Las Tablas de Daimiel baten su récord de cría de pato colorado
Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real) ha registrado este año uno de sus mejores balances de reproducción de aves acuáticas de las últimas décadas, con varios máximos históricos y una notable recuperación de especies amenazadas, según el censo de nidificantes del espacio protegido.
El pato colorado ha alcanzado entre 1.600 y 1.700 parejas reproductoras, su mejor dato desde que comenzó la serie histórica en 1980, mientras que la malvasía y la espátula también han logrado sus segundos y primeros mejores registros respectivos.
El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel cerró la temporada de nidificación de 2025 con resultados sobresalientes en la mayoría de las especies monitorizadas, confirmando la importancia de mantener inundados los tablazos centrales del humedal manchego. El director del parque, Carlos Ruiz de la Hermosa, presentó los datos del censo anual de aves acuáticas nidificantes, elaborado mediante la sectorización del espacio en siete zonas y un seguimiento mensual que limita el acceso en barco para no perturbar a la fauna.
Ruiz de la Hermosa subrayó que los resultados corresponden a "censos de mínimos", dado que existe un componente de azar inherente a la intensidad del muestreo y no siempre es posible detectar la totalidad de los ejemplares presentes.
El dato más destacado del año lo protagoniza el pato colorado, con una estimación conservadora de entre 1.600 y 1.700 parejas reproductoras, que supera el registro del año anterior y se convierte en el mejor de la serie histórica iniciada en 1980. El porrón europeo alcanzó al menos 400 parejas —algo menos que en la temporada previa, aunque todavía entre los mejores registros de las dos últimas décadas—, y el ánade friso, con entre 220 y 240 parejas, prácticamente duplicó su registro anterior. El parque también constató la presencia de dos parejas de cerceta carretona, una más que en el censo del año pasado, si bien no se observaron crías.
Especies amenazadas con datos relevantes
El seguimiento deparó resultados especialmente significativos en las especies amenazadas objeto de seguimiento coordinado a nivel nacional. El porrón pardo mantuvo entre 28 y 32 parejas, con unos 30 pollos observados en seis polladas. La malvasía alcanzó al menos 60 parejas y 154 pollos en 48 polladas, el segundo mejor dato de su serie histórica desde 1980. La cerceta pardilla registró entre 12 y 15 parejas, aunque sin pollos observados, y no se detectó ningún ejemplar de focha moruna. Por el contrario, la focha común vivió un "gran año de reproducción", con entre 1.500 y 1.700 parejas.
Las garzas, con registros históricos
Las garzas también protagonizaron una temporada notable. La garza imperial duplicó el dato del año anterior, situándose entre 100 y 110 parejas, uno de los mejores registros de su serie. La garceta grande alcanzó entre 75 y 80 parejas, su mejor dato histórico. La garcilla cangrejera consolidó su presencia con entre 12 y 15 parejas, y el martinete, con unas 40 parejas, recuperó una colonia importante en la isleta de los Gambetas. El parque estima además entre 10 y 12 parejas de avetorillo. Respecto al avetoro, se registraron un par de indicios acústicos, aunque el director del parque consideró que no son suficientemente sólidos para confirmar su presencia.
Flamencos, espátulas y somormujos
Este año no criaron los flamencos, pero el censo registró unas 100 parejas y alrededor de 200 pollos. Las espátulas alcanzaron entre 17 y 20 parejas y unos 30 pollos observados, el mejor dato de la serie histórica. El somormujo lavanco se situó entre 360 y 400 parejas, segundo mejor dato histórico, y el zampullín común, entre 100 y 120. El zampullín cuellinegro, con entre 280 y 290 parejas, redujo sus cifras respecto al año anterior, al igual que el fumarel cariblanco, que bajó a entre 500 y 550 parejas.
Los paseriformes, con novedades destacadas
El seguimiento también permitió constatar la evolución positiva de algunas especies de paseriformes. El escribano palustre iberoriental alcanzó 23 observaciones, cuatro más que el año pasado. El dato más llamativo en este grupo fue el regreso del bigotudo, que volvió a reproducirse en el parque después de varios años de ausencia, con una estimación de entre 10 y 12 parejas y presencia confirmada de juveniles.
Ruiz de la Hermosa concluyó que se trata de "un buen año de nidificantes" y destacó que los resultados ratifican la importancia de mantener inundados los tablazos centrales, tanto por el salto cualitativo que supone para la biodiversidad del parque como por su papel en la conservación de especies amenazadas.