Villarrubia de los Ojos lleva su Archivo Municipal a las redes sociales

El Archivo Municipal de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) ha dado el salto a las redes sociales con una iniciativa de digitalización y divulgación que ha logrado cerca de 4.000 seguidores en Instagram en una localidad de poco más de 9.000 habitantes, además de presencia en Facebook y TikTok.

El proyecto, impulsado por Santiago Díaz del Campo, de 29 años, ha convertido documentos históricos, fotografías y pequeñas historias locales en contenido accesible para vecinos y para usuarios de países como Argentina, Ecuador, Alemania e Italia.

El digitalizador del Archivo Municipal de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), Santiago Díaz del Campo - EP/Eusebio García del Castillo
El digitalizador del Archivo Municipal de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), Santiago Díaz del Campo - EP/Eusebio García del Castillo

El Archivo Municipal de Villarrubia de los Ojos ha transformado su manera de llegar a los ciudadanos. Lo que comenzó como un proyecto de preservación documental se ha convertido en una iniciativa de divulgación histórica en redes sociales que supera las expectativas de sus impulsores y atrae ya seguidores más allá de las fronteras del municipio ciudadrealeño.

Al frente de la digitalización y la comunicación está Santiago Díaz del Campo, de 29 años, cuya labor consiste en sacar a la luz documentos, fotografías y relatos que permanecían custodiados en el archivo. La cuenta de Instagram del proyecto se acerca a los 4.000 seguidores; Facebook supera el millar, y TikTok ronda entre 1.500 y 1.700. El contenido empieza además a ser seguido desde archivos argentinos y por usuarios de Ecuador, Alemania e Italia.

"En un principio solamente planteamos la opción de digitalizar, pero con el tiempo dijimos: con todos los medios que hay ahora mismo para hacer esto accesible y que la gente lo conozca, ¿cómo no lo hacemos?", explica Díaz del Campo en una entrevista a Europa Press.

La clave, según el divulgador, está en no limitarse a publicar imágenes de documentos. "Intentamos no solamente subir un documento o una fotografía, sino hacer vídeos explicativos de lo que aquí tenemos y contar esa historia", señala.

Una colección de 10.000 negativos y documentos desde el siglo XVI

Entre los fondos que han pasado por sus manos figuran las denominadas guías IPE —utilizadas por la Iglesia durante la dictadura para realizar calificaciones morales de películas—, documentación de la Guerra Civil y escritos tanto franceses como españoles de la época de la Guerra de la Independencia. Sin embargo, Díaz del Campo guarda especial afecto por una carta del siglo XIX en la que un secretario pide a un amigo que compre perdices para un banquete: una escena cotidiana que permite asomarse a la vida de quienes habitaron el municipio casi dos siglos atrás.

El fondo fotográfico ha vivido además un salto cualitativo con la donación reciente de alrededor de 10.000 u 11.000 negativos de Domingo Córdoba, un aficionado que documentó durante años la vida cotidiana de Villarrubia: calles, edificios desaparecidos, fiestas, matanzas tradicionales, carnavales, ferias, agricultores en el campo y visitas de artistas como Los Chichos o Fernando Esteso. "Gracias a eso podemos reconstruir momentos que de otra forma se hubiesen perdido para siempre", destaca el divulgador. Entre esas imágenes, Díaz del Campo encontró también fotografías de sus propios padres cuando eran niños.

La documentación más antigua conservada en el archivo data de 1555, con expedientes de amojonamiento y deslinde. Desde 1813 existen actas que recogen episodios como las guerras carlistas, la invasión napoleónica o la Guerra Civil, además de libros de nacimientos, matrimonios y defunciones anteriores al Registro Civil y padrones de utilidad para investigaciones genealógicas.

Los jóvenes, el público inesperado

Una de las mayores sorpresas del proyecto ha sido la respuesta de las generaciones más jóvenes. El equipo esperaba atraer principalmente a vecinos de mayor edad, pero ha ocurrido también lo contrario. "La gente joven se está implicando mucho y sigue mucho lo que vamos haciendo, porque es un trabajo que también les ayuda a descubrirse a sí mismos", explica Díaz del Campo. Por eso, junto a los materiales más antiguos, el archivo recupera también imágenes de los años noventa y principios de los 2000.

Detrás del proyecto está igualmente Gema Redondo del Prado, técnica titular del Archivo Municipal desde 2002, responsable de custodiar, inventariar y organizar los fondos y de atender a ciudadanos, investigadores y empleados municipales. Fue la pandemia la que aceleró la apuesta por la digitalización y la búsqueda de un perfil capaz de contextualizar históricamente los documentos. "Apareció nuestro compañero Santiago y es el que inicia la digitalización del archivo", recuerda Redondo.

Según los datos aportados por la alcaldesa de Villarrubia de los Ojos, Encarnación Medina Juárez, ya se han digitalizado alrededor de un millar de documentos y unas 4.000 fotografías. Medina considera que la incorporación de las redes sociales ha supuesto "una revolución" para dar visibilidad a un trabajo que tradicionalmente ha sido "callado" y "silencioso". "A todos nos gusta ver y reconocernos en el pasado", resume.

El gran reto: recuperar lo que quemó Napoleón

Todavía queda mucho camino por delante. Díaz del Campo calcula que aproximadamente el 80% de los fondos está aún por digitalizar, mientras el archivo sigue creciendo con nuevas donaciones. El reto más ambicioso es también el más lejano en el tiempo: el incendio del Ayuntamiento durante la ocupación francesa previa a la Guerra de la Independencia destruyó buena parte de la documentación anterior a 1813, dejando un importante vacío histórico que el equipo espera ir recuperando progresivamente a través de fondos externos, como la documentación conservada en el Archivo Histórico de Zaragoza sobre la antigua dependencia señorial de Villarrubia.

"Lo que más ilusión me hace es que ese vacío histórico lo vayamos recuperando poco a poco", confiesa Díaz del Campo. Un archivo que durante décadas esperaba a que alguien acudiera a consultarlo ha aprendido ahora a salir cada día a buscar a sus vecinos.

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