Las Lagunas de Ruidera recuperan Las Azadillas, un humedal perdido hace 70 años

El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera ha culminado la restauración ecológica del valle kárstico de Las Azadillas, una actuación de dos años financiada con fondos europeos que ha devuelto a la vida un humedal desaparecido desde los años cincuenta. La intervención afecta a cuatro sectores del valle, en las provincias de Ciudad Real y Albacete.

La restauración ha permitido recuperar una antigua cubeta lagunar de más de 16.000 metros cuadrados y ha deparado un hallazgo científico de primer orden: la primera cita documentada del topillo de Cabrera —especie amenazada— en la provincia de Ciudad Real.

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Las Lagunas de Ruidera recuperan Las Azadillas, un humedal perdido hace 70 años

El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, compartido entre las provincias de Ciudad Real y Albacete, ha concluido los trabajos de restauración ecológica del valle kárstico de Las Azadillas, una intervención de dos años de duración desarrollada en cuatro sectores del enclave que ha logrado recuperar un humedal que llevaba décadas desaparecido del mapa. La actuación, financiada con fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea, fue difundida este jueves por el espacio natural a través de un vídeo documental publicado en sus redes sociales, según recogió EFE.

El proyecto estuvo impulsado por la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, organismo del que depende la gestión del parque. Su objetivo fue triple: recuperar los procesos hidrológicos naturales del valle, restaurar los hábitats propios de las zonas húmedas y favorecer el retorno de la biodiversidad a un entorno que la actividad humana había transformado radicalmente a mediados del siglo pasado.

El director del Parque Natural, Ignacio Mosqueda, explica en el documental que Las Azadillas constituye "el corazón del refugio de fauna" del parque y subraya su elevado interés geomorfológico, botánico y faunístico. Mosqueda recuerda que durante la década de los cincuenta el valle fue reconvertido para usos agrícolas y ganaderos mediante la apertura de una zanja de drenaje que eliminó los encharcamientos naturales, favoreció la acumulación de sedimentos y provocó la desaparición de las pequeñas lagunas que históricamente habían existido en la zona. "En los mapas aparecía como Las Lagunillas, pero ya no existían", señala el director, quien afirma que la restauración ha permitido devolver el funcionamiento ecológico original del humedal.

La principal amenaza identificada por los técnicos era precisamente ese canal de drenaje, cuya acción continuada había provocado la regresión progresiva de los hábitats ligados a las zonas húmedas. La ejecución de las obras exigió una intervención muy precisa dada la fragilidad del entorno.

El topillo de Cabrera, en Ciudad Real por primera vez

Uno de los hallazgos más relevantes del proyecto fue la localización de un ejemplar de iberón o topillo de Cabrera durante los trabajos de seguimiento faunístico realizados por la Asociación Galemys. Julio Gisbert, de dicha asociación, destacó que se trata de la primera cita documentada de esta especie en la provincia de Ciudad Real, un dato de singular importancia científica.

Este pequeño roedor, endémico de la mitad sur de la Península Ibérica e incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, permanecía hasta ahora desconocido en este enclave. Los técnicos advierten de que su desaparición habría podido producirse en el pasado sin dejar ningún registro, lo que subraya el valor del seguimiento faunístico asociado a la restauración.

Una cubeta de 16.000 metros cuadrados rescatada del olvido

El núcleo central de la actuación consistió en recuperar una antigua cubeta lagunar de más de 16.000 metros cuadrados, colmatada por sedimentos y carrizales. Tras los trabajos de excavación, se procedió a la plantación de masiegas, una especie vegetal protegida característica del ecosistema de Ruidera. Además, se aplicó una técnica poco habitual en España: la incorporación de sedimentos procedentes de otras lagunas temporales del propio parque para favorecer la regeneración natural de la vegetación acuática.

Santos Cirujano, de la Fundación Global Nature, explicó que esta técnica ya había sido empleada con éxito en intervenciones anteriores y que su aplicación permitirá acelerar la colonización del humedal por las especies vegetales propias de estos ecosistemas.

El director Mosqueda confía en que, una vez consolidada la vegetación y alimentada de forma natural por el acuífero, la nueva laguna sea capaz de mantenerse por sí sola y convertirse en un espacio autosostenible. El parque considera este enclave especialmente estratégico para la conservación de anfibios y otras especies particularmente vulnerables al cambio climático, una amenaza creciente para los humedales interiores de la Península Ibérica.

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