Ecologistas piden parar el aeródromo de lujo junto a Cabañeros
Las delegaciones de Ecologistas en Acción de Ciudad Real y Toledo denuncian que el proyecto carece del estudio mínimo exigible y que los vuelos de jets privados sobrevolarian zonas estrictamente protegidas de la Red Natura 2000.
La organización también solicita la ampliación del plazo de información pública tras detectar fallos en el acceso telemático a la documentación publicada en el tablón de anuncios de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Las delegaciones de Ecologistas en Acción de Ciudad Real y Toledo presentaron este viernes sus alegaciones al proyecto de construcción de un aeródromo privado de lujo destinado al traslado de cazadores de alto poder adquisitivo hasta la finca Dehesa de El Molinillo, ubicada en el término municipal de Retuerta de Bullaque (Ciudad Real), a menos de diez kilómetros del límite nordeste del Parque Nacional de Cabañeros. La organización ecologista solicita una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) negativa y ha reclamado la ampliación del plazo de información pública, después de detectar que un enlace no operativo en el tablón de anuncios de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM) impedía el acceso a la documentación del proyecto sometida a consulta ciudadana.
El núcleo de las alegaciones apunta a las graves deficiencias del Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) presentado por los promotores. Según la organización, el documento "carece de la información mínima requerida en el procedimiento de evaluación ambiental para determinar adecuadamente y con fundamento los impactos ambientales que la ejecución del proyecto supondría para un elevado número de valores ambientales —flora, fauna, hábitats de interés comunitario, la Red Natura 2000 o el propio Parque Nacional de Cabañeros, entre otros— y, en consecuencia, tampoco establece con idoneidad suficiente las deseables medidas preventivas, correctoras y compensatorias".
Vuelos sobre zonas estrictamente protegidas
Uno de los puntos más críticos del pliego de alegaciones afecta a la relación del aeródromo con la Red Natura 2000. Aunque la pista de aterrizaje se ubica en un terreno colindante pero técnicamente exterior a esta red de espacios protegidos, las trayectorias de vuelo de aterrizaje y despegue de los jets privados sobrevolarian en amplios recorridos zonas sometidas al máximo grado de protección conforme al Plan de Gestión de la Zona de Especial Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEC/ZEPA) 'Montes de Toledo'.
Ecologistas concluye que esta circunstancia "determina la incompatibilidad de este tipo de usos privados relacionados con la aeronavegación con la designación del espacio natural protegido". La organización cifra en unas 112 hectáreas la superficie que sufriría daños directos a la vegetación, el dominio público hidráulico y los hábitats de interés comunitario como consecuencia del movimiento de tierras, la tala de árboles centenarios de la dehesa y la implantación de las infraestructuras vinculadas al aeródromo.
La proximidad al Embalse de la Torre de Abraham añade otro factor de riesgo significativo. Tanto el parque nacional como el embalse concentran, según la organización, grandes cantidades de aves en todas las épocas del año: rapaces, acuáticas y zancudas como las grullas. "Por sus características y comportamientos, supondrían un inasumible riesgo de colisión con las aeronaves en menoscabo de la seguridad de la navegación aérea", alertaron en nota de prensa.
Especies en peligro de extinción en el radio de vuelo
Ecologistas en Acción subraya que el aeródromo afecta por solapamiento con áreas críticas y zonas sensibles declaradas por la JCCM para la conservación de aves amenazadas. Entre las especies presentes en un radio inferior a cinco kilómetros figuran algunas catalogadas "en peligro de extinción" como el buitre negro, el águila imperial ibérica, la cigüeña negra, el águila perdicera o el sisón. También se ven afectadas otras con distintos grados de amenaza como el milano real, el águila real y diversas aves esteparias y de hábitos nocturnos. En ese entorno inmediato se localizan territorios de reproducción, invernada, paso migratorio y concentración postnupcial de todas estas especies.
La ausencia de una evaluación rigurosa del riesgo de colisión entre aeronaves y aves —el denominado bird strike— concentra también la crítica de la organización. "A pesar de tratarse de una de las variables ambientales más relevantes para este tipo de infraestructuras, el EsIA no dedica un apartado específico al análisis detallado de este riesgo, limitándose a referencias puntuales y valoraciones genéricas que carecen del nivel de profundidad exigible", denunciaron.
Un modelo cinegético intensivo incompatible con la Carta Europea de Turismo Sostenible
Más allá de los impactos ambientales directos, Ecologistas en Acción cuestiona el modelo de negocio que el aeródromo viene a consolidar. El proyecto justifica su uso como soporte de "actividades cinegéticas de carácter exclusivo, dirigidas a usuarios de alto poder adquisitivo", un enfoque que, según la organización, supone un cambio de modelo en la explotación turístico-cinegética de la finca sin tener en cuenta las consecuencias sobre los recursos naturales del territorio.
La oferta continuada de caza a lo largo de amplios periodos del año —que el nuevo modelo requeriría— exigiría, en su opinión, densidades excepcionalmente elevadas de especies cinegéticas, la aplicación de medidas intensivas de manejo —vallados, alimentación suplementaria— y el incremento de repoblaciones o aportes artificiales de fauna. Todo ello, consideran, entraría en conflicto directo con el modelo de turismo sostenible que el Parque Nacional de Cabañeros ha desarrollado al amparo de la Carta Europea de Turismo Sostenible en Espacios Naturales Protegidos (CETS), un instrumento que promueve la conservación del patrimonio natural, la sostenibilidad y la minimización de impactos ambientales.
El precedente histórico del polígono de tiro
En sus alegaciones, los ecologistas recuerdan un episodio de la historia reciente que consideran pertinente para valorar el proyecto actual. En los años 80 del siglo pasado, la zona de Cabañeros fue propuesta como emplazamiento para un polígono de tiro de aviones de combate. La presión ciudadana y el rechazo al impacto que las aeronaves militares habrían causado sobre la avifauna frenaron aquella iniciativa y contribuyeron, en última instancia, a que el espacio fuera declarado primero Parque Natural y posteriormente Parque Nacional en 1995. "No olvidemos que este factor de riesgo, a todas luces inasumible en este entorno natural, ya supuso en los años 80 una inmensa movilización ciudadana en contra y, a la postre, la desestimación del entorno de Cabañeros para el establecimiento en su raña de un polígono de tiro de aviones de combate", recordaron desde la organización.
Cabañeros es el único parque nacional de Castilla-La Mancha y uno de los más importantes de la Península Ibérica por la conservación del bosque mediterráneo y la diversidad de su avifauna, con una superficie de unas 40.000 hectáreas que se extiende por las provincias de Ciudad Real y Toledo. La declaración del aeródromo como incompatible con los valores de protección del entorno centra ahora las expectativas de los colectivos ambientalistas, que aguardan la resolución de la administración regional sobre la Declaración de Impacto Ambiental.