El conquense Carlos Abascal, al asalto de la política francesa en su ópera prima 'Fils de'

A pesar de ser la ópera prima de este realizador conquense de 34 años, caras muy conocidas del séptimo arte francés como François Cluzet ('Intocable'), Karin Viard ('Delicatessen') o Alex Lutz ('Guy'), así como Jean Chevalier, de la prestigiosa Comédie Française, se pusieron a sus órdenes para filmar esta película
El director Carlos Abascal Peiró, que debuta en el largometraje con 'Prime Rush' ('Fils de') - Fotografía: GILLES MIMOUNI
El director Carlos Abascal Peiró, que debuta en el largometraje con 'Prime Rush' ('Fils de') - Fotografía: GILLES MIMOUNI

El director de cine español Carlos Abascal Peiró (Cuenca, 1991) se atreve con los rumores de pasillo parlamentario, el poder, el nepotismo y la prensa en su primer largometraje, 'Fils de' ('Hijo de'), una comedia política que esconde una película de aventuras y que llega al cine en Francia, donde él reside, el 3 de septiembre.

A pesar de ser la ópera prima de este realizador de 34 años, caras muy conocidas del séptimo arte francés como François Cluzet ('Intocable'), Karin Viard ('Delicatessen') o Alex Lutz ('Guy'), así como Jean Chevalier, de la prestigiosa Comédie Française, se pusieron a sus órdenes para filmar esta película, que aspira a ser la comedia de la 'rentrée' gala y busca aun distribución en España.

"La ficción tiene la misión de recordar que la política nos pertenece", asegura Abascal en una entrevista con EFE, firme defensor de que el cine puede ser un arma democratizadora y transversal, especialmente en forma de comedia.

En su película, ambientada en una Francia que busca a contrarreloj a su próximo primer ministro, el protagonista, Nino, es un joven asistente parlamentario ambicioso e idealista que prefiere usar el apellido de su madre, Granell.

Es un homenaje de Abascal, autor también del guión, a Amado Granell -uno de los militares republicanos españoles de La Nueve que liberaron París en 1944-, que a Nino le sirve para restar importancia al hecho de que es hijo de Lionel Perrin, una leyenda de la política que vive ya lejos de la primera línea de actualidad (y de su familia).

Muy a su pesar, se le encarga intentar convencer a su padre de aceptar el puesto de primer ministro si quiere ascender en su carrera.

"Nunca he pensado que iba a hacer comedia (...) Seguramente es mi mirada sobre el mundo. Mi forma de sobrevivir y mi forma de superar defectos, adversidad... Es ironía y sobre todo es reírse de sí mismo. Sobre todo cuando yo creo que he sido un adolescente que era ultrapretencioso y pedante", bromea el realizador español.

Del periodismo al cine

Nacido en Cuenca en 1991 y criado en Santander, Abascal llegó a París para trabajar en prácticas en la delegación en Francia de la Agencia EFE, gracias a una beca de la Fundación la Caixa.

"El periodismo fue mi primer oficio y lo será siempre. Yo creo que a mí me hizo mejor y me hizo un tipo que miraba mucho más al mundo y mucho menos a sí mismo (...) Es un antídoto total respecto a este oficio, el de director, en el que uno mira mucho a sí mismo y poco al mundo", reflexiona.

Esa inmersión en París fue un periodo intenso en el que le tocó cubrir acontecimientos como el atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo, en enero de 2015.

Pero en el fondo, su sueño incumplido de infancia -uno que ni siquiera se permitía tener porque le parecía imposible- era dedicarse al cine.

Por eso, cuando una amiga le habló de la Fémis, la prestigiosa escuela superior pública de imagen y sonido de París, decidió probar suerte, aunque sin muchas pretensiones.

"Paradójicamente, yo partía de una base como más justa aquí (en Francia) que allí", explica, porque en España no existe una Fémis, recuerda, que le abra las puertas de la industria a cualquier desconocido de clase media, es decir, a alguien que no es 'hijo de'.

Ya detrás de la cámara descubrió que uno "no es el mismo espectador que director", porque aunque fue un adolescente cinéfilo impactado por el cine francés de los años 60, cuando le llegó la oportunidad de hacer su propia película se acordó más de los filmes de Hollywood que veía de pequeño en televisión, después de comer, y de sus libros de piratas y detectives.

Por eso, a la hora de pedir financiación, más que como una comedia política, Abascal presentaba 'Fils de' como una película de aventuras, un ‘Indiana Jones y la última cruzada’ en la que el Santo Grial es el Palacio de Matignon, residencia de los primeros ministros franceses.

Y lo más sorprendente, quizás, es que la rodó antes del verano de 2024 que, además de ser olímpico en París, fue también una auténtica 'gymkana' para encontrar al siguiente líder del gobierno galo, tras unas elecciones legislativas anticipadas que abrieron una crisis política que aún colea.

"Cuando uno no persigue la realidad, la realidad al final le persigue a uno", comenta entre risas Abascal, que espera que este septiembre los franceses tengan ganas de ir al cine a reírse de una historia no tan lejana a los titulares que copan los periódicos.

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