Castilla-La Mancha prevé sumar 18 proyectos nuevos de regadíos con 25.000 hectáreas hasta 2030

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha presentado el Plan Director Regional de Nuevos Regadíos 2022–2030, que prevé impulsar 18 nuevos proyectos con cerca de 25.000 hectáreas en toda la región. La estrategia apuesta por un regadío eficiente, social y sostenible como eje para el desarrollo rural, la lucha contra la despoblación y la futura planificación hidrológica.
El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán (c), ha presentado el Plan Director Regional de Nuevos Regadíos 2022–2030, denominado Regadío CLM 3.0
El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán (c), ha presentado el Plan Director Regional de Nuevos Regadíos 2022–2030, denominado Regadío CLM 3.0

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha presentado este miércoles en Albacete el Plan Director Regional de Nuevos Regadíos 2022–2030, denominado Regadío CLM 3.0, una hoja de ruta estratégica que contempla el impulso de 18 proyectos de nuevos regadíos, con una superficie total cercana a las 25.000 hectáreas, distribuidas por las cinco provincias de la región y con horizonte temporal hasta el año 2030. La iniciativa se concibe como una herramienta clave para reforzar el futuro del sector agroalimentario, favorecer el desarrollo del medio rural y avanzar en la adaptación al cambio climático.

La presentación ha tenido lugar en la Delegación de Agricultura en Albacete y ha estado encabezada por el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, acompañado por el director general de Desarrollo Rural, José Juan Fernández, así como por las delegadas y delegados provinciales de la Consejería. El acto se enmarca en un momento considerado determinante por el Ejecutivo autonómico, coincidiendo con el inicio de los trabajos para la nueva planificación hidrológica.

En este contexto, el Plan Director de Regadíos se configura como el punto de partida para defender el mantenimiento de las reservas de agua y la garantía de concesiones mínimas suficientes en las distintas demarcaciones hidrográficas. El consejero ha subrayado que estos objetivos son prioritarios para el Gobierno regional, recordando que Castilla-La Mancha riega un 5,5 por ciento menos que la media nacional, aunque presenta niveles de eficiencia diez puntos superiores, lo que avala, a su juicio, un modelo de uso del agua más sostenible y racional.

Tres objetivos estratégicos: sostenibilidad, cohesión territorial y eficiencia

El Plan se articula en torno a tres grandes objetivos estratégicos. El primero es la sostenibilidad, entendida como la garantía de una gestión responsable del agua, la protección del medio natural y la consolidación de una agricultura rentable y con proyección de futuro. El segundo eje es la lucha contra la despoblación, priorizando los denominados regadíos sociales en aquellas zonas rurales más vulnerables, con el objetivo de fijar población y generar oportunidades económicas. El tercer pilar se centra en la tecnología y la eficiencia, tanto en el uso de los recursos hídricos como en la mejora de la competitividad de las explotaciones y su acceso a los mercados.

Desde el punto de vista operativo, el Plan establece una hoja de ruta definida y realista que no se limita a planteamientos teóricos. Según ha explicado el consejero, algunos de los proyectos incluidos ya se encuentran en ejecución o incluso finalizados, mientras que otros están planificados para desarrollarse de manera progresiva hasta 2030, lo que refuerza su carácter práctico y su vinculación directa con el territorio.

Alineación con la PAC y respaldo financiero

El Plan Director Regional de Nuevos Regadíos se alinea con la Política Agraria Común (PAC) 2023-2027, a través del Plan Estratégico nacional, así como con el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER). Además, se apoya en otros instrumentos europeos vinculados a la resiliencia hídrica y la transición ecológica. A este respaldo comunitario se suma el compromiso financiero de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y, en determinados proyectos concretos, la participación del Estado, especialmente en aquellos casos en los que existe una declaración de interés general o regional.

Un modelo de regadío eficiente y social

El consejero ha destacado que el Ejecutivo autonómico apuesta por un modelo de regadío eficiente y sostenible, actuando únicamente en aquellas zonas donde existe disponibilidad de agua y encaje en la planificación hidrológica. El Plan promueve sistemas de riego por goteo, el uso de bajas dotaciones, la digitalización de los procesos, el riego deficitario controlado y un mayor aprovechamiento de aguas regeneradas, con el objetivo de reducir la presión sobre los acuíferos y mejorar el rendimiento hídrico.

Desde la perspectiva socioeconómica, el Plan incorpora una marcada vocación social y territorial. En este sentido, se impulsa de forma decidida el regadío social como herramienta para fijar población en el medio rural, estableciendo requisitos específicos como un mínimo de diez comuneros-socios por comunidad de regantes, una superficie máxima de 50 hectáreas por comunero —que no podrá superar en ningún caso el 25 por ciento de la superficie total de la zona regable— y la exigencia de que al menos el 40 por ciento de los miembros de las juntas rectoras sean mujeres, con el fin de avanzar en igualdad, cohesión social y un reparto más equilibrado de los beneficios del regadío.

El consejero ha subrayado que estas medidas buscan limitar la concentración de superficie, favorecer el relevo generacional y reforzar el papel de las mujeres en las comunidades de regantes, consolidando un modelo más justo e inclusivo.

Proyectos en marcha y actuaciones previstas hasta 2030

El anexo del Plan detalla las actuaciones de transformación de regadíos ya ejecutadas o en ejecución, así como los proyectos planificados para el periodo 2022-2030. Entre las primeras figuran iniciativas en las provincias de Albacete, Cuenca, Guadalajara y Toledo, mientras que las actuaciones futuras amplían el alcance del Plan a todas las provincias, con proyectos de transformación de nuevas zonas regables, modernización de regadíos históricos y uso de aguas regeneradas procedentes de estaciones depuradoras, consolidando así una red regional equilibrada y diversificada de nuevos regadíos.

Una apuesta estratégica para el futuro

Julián Martínez Lizán ha concluido la presentación destacando que Regadío Castilla-La Mancha 3.0 representa una apuesta estratégica para producir más y mejor con menos agua, generar empleo, fijar población en el medio rural y reforzar la competitividad del sector agroalimentario regional, todo ello bajo criterios de sostenibilidad ambiental y equilibrio territorial. El Plan, ha insistido, nace con la ambición de convertirse en una herramienta clave para afrontar los retos presentes y futuros del campo castellanomanchego, en un contexto marcado por el cambio climático y la necesidad de un uso cada vez más eficiente de los recursos hídricos.

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