Cae la banda que robó 300.000 euros en bancos de Toledo y Guadalajara

Cae la banda que robó 300.000 euros en bancos de Toledo y Guadalajara

La Policía Nacional, en colaboración con la Guardia Civil, ha desarticulado una banda criminal especializada en el robo de cajas fuertes en sucursales bancarias mediante pinzas hidráulicas. Seis detenidos han ingresado en prisión tras ser identificados como responsables de siete robos cometidos en enero en entidades de Madrid, Toledo y Guadalajara, con un botín de más de 300.000 euros en efectivo.

Los arrestados se hacían pasar por agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para perpetrar robos con violencia, valiéndose de armas de fuego, placas emblema y chalecos policiales. La operación, ejecutada el pasado 20 de mayo, incluyó ocho registros en domicilios y naves de Madrid, Toledo y Barcelona, de los que se recuperaron herramientas de robo, armas, vehículos de alta gama y una troqueladora de matrículas.

La Policía Nacional, con el apoyo de la Guardia Civil, desarticuló una organización criminal especializada en el asalto a entidades bancarias que había perpetrado siete robos en el mes de enero en sucursales ubicadas en Madrid, Toledo y Guadalajara, acumulando un botín superior a los 300.000 euros en efectivo arrancando las cajas fuertes de sus anclajes mediante una pinza hidráulica. La operación concluyó el 20 de mayo con la detención de seis varones, todos ellos ya en prisión provisional tras pasar a disposición judicial.

La investigación arrancó en enero, cuando los investigadores detectaron una serie de robos en entidades bancarias que compartían un nexo técnico: el uso de una pinza hidráulica para acceder a las sucursales y arrancar los anclajes de los cajones fuertes. El modus operandi era metódico y audaz. La banda llegó a cometer dos robos en la misma noche en hasta dos ocasiones distintas, generalmente cuando el primer asalto había sido frustrado.

Para desplazarse, los integrantes del grupo empleaban vehículos de alta gama previamente sustraídos a los que colocaban matrículas falsas o duplicadas que ellos mismos fabricaban con una troqueladora hallada posteriormente durante los registros. El uso de placas falsas o clonadas es una práctica habitual entre organizaciones de este tipo para dificultar su rastreo por los sistemas de reconocimiento de matrículas.

La suplantación de agentes, elemento diferencial del grupo

Uno de los rasgos más llamativos del grupo era su capacidad para hacerse pasar por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Para ello disponían de chalecos policiales, placas emblema y armas de fuego, elementos que les permitían intimidar a las víctimas e imponer su autoridad en el transcurso de los golpes con violencia. Esta estrategia no solo facilitaba la comisión de los delitos, sino que incrementaba la capacidad de control sobre las personas presentes.

Esta táctica fue especialmente relevante en un robo con violencia y detención ilegal cometido en Pontevedra, en el que los acusados, ataviados con uniformes y equipamiento policial, sometieron a sus víctimas utilizando armas de fuego. La investigación atribuyó asimismo al grupo la autoría de un atraco a un establecimiento de compraventa de oro en la provincia de Alicante, perpetrado en el mes de abril, del que obtuvieron un botín de más de 100.000 euros.

Ocho registros y un arsenal intervenido

La fase final de la operación se desarrolló el 20 de mayo con la ejecución simultánea de ocho entradas y registros en viviendas y naves industriales repartidas entre Madrid, Toledo y Barcelona. El material intervenido da cuenta de la sofisticación de la banda: herramientas y dispositivos especializados para el robo en establecimientos y vehículos, armas de fuego con munición, una troqueladora de matrículas, prendas e insignias de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, llaves de vehículos robados, joyas y relojes de gran valor, caretas y varios automóviles de alta gama.

Los seis detenidos se enfrentan a cargos por pertenencia a grupo criminal, robo con fuerza, robo con violencia, robo y hurto de uso de vehículo, falsedad documental y usurpación de funciones públicas. Todos ellos han ingresado en prisión provisional tras comparecer ante el juez de instrucción, lo que refleja la valoración judicial de la peligrosidad del grupo y el riesgo de fuga o reiteración delictiva.

Una organización con alcance nacional

La investigación pone de relieve que el grupo no limitaba su actividad a un único territorio. Aunque los robos bancarios se concentraron en enero en sucursales de Madrid, Toledo y Guadalajara —con presencia notable en la comunidad de Castilla-La Mancha—, los tentáculos de la organización se extendían hasta Alicante, Pontevedra y Barcelona, donde se localizaron algunos de los inmuebles utilizados como base de operaciones.

El patrón delictivo identificado —equipamiento policial, vehículos robados con matrículas clonadas, herramientas especializadas y capacidad para actuar en múltiples provincias en pocas semanas— apunta a una estructura criminal organizada y con experiencia previa, no a un grupo improvisado. La coordinación entre la Policía Nacional y la Guardia Civil fue determinante para cruzar la información generada por distintos atestados y establecer la conexión entre hechos delictivos aparentemente inconexos ocurridos en puntos distantes del país.