El Alcázar de Guadalajara iniciará su rehabilitación a final de año
El Ayuntamiento de Guadalajara prevé iniciar en noviembre las obras de la primera fase de rehabilitación del Alcázar Real, una actuación valorada en 4,5 millones de euros financiada en parte con fondos europeos que consolidará muros y bóvedas y habilitará las antiguas caballerizas como centro de interpretación del conjunto histórico.
La alcaldesa, Ana Guarinos, presentó este lunes el proyecto junto al equipo técnico redactor y subrayó que se trata del primer plan de recuperación integral y de uso planteado para el monumento, con el objetivo final de convertirlo en el palacio de congresos, convenciones y exposiciones de la ciudad.
El Ayuntamiento de Guadalajara presentó este lunes el proyecto de ejecución de la primera fase de rehabilitación del Alcázar Real, un Bien de Interés Cultural (BIC) que será objeto de una intervención presupuestada en 4,5 millones de euros con el horizonte de convertirse en el futuro palacio de congresos de la capital alcarreña. La alcaldesa, Ana Guarinos, encabezó la presentación junto al segundo teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Alfonso Esteban; el tercer teniente de alcalde y concejal de Fondos Europeos, Santiago López Pomeda; el jefe de servicio de Urbanismo, César Gismera; y la arquitecta del estudio LAVILA Arquitectos, Paula Lumbreras, responsable de la redacción del proyecto.
Las obras están previstas para arrancar en noviembre de 2026, una vez que la documentación definitiva del proyecto sea entregada el próximo mes de agosto. El plazo estimado de ejecución es de 24 meses desde la firma del contrato de obras.
La financiación de esta primera fase se articula en torno a tres vías: 2,2 millones de euros procederán de los fondos europeos de la Estrategia de Desarrollo Integrado Local (EDIL), enmarcados en el Plan de Actuación Integrado (PAI) municipal; el resto lo aportará el propio Ayuntamiento, que además ha solicitado una ayuda adicional de 1,5 millones de euros con cargo al programa del 2% Cultural del Gobierno central. Guarinos destacó que Guadalajara ha captado en total 12,1 millones de euros de fondos europeos gracias a la planificación estratégica del equipo de gobierno, lo que, a su juicio, sitúa a la ciudad "como referente nacional en la planificación urbana sostenible".
"Estamos hablando de un proyecto que no solo supone una transformación y mejora de la ciudad, sino que se basa en la recuperación de un bien que forma parte del patrimonio histórico de Guadalajara", subrayó la alcaldesa, quien defendió que la intervención convertirá el Alcázar en un recurso educativo, cultural y turístico capaz de dinamizar económica y comercialmente el casco histórico.
Las cuatro líneas de intervención
El proyecto de la primera fase se estructura en torno a cuatro grandes ejes de actuación. El primero contempla la retirada de elementos espurios, es decir, aquellos añadidos en épocas posteriores que no forman parte de la configuración original del inmueble: cubiertas metálicas, pasarelas en desuso y módulos auxiliares sin valor patrimonial. El segundo eje aborda la consolidación de las estructuras históricas —muros y bóvedas— para garantizar la seguridad estructural, detener los procesos de degradación y recuperar elementos originales mediante trabajos de limpieza y restauración.
El tercer eje busca mejorar la experiencia del visitante mediante un recorrido adaptado a la historia y la evolución constructiva del monumento, con accesibilidad universal garantizada desde la calle Madrid hasta el acceso al museo y, desde el interior, hasta la salida mediante la rampa de conexión con el Parque Fluvial del Alamín. El cuarto y último eje prevé la recuperación y adecuación funcional de los espacios históricos para su uso museístico, con la creación de un centro de interpretación del Alcázar que permitirá al visitante comprender las distintas etapas históricas del inmueble.
Caballerizas, salón noble y torreón
Entre las actuaciones de mayor alcance figura la restauración de las bóvedas tabicadas de las antiguas caballerizas mediante técnicas constructivas tradicionales para albergar el futuro centro de interpretación, así como la reconstrucción de espacios representativos como el salón noble del Alcázar medieval y una sala correspondiente a la antigua Real Fábrica de San Carlos, el uso al que fue destinado el recinto en el siglo XVIII.
El proyecto contempla asimismo la recuperación parcial del Torreón de los Infantes, cuya coronación se elevará aproximadamente 1,5 metros mediante tapial tradicional para devolverle la relevancia visual que tuvo históricamente, y la habilitación de una terraza-mirador orientada hacia el parque fluvial del Alamín. Otras actuaciones incluyen la recuperación del trazado histórico de una escalera localizada durante las catas arqueológicas realizadas para redactar el proyecto, la instalación de un ascensor panorámico que garantizará la accesibilidad y la creación de un pequeño jardín de acceso desde la calle Madrid.
La arquitecta Paula Lumbreras explicó durante la presentación que el proyecto parte de un análisis exhaustivo de la evolución histórica del recinto —desde su origen como fortaleza y residencia medieval hasta su transformación en fábrica y posterior uso como cuartel en el siglo XIX— con el fin de recuperar aquellos elementos que permitan comprender su configuración original. "Entender el desarrollo histórico es clave para entender los ejes clave de desarrollo del proyecto", afirmó.
Un edificio de 970 metros cuadrados y 450 personas de aforo
El edificio rehabilitado al término de esta primera fase dispondrá de una superficie útil aproximada de 970 metros cuadrados y un aforo cercano a las 450 personas, aunque la nota de prensa municipal cifra el espacio expositivo en unos 900 metros cuadrados con capacidad para alrededor de 400 visitantes. El recorrido museístico diseñado permitirá atravesar el conjunto histórico desde la calle Madrid hasta el Parque Fluvial del Alamín.
Tres fases hasta el palacio de congresos
La intervención presentada este lunes constituye la primera de las tres fases previstas para la recuperación integral del Alcázar Real dentro del periodo 2026-2029. La segunda fase transformará los dos grandes pabellones del recinto en un palacio de congresos, convenciones y exposiciones, mientras que la tercera se centrará en la creación de un jardín arqueológico.
El Ayuntamiento ya trabaja en paralelo en la planificación de la segunda fase: según informó el jefe de servicio de Urbanismo, César Gismera, se ha adjudicado el contrato de estudio arqueológico que permitirá "caracterizar arqueológicamente los espacios y poder realizar un estudio geotécnico para encargar el proyecto". La intención municipal es avanzar de forma simultánea en las siguientes actuaciones mientras se ejecuta la primera intervención, aunque el diseño definitivo quedará condicionado tanto a los resultados arqueológicos como a las autorizaciones de la Consejería de Patrimonio. Con esta hoja de ruta, el Ayuntamiento aspira a devolver a los guadalajareños uno de los grandes símbolos históricos de la ciudad convertido en un espacio abierto al conocimiento, la cultura, el turismo y la actividad congresual.