El Progreso impulsa un nuevo Viña Xétar de graduación intermedia

La cooperativa El Progreso de Villarrubia de los Ojos prepara un nuevo producto situado entre su mosto de baja graduación y la versión sin alcohol, mientras consolida unas ventas de entre 200.000 y 220.000 botellas anuales.

El presidente de la cooperativa, Jesús Julián Casanova, reivindica el carácter "fresco y dinámico" de la marca, que nació hace dos décadas anticipándose a la tendencia actual de los vinos con menor contenido alcohólico y que hoy funciona especialmente bien en coctelería y en mercados asiáticos.

El presidente de la cooperativa El Progreso de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), Jesús Julián Casanova - EP/Eusebio García del Castillo
El presidente de la cooperativa El Progreso de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), Jesús Julián Casanova - EP/Eusebio García del Castillo

Viña Xétar, el "buque insignia" de la cooperativa El Progreso de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), cumple más de dos décadas en el mercado con una identidad bien definida —vinos de baja graduación, sabor afrutado y perfil accesible— y la mirada puesta en la innovación. La cooperativa trabaja actualmente en un producto de graduación intermedia entre el Viña Xétar clásico y el Viña Xétar 0,0, así como en un nuevo formato de botella de vidrio de menor tamaño, según adelantó su presidente, Jesús Julián Casanova, en una entrevista con Europa Press.

El proyecto nació a finales de los años 2000 de una observación sencilla pero reveladora. Durante la vendimia, muchos visitantes probaban los vinos a media fermentación —con entre 6 y 7 grados de alcohol— y los encontraban especialmente agradables. "Entonces dijimos: pues vamos a sacar un producto que no tenga tanto grado de alcohol", recordó el enólogo y director técnico de la cooperativa, Juan Nieto, uno de los impulsores originales de la marca. Ese mosto parcialmente fermentado, estabilizado y conservado en frío antes de su embotellado, salió al mercado en otoño de 2005 con una producción inicial de 15.000 botellas.

Veinte años después, Viña Xétar produce entre 200.000 y 220.000 botellas anuales. Una cifra que, como reconoció Casanova, "no puede parecer mucho" para una gran corporación, pero que para El Progreso tiene un valor especial "teniendo en cuenta lo que simboliza y lo difícil que es el mundo del vino".

Un nombre con raíces en la comarca

La marca no es arbitraria. Viña Xétar hace honor a un enclave histórico de la comarca manchega: un pueblo llamado Jétar que existió en el siglo XIX entre Fuente el Fresno y Villarrubia de los Ojos, al que se accedía por el conocido como 'camino de los volanderos' —también llamado de los Veladores—. "La mayoría de las marcas de El Progreso tienen su origen en zonas geográficas de la comarca", explicó Casanova, subrayando el vínculo identitario de la cooperativa con su territorio.

El componente varietal refuerza ese arraigo local. El Viña Xétar blanco se elabora con uva Airén, variedad autóctona manchega, y el tinto con Tempranillo. Ambas versiones, junto a sus respectivas variantes 0,0 —en blanco y en rosado—, conforman las cuatro referencias que la cooperativa comercializa actualmente bajo esta marca.

Un éxito construido sobre la baja graduación

Desde su lanzamiento, el producto tuvo "una gran repercusión", especialmente entre los jóvenes y las mujeres. Esa tendencia no solo se ha mantenido, sino que se ha consolidado: el Viña Xétar es hoy el producto "que mejor se comercializa y con más valor" de cuantos elabora El Progreso. "Tenemos un montón de productos más, entre ellos el 'bag-in-box', botellas, referencias como el Ojos del Guadiana, pero el Viña Xétar siempre, desde el principio, pegó muy fuerte y está muy consolidado", afirmó Casanova.

El director técnico Juan Nieto recordó que el crecimiento fue gradual pero constante: "el primer año nos quedamos sin vino y entonces hubo que ir aumentando". Esa evolución ha continuado "subiendo todos los años un poquito", a pesar de que en ese tiempo ha salido "mucha competencia", algo que "obliga a no bajar la guardia".

