Valdepeñas transforma el Cerro de las Cabezas con 2,9 millones

El parque arqueológico del Cerro de las Cabezas, en Valdepeñas (Ciudad Real), acomete una transformación de 2,9 millones de euros financiada por el Ministerio de Industria y Turismo a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con el objetivo de hacer más accesible y comprensible una de las ciudades íberas más relevantes de España.

Las obras renovarán el itinerario de visita con tecnología de realidad aumentada, códigos QR, miradores y paneles explicativos sobre los 12.000 metros cuadrados excavados, y añadirán nuevos recursos como un ecoparque y un arqueódromo didáctico para escolares.

Junta declarará en noviembre parque arqueológico el Cerro de las Cabezas de Valdepeñas (Ciudad Real)
Valdepeñas (Ciudad Real) transforma el Cerro de las Cabezas con 2,9 millones

El Cerro de las Cabezas de Valdepeñas (Ciudad Real) vive el mayor impulso de su historia reciente. El parque arqueológico, referencia del mundo íbero a escala nacional, está inmerso en un proyecto de mejora dotado con 2,9 millones de euros, financiado a través del Programa de Mejora de la Competitividad y de Dinamización del Patrimonio Histórico, concedido por el Ministerio de Industria y Turismo en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La inversión persigue un objetivo claro: cambiar la forma en que el visitante se acerca, comprende y experimenta una ciudad que habitaron pobladores íberos hace más de dos mil años.

La actuación no se limita a una renovación de espacios. Según explica el arqueólogo municipal del Ayuntamiento de Valdepeñas y codirector durante años del yacimiento, Julián Vélez, las obras van a suponer "un cambio sustancial" en la visita que realizan estudiantes, turistas y público general al actual parque arqueológico. La intención, subraya, es que cualquier persona pueda recorrer y entender el yacimiento "de una manera física, cognitiva o de manera general".

Uno de los ejes centrales del proyecto será la mejora del itinerario de visita. Sobre los 12.000 metros cuadrados excavados y visitables, se articulará un recorrido formalizado con miradores intermedios, puntos de realidad aumentada, información mediante códigos QR y paneles explicativos. El visitante podrá avanzar por la zona visitable con más contexto y una lectura más clara de los restos arqueológicos, acercándose a los resultados de las excavaciones realizadas desde mediados de los años ochenta.

Una muralla de 1.600 metros y décadas de excavaciones

Los trabajos desarrollados en el Cerro de las Cabezas a lo largo de décadas han permitido documentar una parte fundamental de este enclave. Vélez recuerda que se ha identificado una línea de muralla que en la línea fotográfica alcanza los 1.600 metros, de los que se han excavado alrededor de 200 metros lineales. A esa muralla se suman restos de urbanismo, viviendas, almacenes y zonas de producción, así como hornos para hacer pan y otros vinculados a la cerámica, muy abundante en el yacimiento y con rasgos propios.

La realidad aumentada y la realidad virtual serán herramientas clave para que el público no perciba solo muros o estructuras, sino que pueda imaginar cómo fue esta ciudad hace aproximadamente 2.300 años. La tecnología actuará como puente entre los restos conservados y la vida que los íberos desarrollaron en ese enclave durante siglos.

Excavaciones, ecoparque y arqueódromo

El proyecto incluye también actuaciones arqueológicas y de restauración en varios puntos del yacimiento. Entre ellas, Vélez menciona trabajos en torno al santuario de los betilos, restauraciones en la muralla sur y en la zona norte, además de la creación de un ecoparque. Este espacio permitirá recorrer especies arbóreas que convivieron con los habitantes de la ciudad entre el 500 a.C. y el 300 a.C., incorporando al relato del yacimiento el paisaje y el entorno natural. La visita, por tanto, no se limitará a los restos construidos: también ayudará a entender el contexto ambiental en el que vivieron sus antiguos pobladores.

Otro de los nuevos recursos será el denominado "arqueódromo", pensado especialmente para el público escolar. Vélez señala que será una zona donde los niños, los colegios e incluso estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) podrán "ser arqueólogos por un día" y visitar una casa íbera, reforzando el carácter didáctico del parque arqueológico y acercando a los más jóvenes a la historia de la región.

La restauración de todo lo excavado, completada al cien por cien

El restaurador municipal del Ayuntamiento de Valdepeñas, Miguel Carmona, que trabaja en el yacimiento desde 1991, explica que la conservación del Cerro de las Cabezas ha evolucionado de forma notable a lo largo de estas décadas. De los primeros trabajos puntuales en hogares, pavimentos o materiales concretos se ha pasado a intervenciones en manzanas, áreas completas y zonas amplias del parque.

Carmona sitúa un punto de inflexión en 2003, cuando se desarrolló el centro de interpretación y se pautó una ruta determinada para visitar el yacimiento. Desde entonces, los trabajos se han centrado en adaptar la restauración a un espacio arqueológico complejo y visitable, buscando materiales que protejan las estructuras sin alterar su lectura.

Con los fondos actuales se ha actuado sobre el pequeño porcentaje que quedaba pendiente de restauración, correspondiente a áreas de la zona sur y de la zona norte que estaban excavadas pero podían deteriorarse. Además, se ha trabajado con soluciones de arqueología experimental para mostrar cómo construían los íberos, con zócalos de piedra y adobe, sin comprometer las partes originales. Según Carmona, con estas últimas actuaciones se ha conseguido completar "al 100%" la restauración de todo lo excavado.

El santuario y el urbanismo del entorno norte, al descubierto

En la zona norte se ha llevado a cabo la excavación perimetral del santuario, donde los trabajos han sacado a la luz calles, un posible pozo y parte del urbanismo del entorno. Esa zona ha sido excavada, consolidada y restaurada, incorporando una recreación arquitectónica parcial para facilitar su interpretación desde el mirador previsto en el nuevo itinerario.

El resultado de todo este proceso será un Cerro de las Cabezas más accesible, más comprensible y mejor preparado para recibir visitantes. Un parque arqueológico que no solo conservará con mayor eficacia sus restos, sino que contará con los recursos necesarios para explicar con claridad cómo fue aquella ciudad íbera y cómo vivieron quienes la habitaron durante siglos, en uno de los enclaves históricos más valiosos de Castilla-La Mancha.

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