El Sanicentro BM Guadalajara revalida el Trofeo JCCM tras imponerse en el triangular

El SANICENTRO BM Guadalajara revalidó este viernes en el Quijote Arena el Trofeo JCCM tras un triangular muy igualado en el que cayó ante el REBI BM Cuenca (24-22), se impuso con autoridad al BM Caserío Ciudad Real (15-23) y acabó proclamándose campeón gracias a un golaveraje favorable, después de que los anfitriones sorprendieran a los conquenses en el último choque (20-17).
En la imagen un instante del choque entre el REBI Cuenca y el SANICENTRO Guadalajara - Fotografía: José Luis Mora
En la imagen un instante del choque entre el REBI Cuenca y el SANICENTRO Guadalajara - Fotografía: José Luis Mora

El balonmano castellano-manchego vivió este viernes una tarde vibrante en el Quijote Arena de Ciudad Real, donde se disputó una nueva edición del Trofeo Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM). La cita reunió a los tres equipos de la región que competirán en la Liga NEXUS Energía ASOBAL: el BM Caserío Ciudad Real, anfitrión del torneo; el REBI BM Cuenca; y el SANICENTRO BM Guadalajara, que revalidó el título obtenido la pasada temporada en Azuqueca de Henares gracias a su mejor diferencia de goles.

Un torneo con triple empate

El formato de triangular, con partidos de dos tiempos de 20 minutos, deparó máxima igualdad y emoción hasta el último instante. Los alcarreños, dirigidos en esta ocasión por Ricardo Mateo debido a la ausencia por motivos personales del técnico Juan Carlos Requena, se enfrentaron de manera consecutiva a Cuenca y Caserío, lo que supuso un notable desgaste físico para la plantilla.

En su estreno ante el REBI BM Cuenca, Guadalajara mostró carácter competitivo pese al potencial del conjunto conquense, uno de los equipos históricos de la Liga ASOBAL. Con un inspirado Martín Ganuza en el extremo y la seguridad de Vladić bajo palos, los morados mantuvieron el pulso durante toda la primera parte, que concluyó 13-11 favorable a los de Lidio Jiménez. En la segunda mitad, la experiencia de Fede Pizarro resultó determinante para ampliar la ventaja y cerrar el encuentro con 24-22 a favor de Cuenca, aunque Guadalajara dejó muy buenas sensaciones.

Sin apenas tiempo para recuperarse, los alcarreños afrontaron el segundo choque frente al BM Caserío Ciudad Real. Esta vez, el conjunto morado mostró un altísimo nivel desde el inicio, con Fabio Chiuffa y Manu Catalina como referentes ofensivos. El portero griego Kostas Kotanidis firmó intervenciones de mérito para el Caserío, pero no bastaron ante la eficacia visitante. Con la aportación de jóvenes canteranos como Adrián Duque o Dani Calvo, el SANICENTRO BM Guadalajara se impuso con solvencia (15-23), un triunfo clave que les mantenía vivos en la lucha por el trofeo.

El último partido del triangular dio la sorpresa: el BM Caserío se impuso al REBI BM Cuenca por 20-17, provocando un triple empate en la clasificación. El reglamento establecía que el campeón debía decidirse por diferencia de goles, criterio que favoreció a Guadalajara.

El valor de un título de preparación

La victoria supone la segunda consecutiva del equipo alcarreño en este torneo, que además estrenaba denominación tras la llegada del patrocinio de SANICENTRO. Más allá del trofeo, el triunfo tiene un importante valor simbólico y anímico: refuerza la confianza del grupo en plena preparación de la temporada y permite calibrar el nivel de una plantilla que supo sobreponerse al cansancio y responder en los momentos decisivos.

En lo deportivo, el torneo dejó señales positivas: la solidez de los porteros Vladić y Jorge Blanco, la puntería de Ganuza desde el extremo, la aportación en el pivote de Marcos Dorado y el paso adelante de jóvenes jugadores que empiezan a tener minutos en el primer equipo.

Guadalajara, referencia regional

Con este triunfo, el SANICENTRO BM Guadalajara revalida el trofeo de referencia del balonmano regional, en un torneo que ha servido además para medir las fuerzas de los tres equipos castellano-manchegos antes del arranque de la Liga ASOBAL. El Quijote Arena volvió a ser un escenario de primer nivel para un evento que demuestra la buena salud del balonmano en Castilla-La Mancha y que dejó satisfechos a aficionados y técnicos.

El trofeo, un año más, viaja a Guadalajara, donde el equipo morado espera poder trasladar la misma intensidad y ambición a la competición oficial que arranca en apenas unas semanas.

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