La elaboración requiere una atención permanente. El Viña Xétar se va embotellando "poco a poco durante todo el año" y exige un control continuo porque "es un producto muy inestable que puede fermentarnos en el depósito". Ese seguimiento no cesa tras el embotellado: se prolonga para "asegurarnos que las botellas no van a tener ningún tipo de alteración", precisó Nieto.

Prueba y error: la lata que no funcionó

En sus más de dos décadas de historia, Viña Xétar ha experimentado con distintos formatos, no todos con el mismo resultado. El caso más ilustrativo fue el del Viña Xétar 0,0 en lata, una apuesta que parecía responder a la tendencia de las bebidas intermedias y los envases alternativos, pero que no llegó a calar en el mercado español. "Fue muy difícil de implantar", reconoció Casanova. A diferencia de otros países, en España —como ocurre también en Francia o Italia— "la percepción de la lata no es una percepción de calidad" cuando se trata de vino.

Algo similar ocurrió con el debate entre tapón de corcho y tapón de rosca. Los datos de la propia cooperativa muestran un mercado partido casi al medio: el 49% de los clientes prefiere la rosca, frente al 51% que opta por el corcho. La solución adoptada ha sido convivir con ambos sistemas según la versión del producto. "Tenemos un protocolo de prueba y error. Desarrollamos un producto, lo sacamos y si funciona le damos; si no funciona, lo dejamos en stand-by un tiempo y luego vamos viendo", explicó el presidente de El Progreso.

Deporte, coctelería y mercados internacionales

La marca ha construido su posicionamiento también sobre patrocinios deportivos: las carreras populares de Villarrubia de los Ojos, el fútbol y el fútbol femenino forman parte de su estrategia de comunicación. Una apuesta coherente con su imagen de producto "joven, fresco, dinámico y más sport", en palabras de Casanova, que busca "arrastrar todas las tendencias más modernas".

En el mercado nacional, el Viña Xétar ha encontrado un nuevo nicho de crecimiento en el mundo de la coctelería. En el internacional, sus mejores resultados se registran en Asia —donde "está funcionando muy bien"—, en el sur de Estados Unidos y en Iberoamérica, aunque el presidente de El Progreso reconoció que "donde mejor funciona" sigue siendo en España.

El reto de quitar el alcohol sin perder el vino

El próximo paso de la marca es el más exigente técnicamente. La cooperativa trabaja en un producto con graduación alcohólica inferior a la del Viña Xétar original pero superior a la de la versión 0,0, junto a un envase de vidrio de formato reducido. El objetivo, según Casanova, es "buscar un poquito menos de alcohol y, sin embargo, seguir teniendo esos matices de vino".

El presidente de El Progreso evitó concretar plazos para la salida al mercado de este nuevo producto, apelando a la paciencia que requiere cualquier proceso de elaboración bien hecho. "Todo esto lleva su trámite y, como en cocina, al final tiene que llevar su tiempo que la legumbre salga bien", señaló. Y puso el acento en la dificultad de la tarea: "cuesta mucho hacer un buen vino sin alcohol. Es como si a un chuletón le quitasen la proteína o la grasa. Ya no sería lo mismo". Por eso, cuando se elimina el alcohol de un producto, "lo suyo es que tenga algo".

La tendencia de fondo, en cualquier caso, empuja en la dirección que Viña Xétar lleva explorando desde su nacimiento. "Estamos viendo cómo precisamente la tendencia del consumo del alcohol en general es cada vez más baja", apuntó Casanova, lo que favorece la aceptación de estos productos. El reto, resumió con una metáfora musical, es "dar con la tecla para que la música suene como debe sonar".

Al Viña Xétar se acercan con frecuencia personas que se inician en el mundo del vino, lo que convierte a la marca en una suerte de puerta de entrada a la cultura vitivinícola. Ese interés, admitió el presidente de El Progreso, "te va llegando a medida que vas avanzando en la vida. Con 20 años no te apetece saber lo que es el vino, pero a lo mejor ya con 35 sí". Dos décadas después de su lanzamiento, la cooperativa de Villarrubia de los Ojos sigue apostando por ese relevo generacional con un producto que, fiel a su espíritu, no renuncia a evolucionar.

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