Cogolludo recuerda a los once del retén mientras arde La Mierla

Cogolludo (Guadalajara) rindió homenaje este viernes a los once integrantes del retén forestal con base en la localidad que fallecieron el 17 de julio de 2005 en el incendio de La Riba de Saelices, en el 21 aniversario de la mayor tragedia forestal registrada en Castilla-La Mancha.

El acto, celebrado junto al monolito dedicado a las víctimas, estuvo marcado por la coincidencia con el incendio activo en La Mierla, en la Sierra Norte de la provincia, que mantiene en alerta a la comarca y al que los propios integrantes del retén actual debían regresar a combatir horas después del homenaje.

Cogolludo (Guadalajara) recuerda a los once del retén mientras arde La Mierla
Cogolludo (Guadalajara) recuerda a los once del retén mientras arde La Mierla

Cogolludo (Guadalajara) conmemoró el viernes 17 de julio el 21 aniversario de la muerte de los once brigadistas forestales del retén con base en la localidad que perdieron la vida mientras trataban de extinguir el incendio de La Riba de Saelices, en una jornada en la que el humo de un nuevo gran incendio —el declarado en el entorno de La Mierla— sobrevolaba la Sierra Norte de Guadalajara y confería al acto un significado especialmente cargado de actualidad y emoción.

El homenaje tuvo lugar junto al olmo centenario de la Rotonda Puerta de Guadalajara, donde se alza el monolito dedicado a las once víctimas. Al acto asistieron vecinos del municipio, representantes institucionales, miembros de la Guardia Civil, bomberos forestales y personal de los servicios de emergencia. Entre las autoridades presentes figuró la consejera de Igualdad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM), Sara Simón.

El alcalde de Cogolludo, Juan Alfonso Fraguas, presidió el acto y fue el encargado de trasladar el peso de lo que aquella fecha representa para la localidad. "Nosotros nunca hemos perdido la memoria de lo que pasó aquel día de hace hoy veintiún años, pero circunstancias como las de hoy, con el incendio que empezó ayer en La Mierla, nos lo afianzan aún más", afirmó. El regidor subrayó que, desde aquella tragedia de 2005, la Sierra Norte ha vuelto a sufrir varios incendios de gran magnitud: "La memoria nunca la perdimos, pero es que tampoco nos dejan que nos olvidemos."

Fraguas agradeció expresamente la presencia de los integrantes del retén que, tras trabajar durante la noche en el incendio de La Mierla, acudieron al homenaje antes de regresar nuevamente al monte. "Agradezco mucho a los miembros del retén que ayer estuvieron hasta tarde y se han acercado hoy aquí, a pesar de las circunstancias", dijo. El alcalde pidió además que el minuto de silencio sirviera para recordar no solo a los once fallecidos en 2005, sino a todas las víctimas de los incendios forestales, y mencionó que la comarca atravesaba momentos de enorme incertidumbre, con localidades evacuadas preventivamente y vecinos acogidos en Cogolludo durante la evolución del siniestro.

En paralelo, el Ayuntamiento de Guadalajara celebró su propio acto de recuerdo junto al monumento ubicado en la Glorieta del Retén de Cogolludo de la capital provincial, con la participación de representantes de los cuatro grupos con representación en la Corporación —PP, Vox, PSOE y Aike— y de familiares de las víctimas. La alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, depositó en nombre de la Corporación un ramo compuesto por lirios y rosas de color rosa, crisantemos y helechos. La ceremonia concluyó con un minuto de silencio, roto por un aplauso de los asistentes.

Guarinos definió el 17 de julio como "un día triste" y de recuerdo, pero también como una jornada para "recordar que los incendios forestales son tremendamente peligrosos". La regidora evocó la valentía de los once brigadistas: "Fueron personas valientes que decidieron entrar al monte porque creían precisamente en todo lo que representa el mundo forestal y, por intentar salvarlo, arriesgaron lo más importante que se puede tener, que es la vida." Incidió en que, dos décadas después, el monte ha logrado regenerarse, pero "las vidas humanas no las podemos recuperar nunca". También trasladó su afecto a las familias presentes, recordando la incertidumbre vivida durante las horas en las que se perdió el contacto con el retén antes de confirmarse el fallecimiento de sus integrantes: "Lo pasaron muy mal, lo siguen pasando mal y lo seguirán pasando mal."

La alcaldesa capitalina aprovechó el acto para referirse al incendio de La Mierla y su coincidencia temporal con el aniversario. Según la información de la que disponía en ese momento, en las labores de extinción trabajaban alrededor de 70 medios y más de 120 personas. Guarinos expresó su confianza en que el incendio pudiera ser controlado cuanto antes y, sobre todo, en que no hubiera que lamentar daños personales: "Los montes se regeneran y el campo se puede regenerar, pero las vidas humanas nunca se pueden ni nunca se van a recuperar."

Un árbol de acero con once nombres

La principal novedad del homenaje celebrado en Cogolludo fue la inauguración de un monumento realizado por los propios integrantes del retén forestal, un símbolo nacido del compromiso de quienes continúan desempeñando la misma labor que sus compañeros fallecidos.

La escultura representa un árbol elaborado en acero inoxidable cuyas hojas llevan grabados los nombres de Mercedes Vives, José Ródenas, Alberto Cemillán, Pedro Almasilla, Sergio Casado, Jesús Ángel Juberías, Manuel Manteca, Marcos Martínez, Jorge César Martínez, Julio Ramos y Luis Solano. El conjunto incorpora además herramientas propias del trabajo de los bomberos forestales: dos batefuegos, un pulaski, dos lanzas y dos tramos de manguera.

Esperanza Matilla, integrante del retén desde aquel año 2005 y una de las impulsoras del proyecto, explicó que la idea comenzó a gestarse el año anterior y que el objetivo era representar que sus compañeros siguen presentes. "Quisimos hacerlo en forma de árbol para que las hojas pudieran moverse con el aire y sentir que ellos, aunque ya no estén, siguen vivos para nosotros y en nuestro corazón", explicó. La emoción del momento resultó especialmente intensa por las circunstancias: los propios autores del monumento habían regresado durante la madrugada de trabajar en el incendio de La Mierla y, tras asistir al homenaje, debían reincorporarse al operativo apenas unas horas después.

Un responso y una ofrenda floral

Tras el minuto de silencio, el párroco de Cogolludo, Mauricio Muela, ofició un responso en memoria de los once integrantes del retén y de todas las personas que han perdido la vida en incendios forestales, encomendando su descanso eterno e invitando a los asistentes a unirse en la oración. El homenaje concluyó con la tradicional ofrenda floral junto al monolito y con la inauguración del nuevo monumento.

El incendio de La Riba de Saelices, originado el 16 de julio de 2005, arrasó más de 13.000 hectáreas de monte de alto valor ecológico y marcó un antes y un después en la historia de la lucha contra los incendios forestales en Castilla-La Mancha. Veintiún años después, con un nuevo gran incendio poniendo a prueba a la Sierra Norte de Guadalajara, Cogolludo volvió a demostrar que el recuerdo de aquellos once hombres y mujeres sigue intacto, uniendo la memoria del pasado con el compromiso de quienes, terminado el acto, regresaban de nuevo al monte.

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