El absentismo laboral en Castilla-La Mancha baja al 6,9% en 2026

El absentismo laboral en Castilla-La Mancha se situó en el 6,9% de las horas pactadas durante el primer trimestre de 2026, tres décimas por debajo de la media nacional, que alcanzó el 7,2%, y una décima menos que en el mismo período del año anterior.

Así lo recoge el informe trimestral elaborado por Randstad Research a partir de datos de la Encuesta Trimestral de Costes Laborales del Instituto Nacional de Estadística (INE), que sitúa a la región entre las comunidades autónomas con niveles moderados de absentismo y con una tendencia interanual de leve mejora.

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El absentismo laboral en Castilla-La Mancha baja al 6,9% en 2026

El absentismo laboral en Castilla-La Mancha se mantuvo por debajo de la media española durante el primer trimestre de 2026, al registrar una tasa del 6,9% de las horas pactadas, según el Informe de absentismo del primer trimestre de 2026 publicado este lunes por Randstad Research, el centro de estudios de la empresa de recursos humanos Randstad, con datos procedentes de la Encuesta Trimestral de Costes Laborales del Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra supone tres décimas menos que el promedio nacional —situado en el 7,2%— y una décima menos respecto al primer trimestre de 2025, lo que consolida una tendencia de contención relativa en la región.

En el apartado de las bajas por incapacidad temporal (IT), Castilla-La Mancha registró una tasa del 5,3%, también por debajo del promedio nacional, que se situó en el 5,6%. Este indicador, que mide exclusivamente las ausencias motivadas por razones médicas, es considerado por los analistas como uno de los parámetros más relevantes para evaluar el impacto real del absentismo sobre la productividad empresarial.

La construcción, el sector con menor absentismo

El comportamiento del absentismo laboral en Castilla-La Mancha durante el primer trimestre del año varió de forma significativa según el sector de actividad, con diferencias de más de dos puntos porcentuales entre el extremo más bajo y el más alto.

La construcción se consolidó como el sector con los mejores registros de la región, con una tasa de absentismo general del 4,9%, cifra que se sitúa notablemente por debajo tanto de la media regional como de la nacional. En cuanto a las bajas por incapacidad temporal, el sector también lideró la estabilidad con un 4,1%, el dato más reducido entre todas las ramas de actividad analizadas.

La industria presentó un absentismo general del 6,8%, logrando mantenerse ligeramente por debajo de la media nacional de su sector, situada en el 7,4%. Las bajas por incapacidad temporal en la industria se situaron en el 5,3%, en línea con el promedio regional de IT.

El sector servicios fue el que registró el mayor nivel de absentismo en la comunidad autónoma, alcanzando el 7,2%, una cifra que se alinea de forma casi exacta con la media española de esta actividad. La incapacidad temporal en el sector servicios fue del 5,5%, la más elevada de los tres grandes sectores analizados para Castilla-La Mancha.

El absentismo repunta a nivel nacional

A escala nacional, la tasa de absentismo laboral se ubicó en el 7,2% de las horas pactadas durante el primer trimestre de 2026, lo que representa un incremento de dos décimas respecto al mismo período del año anterior. Las cifras del conjunto del país reflejan que, en promedio diario, 1.602.889 personas no acudieron a su puesto de trabajo, de las cuales 1.240.138 se encontraban en situación de baja médica.

Eso significa que más de 362.000 personas se ausentaron diariamente de su trabajo por motivos ajenos a la enfermedad, una cifra que equivale al 22,6% del total nacional de ausencias. Este dato pone de relieve que casi una de cada cuatro ausencias al trabajo no tiene origen médico, lo que abre el debate sobre la gestión del absentismo no justificado en las empresas españolas.

El director de Randstad Research, Valentín Bote, advirtió de que "los datos reflejan una tendencia al alza en el absentismo laboral desde 2019" y subrayó que "el incremento es más significativo en la medición por bajas médicas, cuyo promedio sectorial ha aumentado de manera notable en los últimos diez años". Bote señaló que "esta evolución plantea la necesidad de analizar de cerca su impacto sobre la actividad empresarial, la productividad y la competitividad de nuestro mercado laboral".

Castilla-La Mancha, en la banda media del ranking autonómico

El informe de Randstad Research ofrece una radiografía completa del absentismo por comunidades autónomas que permite situar a Castilla-La Mancha en una posición intermedia dentro del mapa nacional, alejada tanto de los niveles más preocupantes como de los más favorables.

El País Vasco lideró el absentismo nacional en el primer trimestre de 2026 con una tasa del 9,4% de las horas pactadas, la más elevada de toda España. Le siguieron Asturias, con el 9,1% —la comunidad que experimentó el mayor incremento interanual, con un aumento de un punto porcentual—, y Canarias, con el 8,9%. En el extremo opuesto, las comunidades con menores tasas fueron Baleares (5,9%), la Comunidad de Madrid (6,2%) y La Rioja (6,4%), siendo estas dos últimas también las únicas que redujeron su tasa de absentismo en dos décimas respecto al año anterior.

Castilla-La Mancha se situó en el grupo de comunidades con niveles moderados, junto a la Comunidad Valenciana (6,9%) y Extremadura (6,6%), y fue una de las pocas regiones que redujo su tasa interanual, aunque de forma contenida: 0,1 puntos porcentuales menos que en el primer trimestre de 2025. Entre las comunidades que más incrementaron su absentismo destacaron, además de Asturias, Andalucía —con seis décimas de aumento hasta el 7,0%— y Aragón —con cinco décimas, hasta el 7,6%—.

En perspectiva histórica, el informe de Randstad Research advierte de que la tendencia general al alza en el absentismo laboral en España arranca de 2019 y que el componente médico —las bajas por incapacidad temporal— es el que ha experimentado un crecimiento más pronunciado en la última década. Esta evolución, según los analistas de la firma, obliga a empresas, administraciones y agentes sociales a abordar el fenómeno con instrumentos de gestión más sofisticados si se quiere preservar la competitividad del tejido productivo español.

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