Dos técnicos del Sescam, al hospital por gases de una ambulancia
Dos técnicos del transporte sanitario del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) tuvieron que ser trasladados al Hospital de Guadalajara el miércoles 22 de julio tras inhalar los gases procedentes del tubo de escape de su propia ambulancia, que penetraron en el habitáculo de la cabina. Ambos presentaron vómitos y mareos y precisaron atención hospitalaria con oxígeno.
El vehículo regresaba del puesto de Humanes (Guadalajara), donde se encuentran alojadas personas evacuadas por el incendio de La Mierla, cuando se produjo el incidente. UGT Servicios Públicos ha denunciado lo ocurrido y lo ha calificado de ejemplo de la situación "insostenible" y "peligrosa" del parque de ambulancias del transporte sanitario en la región.
Dos técnicos del servicio de transporte sanitario del Sescam fueron hospitalizados el miércoles en el Hospital de Guadalajara tras inhalar los humos desprendidos por el tubo de escape de su propia ambulancia, que penetraron en el interior de la cabina durante el trayecto de regreso desde el municipio de Humanes (Guadalajara). Según la denuncia formulada por UGT Servicios Públicos Castilla-La Mancha, los dos trabajadores sufrieron una exposición prolongada a los gases del vehículo y presentaron vómitos y mareos, por lo que tuvieron que ser atendidos en el centro hospitalario para recibir oxígeno.
La ambulancia volvía del puesto de Humanes, habilitado para alojar a personas desplazadas por el incendio de La Mierla, declarado el pasado 16 de julio en la Sierra Norte de Guadalajara, cuando los gases del tubo de escape alcanzaron el habitáculo donde viajaba la tripulación.
UGT denuncia un estado "insostenible" del parque de ambulancias
UGT Servicios Públicos sostiene que el incidente no es un hecho aislado, sino "un ejemplo más" de lo que describe como una situación "insostenible" y "peligrosa" del parque de vehículos del transporte sanitario en Castilla-La Mancha. El sindicato atribuye esta situación a la "dejadez de las empresas concesionarias" y señala que está siendo "amparada institucionalmente por el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha".
El secretario de Sanidad del sindicato en la región, Fernando Peiró, apuntó que el incidente es también consecuencia directa de un régimen excepcional aprobado por el Sescam que permite a las empresas seguir utilizando ambulancias con más de diez años de antigüedad, es decir, vehículos que han superado su vida útil y a los que, según el sindicato, debería retirárseles la certificación técnico-sanitaria correspondiente.
"Todo ello hace que los técnicos y pacientes vayan en ambulancias obsoletas, con kilometrajes desorbitados y/o directamente averiadas y con un mantenimiento reparador y no preventivo", señaló Peiró. El responsable sindical subrayó que entre los usuarios de las ambulancias del servicio programado y de las llamadas ambulancias no asistenciales (TNA) —las que, según UGT, registran en su mayor parte las averías por desgaste— se encuentran pacientes que reciben tratamientos de quimioterapia, radioterapia y diálisis. "No se debería permitir que sean trasladados en estas pésimas condiciones", añadió.
Averías durante el incendio y ropa de trabajo sin lavar
UGT relató además que, durante los dispositivos desplegados con motivo del incendio de la Sierra Norte de Guadalajara, se han producido casos de ambulancias que tuvieron que detener su marcha por averías mientras atendían a personas con crisis de ansiedad o trasladaban a mayores hacia los puntos de evacuación, y que debieron ser sustituidas por otros vehículos.
El sindicato advirtió que la seguridad tanto de los pacientes como de los técnicos en emergencias sanitarias "se está poniendo en grave peligro", al considerar que "no se puede garantizar una asistencia digna ni una respuesta segura en carretera cuando el personal se ve obligado a trabajar con vehículos que acumulan averías en cascada".
Por último, UGT denunció que las empresas concesionarias siguen sin cumplir con su obligación de lavar la ropa de trabajo de los técnicos, lo que obliga a estos profesionales a utilizar su propia ropa personal durante los servicios y a lavar las prendas en sus domicilios particulares.