Almodóvar se desnuda en ‘Amarga Navidad’: autocrítica y política

El cineasta manchego estrena su nueva película con un retrato incómodo de sí mismo y críticas al silencio internacional ante las guerras.

La cinta, que llega a los cines este viernes, mezcla autoficción y reflexión sobre el poder del director.

Pedro Almodóvar en el photocall de la presentación de la película 'Amarga Navidad' - EP/José Oliva
Pedro Almodóvar en el photocall de la presentación de la película 'Amarga Navidad' - EP/José Oliva

El cineasta manchego Pedro Almodóvar ha presentado este martes su nueva película, ‘Amarga Navidad’, un filme que llegará a los cines este viernes y en el que realiza uno de sus ejercicios más personales y críticos hasta la fecha. A través de un director de cine ficticio, interpretado por Leonardo Sbaraglia, el autor construye un relato que mezcla autoficción y realidad para reflexionar sobre el poder, la creación y los límites éticos del propio cineasta.

La nueva obra del director nacido en Calzada de Calatrava (Ciudad Real) se articula como un juego de espejos entre personajes que funcionan como reflejos parciales del propio Almodóvar. En el centro de la historia se encuentra Raúl, un director en crisis creativa que recurre a la autoficción para reconstruirse, mientras que Elsa, interpretada por Bárbara Lennie, actúa como otro alter ego que conecta ambas dimensiones narrativas.

El propio Almodóvar ha reconocido que, aunque no es literalmente ese personaje, sí lo conoce “muy bien”. De hecho, ha admitido que Raúl pronuncia muchas de sus propias frases, lo que convierte la película en un ejercicio de introspección poco habitual incluso dentro de su filmografía más reciente.

Un director como “pequeño Dios”

Uno de los ejes centrales de ‘Amarga Navidad’ es la reflexión sobre el poder que ejerce un director de cine. “Un director es un pequeño Dios que lo pide todo”, ha afirmado Almodóvar, subrayando que esa posición de autoridad puede derivar en comportamientos cuestionables.

El cineasta no rehúye esa crítica y la lleva al extremo en la construcción de su protagonista, al que llega a presentar casi como un antagonista. “Quería zarandear esa figura totémica del director y ver sus debilidades”, ha explicado, insistiendo en que no buscaba un retrato complaciente, sino todo lo contrario: un cuestionamiento directo de su propio oficio.

En ese sentido, el director manchego ha ido más allá al reconocer que el poder dentro de un rodaje puede llevar a exigir cosas que no siempre son legítimas. “Puedes pedir cosas que no son absolutamente legítimas”, ha señalado, poniendo el foco en los límites éticos de la creación artística.

Autoficción, ego y responsabilidad

La película ahonda también en la idea de que el creador, especialmente el escritor o guionista, puede ser profundamente egoísta. “Los escritores somos peligrosos”, ha afirmado Almodóvar, en referencia a la capacidad de imponer ideas a quienes les rodean y utilizar experiencias ajenas como materia prima narrativa.

Esta reflexión atraviesa toda la película, que se nutre en parte del dolor de los demás. Consciente de ello, el director ha explicado que decidió compartir el guion con su entorno más cercano antes del rodaje, como forma de evitar posibles efectos negativos.

El origen del proyecto se encuentra en la adaptación de uno de los relatos de su libro ‘El último sueño’ (2023), aunque el propio cineasta reconoce que el proceso creativo tiene algo de inevitable. “Son las historias las que te eligen a ti”, ha asegurado, apuntando a una dimensión casi intuitiva o “paranormal” en su forma de trabajar.

Un ejercicio “cruel” pero liberador

Almodóvar ha definido ‘Amarga Navidad’ como “la película más cruel” consigo mismo, un ejercicio que, lejos de responder al masoquismo, le ha resultado profundamente liberador. El director ha insistido en que necesitaba enfrentarse a ese reflejo sin edulcorarlo, mostrando un retrato “grave y severo”.

Esta línea conecta con su evolución reciente hacia un cine más introspectivo, en el que el propio autor se convierte en materia narrativa. Ya lo hizo en ‘Dolor y gloria’, y ahora vuelve a situar a un cineasta en el centro de la historia, aunque desde una perspectiva más incómoda.

El actor Leonardo Sbaraglia, encargado de dar vida a ese alter ego, ha destacado precisamente esa voluntad de revisión personal. Según ha explicado, Almodóvar parece preguntarse “en qué otro lugar puede ponerse” que no sea el del creador que controla todo, explorando incluso la posibilidad de perder parte de ese control.

Un reparto coral y vínculos personales

Junto a Sbaraglia y Bárbara Lennie, la película cuenta con un reparto coral en el que destacan Aitana Sánchez-Gijón, Patrick Criado, Victoria Luengo o Milena Smit. En el caso de Sánchez-Gijón, su personaje —una asistente del director con capacidad para la crueldad— se inspira parcialmente en figuras reales del entorno del cineasta.

La actriz ha reconocido que tomó como referencia a Marisa Paredes para construir su papel, aunque ha evitado entrar en paralelismos personales directos, subrayando que el grado de reflejo de la realidad es algo que solo el propio Almodóvar controla.

El cuidado como tema central

Más allá del conflicto creativo, ‘Amarga Navidad’ recupera uno de los temas recurrentes en la obra del director: el cuidado. Almodóvar ha explicado que cada vez se siente más identificado con ese papel, que ya ha explorado en películas como ‘Julieta’ o ‘Hable con ella’.

Para el cineasta, acompañar a alguien sin pedir nada a cambio es una de las formas más profundas de amor, aunque advierte de que incluso ese gesto puede tener un componente egoísta. “Ayudar puede ser muy balsámico”, ha señalado, introduciendo una nueva capa de ambigüedad moral.

Crítica al silencio internacional ante las guerras

Durante la presentación, Almodóvar también ha aprovechado para lanzar un mensaje político en relación con los conflictos internacionales. El director ha propuesto actualizar el lema histórico “No a la guerra” por “No a las guerras”, en referencia a la multiplicidad de conflictos actuales.

El manchego ha mostrado su sorpresa ante el silencio de parte de la industria internacional, especialmente en Hollywood, y ha contrastado esa actitud con la tradición del cine español, que considera más comprometido.

En este contexto, ha destacado la intervención de Javier Bardem en la última gala de los Oscar, donde hizo referencia a distintos conflictos bélicos. “Estoy muy orgulloso”, ha afirmado Almodóvar, subrayando la valentía del actor frente a la falta de posicionamiento de otros profesionales.

El director ha defendido además el derecho —e incluso la responsabilidad— de los artistas a pronunciarse sobre la realidad social y política. “No es meterse en política, es ejercer la libertad de opinión”, ha concluido.

Con ‘Amarga Navidad’, Pedro Almodóvar vuelve a situarse en el centro del debate cultural y creativo, no solo por el contenido de su película, sino también por una mirada cada vez más crítica hacia sí mismo y hacia el papel del cine en la sociedad contemporánea.

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