Asaja exige a la Junta claridad ante las trabas por los incendios

ASAJA Castilla-La Mancha ha reclamado a la Consejería de Desarrollo Sostenible "claridad y criterio" en la normativa que regula las medidas de prevención de incendios forestales, y ha denunciado que su interpretación "siempre va en perjuicio del agricultor".

La organización agraria, que lleva semanas viendo cómo el mapa regional se tiñe de rojo por el Índice de Propagación Potencial (IPP) de incendios, alerta de que las restricciones vigentes son "inasumibles" para quienes se encuentran en plena campaña de siega y acusa a la Junta de ignorar sus propuestas alternativas.

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Asaja exige a la Junta claridad ante las trabas por los incendios

ASAJA Castilla-La Mancha denunció este miércoles que la normativa regional de prevención de incendios forestales perjudica sistemáticamente a los agricultores y exigió a la Consejería de Desarrollo Sostenible que establezca un criterio único y transparente que permita al sector saber con exactitud qué puede y qué no puede hacer durante los episodios de alto riesgo. La organización agraria, con sede en Toledo, hizo pública su queja a través de un comunicado de prensa en el que acumula varias denuncias: la ambigüedad del texto normativo, la falta de información homogénea por parte de la Administración, el rechazo de sus propuestas preventivas y el impacto directo sobre una campaña de siega que no puede esperar.

El detonante inmediato es la situación vivida en los últimos tres días, durante los cuales el IPP ha pintado de rojo gran parte del mapa de Castilla-La Mancha, obligando a paralizar o condicionar severamente los trabajos de recolección. Las limitaciones impuestas incluyen la obligación de disponer de maquinaria y personal adicional destinados exclusivamente a "vigilar" y "actuar" en caso de incendio, una exigencia que ASAJA califica de "inasumible" para la mayoría de las explotaciones.

La organización no solo critica el fondo de la norma, sino también su forma. Según ASAJA CLM, la redacción de la normativa es "deficiente" y genera tal volumen de dudas que las respuestas varían según a quién se consulte dentro de la propia Administración. "Nos podemos encontrar con respuestas diferentes dependiendo de dónde llamemos; si la propia Administración no lo tiene claro, cómo lo vamos a tener los agricultores", señaló la organización. Por ello, ha instado en reiteradas ocasiones a la Consejería a lanzar una campaña informativa con mensajes claros sobre lo que se puede y no se puede hacer durante los días de restricción.

Una queja que viene de lejos

ASAJA CLM insiste en que este conflicto no es nuevo. Hace más de un año, la organización trasladó formalmente a la Consejería de Desarrollo Sostenible varias propuestas para compatibilizar la actividad agrícola con la prevención de incendios. Entre ellas, la de dejar franjas de barbecho junto a las masas forestales que actuasen como cortafuegos naturales, una medida que, según denuncian, "ni siquiera se ha estudiado como una solución compatible". El silencio institucional ante esas iniciativas agrava, a juicio de la organización, la sensación de que la prevención se construye sobre restricciones y no sobre colaboración.

La organización también rechaza el relato que, a su juicio, convierte al campo en sospechoso habitual de los incendios forestales. "Los agricultores no somos los culpables de los incendios; habría que hacer más labor de prevención en invierno y fomentar la ganadería extensiva en lugar de perseguir la labor de los agricultores", subrayó en el comunicado.

"El único sector al que se le prohíbe trabajar"

Uno de los argumentos más contundentes del comunicado apela a la naturaleza irrenunciable del calendario agrícola. ASAJA recuerda que cosechar en verano y con calor "no es un capricho": es la única ventana temporal en la que los cultivos están en condiciones óptimas para ser recolectados. "Somos el único sector regulado y limitado, el único al que se le prohíbe realizar su trabajo. Si no cosechamos en su tiempo nos arriesgamos a que el producto se pierda y también nuestro sustento económico, nuestra forma de vida", advirtió la organización.

A esta presión sobre el calendario se suma la incertidumbre diaria. Según ASAJA, los agricultores deben esperar cada día hasta las siete de la tarde para que se publique el mapa con el IPP de incendios y conocer si podrán trabajar al día siguiente y bajo qué condiciones. Una espera que, en plena siega, puede suponer la diferencia entre salvar o perder parte de la cosecha.

La organización agraria insistió en que el primer interesado en que no haya incendios es el propio agricultor, que vive y trabaja en el entorno rural y que es, en consecuencia, el principal afectado por la pérdida de cultivos, maquinaria y explotaciones. "La Administración debería fomentar la colaboración con el sector en lugar de basar la prevención en restricciones", concluyó ASAJA CLM, que no descartó intensificar sus reclamaciones si la Consejería no da respuesta a sus demandas antes de que finalice la campaña de siega.

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