Los GPS mejoran la conservación de especies amenazadas en Castilla-La Mancha
El uso de radioemisores GPS ha transformado el seguimiento de la fauna amenazada en Castilla-La Mancha, al permitir conocer con exactitud los movimientos, áreas de reproducción, rutas migratorias y causas de mortalidad de las especies protegidas de la región.
Así lo concluye Juan Pablo Castaño López, técnico de la Consejería de Desarrollo Sostenible en Toledo, en un artículo publicado en la revista Castilla-La Mancha Medio Ambiente, donde analiza la evolución de estas herramientas y su impacto directo sobre la conservación de la biodiversidad regional.
La tecnología GPS aplicada al seguimiento de fauna silvestre ha dado un giro radical a la conservación de especies amenazadas en Castilla-La Mancha. El técnico de la Consejería de Desarrollo Sostenible en Toledo Juan Pablo Castaño López lo documenta en un extenso artículo publicado en el último número de la revista Castilla-La Mancha Medio Ambiente, donde detalla cómo los avances en informática, telemetría y sistemas de información geográfica (SIG), combinados con la geolocalización por satélite, han permitido obtener datos "de alta calidad" sobre la fauna silvestre a un coste razonable, complementando el trabajo de campo tradicional.
Castaño recuerda que los primeros radioemisores utilizados en España funcionaban con tecnología VHF y exigían seguimientos terrestres con antenas y receptores portátiles, lo que limitaba enormemente la capacidad de obtener datos, sobre todo en el caso de especies migratorias o con grandes áreas de movimiento. La irrupción del GPS por satélite y la progresiva reducción de costes cambiaron por completo ese escenario: hoy es posible registrar miles de localizaciones precisas por ejemplar y transmitirlas prácticamente en tiempo real, lo que abre un abanico de posibilidades antes inimaginable para los equipos de conservación.
Esa información permite, según el artículo, determinar el uso del hábitat por parte de cada animal, delimitar sus áreas de campeo, identificar zonas de reproducción o migración, detectar puntos conflictivos con infraestructuras o actividades humanas, localizar mortalidades en el campo y aportar datos objetivos a los procedimientos de evaluación ambiental.
Los primeros pasos en Castilla-La Mancha
El radiomarcaje de fauna silvestre comenzó en la región de manera puntual a finales del siglo pasado, centrado inicialmente en grandes rapaces como el águila imperial ibérica y el águila perdicera. Fue, no obstante, el proyecto europeo LIFE Priorimancha (2009-2014) el que impulsó un programa regional sistemático para el seguimiento de estas dos rapaces, junto al buitre negro y el lince ibérico, mediante emisores tanto terrestres como satelitales.
Concluido ese proyecto, el marcaje pasó a ser responsabilidad de los servicios provinciales de Medio Natural de la Junta, con la excepción del lince ibérico, cuyo seguimiento continúa integrado en proyectos europeos específicos dados el alcance internacional de la especie y la relevancia de su recuperación.
Milanos en Francia y un águila imperial en el Sahel
El artículo recoge varios ejemplos que ilustran el alcance y la utilidad de estas tecnologías. Entre ellos destaca el seguimiento de cuatro milanos reales liberados en Toledo entre 2019 y 2021, que posteriormente migraron hasta sus zonas de reproducción en Francia y Alemania, permitiendo trazar con exactitud las rutas seguidas y los territorios seleccionados fuera de España.
Aún más llamativo resulta el caso de un águila imperial recuperada en el Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas (CERI), liberada en Toledo con un emisor GPS y que llegó a migrar hasta el África subsahariana antes de regresar a la Península al año siguiente. La telemetría documentó íntegramente ese viaje de miles de kilómetros, un desplazamiento que habría pasado completamente inadvertido con los métodos de seguimiento convencionales.
La mayor población mundial de lince ibérico, monitorizada desde CLM
El artículo dedica especial atención al lince ibérico, cuya presencia en Castilla-La Mancha ha alcanzado dimensiones históricas. La región alberga ya cerca de un millar de ejemplares, la mayor población mundial de esta especie, anteriormente al borde de la extinción. Gracias al radiomarcaje por satélite, los técnicos han podido constatar el asentamiento en la región de ejemplares procedentes de Extremadura o Portugal, así como el desplazamiento de linces nacidos en Castilla-La Mancha hacia Andalucía, la provincia de Guadalajara o la Comunidad de Madrid. Esos datos aportan información crucial sobre el intercambio genético entre poblaciones y la conectividad del territorio.
Detectar delitos contra la fauna silvestre
Uno de los beneficios más destacados por Castaño es la capacidad de los sistemas GPS para detectar de forma inmediata la muerte de un animal radiomarcado, incluso cuando se produce por causas no naturales. La señal del emisor permite localizar en poco tiempo el lugar exacto del fallecimiento, lo que facilita la investigación de posibles delitos contra la fauna, ya sean electrocuciones en tendidos eléctricos, envenenamientos, disparos o capturas ilegales.
Los datos del CERI muestran también que el marcaje con emisores GPS resulta útil para evaluar el éxito de los programas de recuperación de animales atendidos en centros especializados. En el caso del águila imperial ibérica, el análisis de 41 ejemplares recuperados y liberados con GPS arrojó una supervivencia del 94 % durante el primer mes tras la suelta y del 69 % a los seis meses. La mayoría de las muertes registradas en ese periodo fueron de origen no natural, con la electrocución como causa principal.
Tecnología al servicio de la biodiversidad
Castaño concluye su artículo con una llamada a integrar de forma sistemática las herramientas tecnológicas —la telemetría por satélite y el empleo de drones entre ellas— en la gestión de la biodiversidad durante el siglo XXI. A su juicio, estas tecnologías deben emplearse siempre guiadas por criterios científicos y por la experiencia acumulada de los gestores de campo, con el objetivo de mejorar la eficacia de las actuaciones de conservación y protección de las especies amenazadas. Una tesis que la propia trayectoria del programa regional de radiomarcaje, desde los primeros seguimientos con antenas VHF hasta las localizaciones en tiempo real vía satélite, se encarga de avalar con datos.