Regusa ve indicios no fortuitos en el grave incendio de Marchamalo

La empresa de reciclaje Regusa apunta que el incendio declarado el pasado miércoles en su planta de Marchamalo (Guadalajara), que ha quedado totalmente destruida, "no parece fortuito según los primeros indicios". Los daños superan los 3,5 millones de euros en una instalación que, según la dirección, no contaba con seguro al haberse disparado las primas tras los incidentes en la planta de residuos de Chiloeches.

La directora general de la compañía, Helena González, ha confirmado que los 49 trabajadores de esa instalación han sido reubicados en la otra planta que Regusa tiene en Guadalajara capital, mientras se evalúa si la actividad podrá retomarse algún día en ese emplazamiento.

Regusa ve indicios no fortuitos en el incendio de Marchamalo (Guadalajara)
Regusa ve indicios no fortuitos en el grave incendio de Marchamalo (Guadalajara)

La planta de reciclaje de Regusa en Marchamalo (Guadalajara) ha quedado totalmente calcinada tras el incendio declarado el pasado miércoles, un siniestro que la dirección de la empresa no descarta que sea intencionado. Así lo trasladó a la agencia EFE su directora general, Helena González, quien señaló que "por los primeros indicios y la virulencia del mismo" barajan que el fuego no haya sido fortuito. La instalación ha sido declarada en ruina y la Delegación de Desarrollo Sostenible de Guadalajara ha procedido a la suspensión temporal de la autorización de actividad.

González detalló que la investigación avanza en un doble frente: por un lado, se están analizando las causas y circunstancias del incendio a través de los informes de los servicios de extinción y de los órganos de investigación correspondientes; por otro, la inspección ambiental evalúa el estado de la instalación y su adecuación a las autorizaciones administrativas vigentes.

El antecedente agrava el panorama para la empresa. La directora general recordó que Marchamalo ya sufrió un incendio el año pasado, aquel sí de carácter fortuito, "originado en un residuo asociado a un cliente" y cuya causa se encuentra actualmente judicializada. Tras ese primer siniestro, Regusa acometió una importante inversión en sistemas antiincendios, lo que hace más llamativo, a ojos de la empresa, que el segundo fuego haya resultado de una virulencia tal que ha dejado las instalaciones completamente inutilizables.

Sin seguro y con daños millonarios

Los daños superan los 3,5 millones de euros, y González confirmó que la planta no estaba asegurada en el momento del siniestro. La directora general explicó que, tras episodios como el registrado en la planta de residuos de Chiloeches (Guadalajara), las aseguradoras elevaron las primas a costes que la empresa consideró "insostenibles", lo que llevó a prescindir de la cobertura. Por el momento, la empresa reconoce no saber si retomará la actividad en ese emplazamiento.

La Delegación de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM) en Guadalajara precisó a EFE que la suspensión decretada tiene carácter provisional y no responde a una decisión sancionadora, "sino a la necesidad de garantizar que cualquier actividad futura se desarrolle en condiciones adecuadas de seguridad y cumplimiento ambiental".

Los 49 trabajadores, reubicados

La principal consecuencia inmediata para los empleados ha quedado, de momento, contenida. Los 49 trabajadores que prestaban servicio en la planta de Marchamalo han sido reubicados en la otra instalación que Regusa tiene en Guadalajara capital, según confirmó González. La directora general subrayó que la empresa "continúa operando con normalidad en el resto de sus instalaciones, garantizando la continuidad del servicio y el cumplimiento de sus compromisos con clientes".

Regusa trabaja además en la puesta en marcha de una tercera planta en la provincia de Guadalajara, un proyecto que, según la empresa, mantiene su calendario al margen del siniestro. La apertura de esa nueva instalación podría resultar determinante para absorber la capacidad perdida en Marchamalo, cuya recuperación, si finalmente se decide acometer, exigiría una inversión de envergadura en un contexto en el que la compañía afronta unos daños millonarios sin respaldo asegurador.

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