CCOO y Asaja analizan la falta de mano de obra y problemas del campo
El presidente de Asaja Castilla-La Mancha, José María Fresneda, y el secretario regional de CCOO, Javier Ortega, han mantenido un encuentro para abordar la situación del sector agrario en la región.
En la reunión han analizado el impacto del contexto internacional, la falta de mano de obra, la posible regularización de personas extranjeras y la negociación colectiva en el campo.
El presidente de Asaja Castilla-La Mancha, José María Fresneda, y el secretario general de CCOO Castilla-La Mancha, Javier Ortega, mantuvieron este martes en Toledo un encuentro en el que analizaron la situación actual del sector agrario y algunos de los principales retos económicos y laborales que afrontan agricultores y ganaderos de la región. La reunión, en la que también participó el secretario de Acción Sindical de CCOO, Ángel León, sirvió como primera toma de contacto tras el XI Congreso Regional del sindicato y permitió abordar cuestiones como el impacto del contexto internacional en el campo, la falta de mano de obra, la regularización extraordinaria de inmigrantes o la negociación colectiva en el sector.
Durante el encuentro, ambas organizaciones coincidieron en expresar su preocupación por el escenario internacional, especialmente por los conflictos bélicos y su repercusión económica sobre el sector agrario. Según señalaron, estas tensiones están provocando un incremento del precio de los insumos agrícolas, como el gasóleo o los fertilizantes, además de dificultades logísticas en el transporte de mercancías. Este contexto genera un efecto en cadena que podría trasladarse finalmente a los precios de los alimentos en los supermercados y, por tanto, afectar al poder adquisitivo de la clase trabajadora.
El presidente de Asaja CLM advirtió además de que los agricultores se encuentran en una posición especialmente complicada porque no pueden repercutir en sus precios el aumento de los costes de producción, que incluyen energía, fertilizantes y otras materias primas. A ello se suma la competencia de productos procedentes de terceros países, que en muchos casos no están sometidos a los mismos estándares de seguridad alimentaria que los exigidos a los productores europeos.
Fresneda subrayó que “la realidad del campo es compleja y atraviesa un momento difícil”, una situación que, en su opinión, se agrava cuando se impulsan políticas que no tienen en cuenta las particularidades del sector agrario y las necesidades reales de agricultores y ganaderos.
Falta de mano de obra y regularización de trabajadores extranjeros
Uno de los asuntos centrales de la reunión fue la falta de mano de obra en el campo, un problema estructural que afecta a numerosas campañas agrícolas. Según los datos expuestos en el encuentro, casi la mitad de las personas recolectoras en Castilla-La Mancha son extranjeras, lo que refleja la importancia de la mano de obra migrante para el funcionamiento del sector agrario regional.
En este contexto, Asaja y CCOO analizaron la propuesta de regularización extraordinaria de personas extranjeras anunciada por el Gobierno de España. La organización agraria defendió que este proceso debe realizarse de forma ordenada, evitando generar un efecto llamada y garantizando que la medida contribuya realmente a cubrir las necesidades de trabajadores en el campo.
Fresneda destacó que el sector necesita mano de obra, pero insistió en que debe tratarse de trabajadores cualificados y especializados. En este sentido, afirmó que la regularización puede ser positiva si se dirige a personas que quieran trabajar y establecerse en España, aunque advirtió de que “esta vía no puede convertirse en una puerta abierta sin control”.
Ambas organizaciones coincidieron en que el proceso requiere garantías y coordinación institucional, por lo que plantearon solicitar una reunión con la Delegación del Gobierno para abordar el procedimiento y evitar irregularidades. El objetivo, según señalaron, es impedir que redes ilegales o mafias puedan aprovecharse de la vulnerabilidad de los trabajadores migrantes.
Preocupación por las mafias en la contratación
La posible actuación de mafias en la contratación de trabajadores agrícolas fue otro de los asuntos que generó mayor inquietud durante la reunión. Tanto Asaja como CCOO coincidieron en la necesidad de anticiparse para impedir que estas redes ilegales se beneficien del proceso de regularización.
El presidente de Asaja incidió especialmente en esta cuestión de cara a la próxima campaña del ajo, una de las más importantes para el sector agrario regional. Fresneda fue contundente al advertir de la necesidad de actuar con firmeza para erradicar estas prácticas: “Hay que acabar con las mafias”, subrayó.
Debate sobre el convenio regional del campo
La negociación colectiva fue otro de los puntos destacados del encuentro. Desde CCOO se planteó la necesidad de impulsar un convenio regional del campo en Castilla-La Mancha que permita evitar desigualdades salariales entre provincias y garantice condiciones laborales dignas y estables para las personas trabajadoras.
El sindicato considera que un marco regional ayudaría a dar respuesta a los problemas estructurales del sector, entre ellos la falta de mano de obra, además de facilitar la incorporación de cláusulas de mejora en los convenios, especialmente en materia de salud laboral.
En este sentido, CCOO planteó también la posibilidad de que el recientemente creado Instituto de Seguridad y Salud Laboral de Castilla-La Mancha impulse medidas específicas para mejorar las condiciones de trabajo en el ámbito agrario.
Sin embargo, desde Asaja se mostró cautela respecto a esta propuesta. Aunque ambas organizaciones reconocieron que existen ámbitos en los que se pueden alcanzar acuerdos —como la formación de trabajadores o la mejora de la salud laboral—, la organización agraria considera que actualmente no se dan las condiciones para un convenio regional del campo.
PAC, Mercosur y soberanía alimentaria
Durante la reunión también se abordaron otros asuntos estratégicos para el futuro del sector agrario. Entre ellos, el desarrollo de la nueva Política Agraria Común (PAC), el posible impacto del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y la necesidad de reforzar la soberanía alimentaria.
En este sentido, ambas organizaciones coincidieron en la importancia de garantizar exigencias comunes para todos los productores, de manera que los agricultores europeos no se vean penalizados frente a las importaciones procedentes de países con menores requisitos regulatorios.