El Logroño exhibe su pegada frente al Caserío Ciudad Real (28-33)

El BM Caserío cayó en casa ante el Dicorpebal Logroño La Rioja por 28-33 en la jornada 25 de la Liga Asobal. La derrota, justa según el desarrollo del encuentro, deja a los ciudadrealeños octavos en la clasificación con 22 puntos, a un paso de certificar la permanencia, mientras los riojanos consolidan la segunda plaza con 36.

La noche tuvo además un ingrediente especial: el Caserío estrenó una nueva equipación en color pistacho, enmarcada en la campaña de evolución de su imagen corporativa bajo el lema 'Tierra de Soñadores', que recibió el beneplácito de la afición. 

El Logroño exhibe su pegada frente al Caserío Ciudad Real (28-33) - Fotografía: José Ramón García Carpintero
El Logroño exhibe su pegada frente al Caserío Ciudad Real (28-33) - Fotografía: José Ramón García Carpintero

El BM Caserío Ciudad Real cayó ante el Dicorpebal Logroño La Rioja por 28 a 33 en el Pabellón Quijote Arena de Ciudad Real (Ciudad Real), en un encuentro correspondiente a la vigesimoquinta jornada de la Liga Asobal que los visitantes dominaron con autoridad en la segunda mitad, dejando en el camino a un conjunto local que peleó con dignidad durante treinta minutos pero que no pudo sostener el ritmo de un rival de mayor envergadura y recursos. La victoria permite al Logroño afirmar su posición como segundo clasificado de la competición con 36 puntos, mientras el Caserío, con 22, roza la permanencia matemática desde la octava posición.

La velada comenzó con dos elementos que marcaron el ambiente: el estreno de la equipación pistacho del Caserío, encuadrada en la campaña 'Tierra de Soñadores', y el homenaje institucional a la Asociación Parkinson Ciudad Real. Antes del pitido inicial, el lateral Aitor Albizu recibió el reconocimiento como MVP del mes de marzo, un galardón que dibujó una sonrisa en la grada y que dotó de significado añadido a una jornada que iba a resultar, sin embargo, frustrante en el marcador.

El primer tiempo, un combate de iguales

El arranque del choque fue de los que quedan en la memoria. Los dos equipos apostaron por defensas intensas —el Caserío con un sistema 5-1 muy profundo— y el encuentro se mantuvo en un equilibrio constante, salpicado por jugadas de mérito por ambas partes. El conjunto local logró dar la vuelta al marcador en dos ocasiones, primero antes del minuto 10 (5-4) y de nuevo justo después (6-5), aprovechando la solidez de su defensa cerrada y la incorporación de los zurdos al ataque.

Fue precisamente en esa fase donde el juego del Caserío resultó más atractivo. David Cadalso —anotado como Cadarso en el teletipo de agencia— se erigió en el gran protagonista del partido para los riojanos con 13 goles en total, 5 de ellos desde los siete metros, pero en la primera parte fue el Caserío quien supo responder con oficio. El portero Fernando Romero, que relevó a Santi Giovagnola durante los primeros treinta minutos, firmó paradas de mérito que mantuvieron a los suyos en el partido. A los veinte minutos el electrónico reflejaba un igualado 12-12, prueba del nivel competitivo de ambas escuadras.

La mayor diferencia del primer acto llegó en el minuto 15, cuando los visitantes se pusieron 8-11. El entrenador del Caserío, Santi Urdiales, solicitó tiempo muerto y el partido volvió a empatarse. Al descanso, el marcador era de 16-18, una renta mínima para el Logroño que no reflejaba del todo la superioridad física y atlética del conjunto riojano, que aun así fue siempre capaz de marcar el paso cuando necesitó abrir brecha.

La segunda mitad, el Logroño aprieta el acelerador

El regreso de los vestuarios fue fulminante para el Caserío. Los riojanos anotaron tres goles en apenas tres minutos (16-21), forzando a Urdiales a detener el juego de nuevo con evidentes muestras de enojo. La reacción local llegó, pero tardó cuatro minutos en materializarse: un gol de siete metros transformado por Guilherme Linhares rompió la sequía. Aitor Albizu tiró del carro con la verticalidad que le caracteriza y el Caserío recortó hasta situarse a tres goles en el marcador (18-21).

