardia Civil confirmó que la línea de investigación económica permanece totalmente abierta. La organización contaba con un administrador o gestor financiero cuyo domicilio fue registrado, donde se incautaron ordenadores y abundante documentación. Este especialista habría introducido las ganancias ilícitas del narcotráfico en el circuito legal a través de facturas falsas y sociedades pantalla, un hilo del que los agentes especializados continuarán tirando en las próximas semanas.

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