El Caserío Ciudad Real tumba al Bidasoa en el Quijote Arena (33-30)

El Caserío Ciudad Real firmó una de las victorias más prestigiosas de su temporada al imponerse por 33-30 al Bidasoa-Irun en el Quijote Arena. En un partido de alta intensidad y enorme exigencia táctica, el conjunto manchego se apoyó en su solidez defensiva, el empuje de su afición y una gestión madura de los momentos clave para tumbar a uno de los históricos de la Liga ASOBAL y reforzar su crecimiento en la élite.
El Caserío Ciudad Real tumba al Bidasoa en el Quijote Arena (33-30) - Fotografía: Lanza/Elena Rosa
El Caserío Ciudad Real tumba al Bidasoa en el Quijote Arena (33-30) - Fotografía: Lanza/Elena Rosa

El Caserío Ciudad Real volvió a convertir el Quijote Arena en un fortín para derribar a uno de los grandes del balonmano nacional. El conjunto manchego superó por 33-30 al Bidasoa-Irun en un partido de enorme exigencia competitiva que refuerza su crecimiento en la Liga ASOBAL y confirma que el proyecto amarillo ha dejado de ser una revelación para convertirse en una realidad sólida.

El encuentro, correspondiente a la jornada liguera disputada en Ciudad Real, se resolvió tras sesenta minutos de alta intensidad, con fases de dominio alterno y un desenlace en el que el equipo local mostró personalidad, madurez y una fe colectiva inquebrantable para cerrar una victoria de prestigio ante un rival habitual de la zona alta.

Un inicio sin complejos ante un rival con galones

Desde el primer balón, el Caserío Ciudad Real dejó claro que no iba a especular. Lejos de esperar errores del rival, los de Santi Urdiales apostaron por un ritmo alto, una defensa profunda y transiciones rápidas para incomodar a un Bidasoa Irun que trató de imponer su mayor experiencia en la élite.

El marcador reflejó durante muchos minutos esa igualdad inicial. Los visitantes encontraron soluciones desde el lanzamiento exterior y el juego con el pivote, mientras que el Caserío respondió con circulación fluida, paciencia en el ataque posicional y una notable eficacia en los duelos individuales. El Quijote Arena, con una grada muy metida en el partido desde el calentamiento, empujó a los suyos en cada acción defensiva.

La defensa como punto de inflexión antes del descanso

Con el paso de los minutos, el conjunto manchego fue ajustando su sistema defensivo. Las ayudas laterales y la intensidad en las líneas de pase comenzaron a cortar el flujo ofensivo visitante, obligando al Bidasoa a ataques más largos y forzados. Esa solidez atrás permitió al Caserío correr cuando tuvo opción y seleccionar mejor sus lanzamientos cuando el partido entró en una fase más pausada.

El resultado fue una ventaja mínima pero significativa al descanso (16-14), construida desde el trabajo colectivo y la sensación de que el partido estaba donde el equipo local quería: abierto, físico y emocionalmente favorable.

Una reanudación con ambición y personalidad

Lejos de conformarse, el Caserío regresó del vestuario con una marcha más. El equipo elevó aún más el nivel defensivo y encontró continuidad ofensiva en momentos clave. La portería local ganó protagonismo con intervenciones decisivas que encendieron a la grada y terminaron de inclinar el contexto emocional del partido hacia el lado amarillo.

A medida que avanzaba la segunda mitad, el Caserío logró abrir brechas en el marcador hasta alcanzar ventajas de cinco y seis goles. En ese tramo, el equipo mostró una notable madurez para gestionar el ritmo: supo acelerar cuando el rival dudaba y frenar el juego cuando era necesario proteger la renta, algo poco habitual en un recién llegado a la categoría.

El oficio para resistir el último arreón visitante

Como era previsible, el Bidasoa no bajó los brazos. En los últimos diez minutos incrementó la presión defensiva y asumió más riesgos en ataque, logrando reducir diferencias. Sin embargo, el Caserío no se descompuso. Cada gol visitante encontró respuesta inmediata en el otro lado de la pista, ya fuera desde el extremo, en segunda oleada o desde los siete metros.

La gestión de los minutos finales fue uno de los aspectos más destacados del encuentro. Sin precipitaciones, sin pérdidas innecesarias y con una lectura muy inteligente de cada posesión, el conjunto ciudadrealeño cerró el partido con el definitivo 33-30, desatando la celebración en el Quijote Arena.

Las claves de una victoria construida desde el colectivo

El triunfo del Caserío se sostuvo, en primer lugar, en una defensa coral, solidaria y constante durante los sesenta minutos. No fue un partido de acciones aisladas, sino de un sistema que funcionó como un engranaje, con ayudas permanentes y una notable capacidad para adaptarse a los ajustes ofensivos del rival.

A ello se sumó la aportación decisiva de la portería, especialmente en los momentos en los que el Bidasoa amenazó con meterse de nuevo en el partido. Las paradas llegaron en instantes clave, no solo para evitar goles, sino para reforzar la confianza del grupo y sostener el plan de partido.

En ataque, el Caserío firmó una actuación muy equilibrada. Repartió responsabilidades, evitó la dependencia de un solo foco ofensivo y mantuvo un porcentaje de acierto elevado incluso bajo presión. Esa variedad de recursos dificultó la labor defensiva visitante y permitió mantener ventajas estables durante buena parte de la segunda mitad.

Más que dos puntos: un mensaje a la Liga ASOBAL

Esta victoria supone mucho más que sumar dos puntos en la clasificación de la Liga ASOBAL. Refuerza la autoestima del equipo, consolida el proyecto deportivo y envía un mensaje claro al resto de la competición: el Caserío Ciudad Real es capaz de competir, y ganar, ante cualquiera en su pista.

Además, el respaldo de la afición volvió a ser un factor diferencial. La respuesta del público, en una jornada entre semana, confirma que el balonmano sigue muy vivo en Ciudad Real y que el Quijote Arena puede volver a ser escenario de grandes noches, como en los tiempos más brillantes del balonmano manchego.

Ficha técnica:

33 - Ciudad Real: Giovagnola; Mach (4, 2p), Moreno (4, 2p), López (2), Albizu (4), Sherif (1) y Casares –siete inicial–, Kotanidis; Linhares (4), Palomeque, Domingo (6), Ángel Pérez (5, 4p), Mínguez, Poladura (2), Torres (1) y Gull.

30 - Bidasoa-Irun: Skrzyniarz; Jevtic (4), González (4, 1p), Rodrigo Salinas (1), Nevado (3), García (1) y Valles (2p) –siete Inicial–, Maciel; Cavero (2), Tua (2), Furundarena, Esteban Salinas (2), Mujika, Raix, Mielczarski (4) y Gorka Nieto (5).

Árbitros: La gallega Tania Rodríguez Estévez y la aragonesa Lorena García Gil. Han excluido a Omar Sherif y Aitor Albizu, por el BM Caserío y a Mujika y Jevtic, por el BM Bidasoa. Han expulsado a Dariel García, del BM Bidasoa, en el minuto 36 con 41 segundos por una acción antideportiva contra Sergi Manch.

Parciales cada cinco minutos: 2-1, 4-4, 8-5, 11-10, 14-13, 16-14 (descanso); 19-16, 23-20, 26-21, 30-24, 32-26 y 33-30 (final).

Incidencias: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de liga, disputada en el pabellón Quijote Arena de Ciudad Real.

Comentarios