Sin embargo, el Logroño tenía demasiado en juego. Con el subcampeonato de Liga como horizonte, el conjunto riojano no concedió cuartel a partir del minuto 42. Comandado por un Cadalso en estado de gracia y secundado por un Álvaro Martínez que cerró el encuentro con 6 tantos y un Álvaro Preciado con 5, los visitantes fueron ampliando distancias progresivamente. Los parciales cada cinco minutos dibujaron una historia sin retorno: 18-21, 21-24, 23-27, 23-29 y, el más demoledor, 24-32 en el minuto 55, una diferencia de ocho goles que certificaba el partido.

Urdiales agotó sus tiempos muertos, apostó de nuevo por Santi Giovagnola bajo los palos y el Caserío aplicó un maquillaje final con un parcial 4-1 en el tramo definitivo que puso algo de dignidad en el luminoso. El resultado final de 28-33 fue, según todos los registros, un reflejo fiel de lo acontecido.

Un Logroño muy coral ante la mirada de 2.767 espectadores

La clave de la victoria riojana estuvo en su capacidad de rotar a todos sus efectivos sin perder intensidad ni velocidad en el ataque. El entrenador visitante también solicitó tiempo muerto durante la primera parte para ajustar detalles, señal de que el Caserío le hizo pensar. Xoan Ledo, portero del Logroño, completó una actuación notable con 10 paradas, mientras que Giovagnola, titular en la portería local, sumó 4, aunque la ficha técnica de la crónica oficial eleva a 3 las del suplente Romero.

En el capítulo disciplinario, los árbitros andaluces Alberto Murillo Castro y Pablo García Sánchez excluyeron dos minutos a los locales Aitor Albizu y Ángel Pérez de Inestrosa, y a los visitantes Ivan Popovic, Andrej Pergel (en dos ocasiones) y Eugen Josip (también en dos).

La derrota llega en un momento en que el Caserío ya tiene prácticamente asegurada la continuidad en la máxima categoría del balonmano nacional, lo que relativiza el golpe y permite al club centrar su mirada en el tramo final de temporada con la tranquilidad del trabajo cumplido. La próxima cita será el viernes 25 de abril, a las 20 horas, en la pista del Eón Alicante, donde los de Urdiales buscarán retomar el camino del triunfo ante su público de la próxima jornada en casa.


FICHA TÉCNICA

BM Caserío Ciudad Real (28): Santi Giovagnola (P, 4 paradas y 1 gol), Alonso Moreno (2, 2p.), Javier Domingo (4), Sergio López (3), Aitor Albizu (4), Sergio Casares, José Andrés Torres (2) —siete inicial—; Fernando Romero (PS, 3 paradas), Guilherme Linhares (3, 3p.), Jorge Romanillos, Víctor Morales, Daniel Palomeque (4), Pedro Sosa (2), Ángel Pérez de Inestrosa (2, 1p.), Pablo Mínguez, Hugo Poladura (1).

Dicorpebal Logroño La Rioja (33): Xoan Ledo (P, 10 paradas y 1 gol), Pancho Lombardi (2), Aitor García (1), Miguel Martínez (1), Andrej Pergel (3), David Cadalso (13, 5p.), Ivan Popovic —siete inicial—; Marcos Cancio (PS, 1 parada), Luis Juárez, Álvaro Preciado (5), Unai Galán (1), Eugen Josip, Álvaro Martínez (6), Nemanja Pestic.

Árbitros: Alberto Murillo Castro y Pablo García Sánchez (árbitros andaluces). Excluyeron dos minutos: por el Caserío, a Aitor Albizu y Ángel Pérez de Inestrosa; por el Logroño, a Andrej Pergel (2), Ivan Popovic y Eugen Josip (2).

Parciales cada cinco minutos: 2-3, 5-5, 8-10, 11-12, 13-15, 16-18 (descanso); 18-21, 21-24, 23-27, 23-29, 24-32 y 28-33 (final).

Incidencias: Encuentro correspondiente a la jornada 25 de la Liga Asobal, disputado en el Pabellón Quijote Arena de Ciudad Real ante 2.767 espectadores. El Caserío estrenó nueva equipación en color pistacho dentro de la campaña 'Tierra de Soñadores'. El club homenajeó a la Asociación Parkinson Ciudad Real. Aitor Albizu recibió el galardón de MVP del mes de marzo.

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