El juicio de Bolaños encara el veredicto con Fiscalía y defensa enfrentadas
El juicio por el presunto homicidio ocurrido el 31 de julio de 2022 en Bolaños de Calatrava avanzó este miércoles hacia su fase decisiva con la presentación de las tesis finales de Fiscalía y defensa, en una sesión celebrada en la Audiencia Provincial de Ciudad Real. El tribunal del jurado recibirá este jueves el objeto del veredicto, paso previo a su deliberación, después de tres jornadas en las que se han expuesto testimonios, informes periciales y la declaración del propio acusado.
Las conclusiones finales: persecución y dolo para Fiscalía; legítima defensa para la defensa
Durante su intervención, la fiscal sostuvo que fue el portero acusado quien acabó con la vida de la víctima. Subrayó que, pese a haber resultado herido con una navaja en el primer forcejeo, decidió salir tras el cliente cuando este ya se alejaba, recorriendo unos 200 metros hasta el punto donde poco después se produjo la agresión mortal. A su juicio, este comportamiento descarta la existencia de “miedo insuperable”, argumento central de la defensa.
La Fiscalía afirmó que el uso del detector de metales para golpear en una “zona vital como la cabeza” revela “voluntad y dolo de matar”. Respaldó su acusación en las conclusiones forenses, que describen un traumatismo craneoencefálico severo con fracturas generalizadas en prácticamente todos los huesos del cráneo, compatible con impactos de alta energía propinados con un objeto romo.
En la misma línea, el abogado de la acusación particular consideró “inverosímil” la declaración ofrecida por el acusado en la jornada anterior y defendió que las pruebas apuntan a que no actuó en legítima defensa, sino que persiguió a la víctima, le dio “caza” y acabó con su vida.
Por su parte, el abogado defensor aseguró que los hechos no son constitutivos de delito o, de forma subsidiaria, que podrían encajar en un homicidio imprudente en concurso con lesiones dolosas. Mantuvo que no existe prueba directa que acredite que el acusado golpeara a la víctima con el detector de metales ni que actuara con intención de matarla, recordando que la compatibilidad de las lesiones con dicho objeto no excluye el posible uso de otro. Insistió en que su cliente solo trató de protegerse ante los navajazos.
En su última palabra, el acusado pidió perdón a la familia del fallecido, reiteró que no golpeó a la víctima y sostuvo que nunca tuvo intención de acabar con su vida, asegurando que lo único que hizo fue defenderse.
El desarrollo inicial: un altercado por una bebida y un regreso con navaja
La primera sesión, celebrada el lunes, situó el origen del conflicto en una discusión aparentemente menor. Diversos testigos explicaron que la víctima intentó acceder al pub con una lata de cerveza de otro establecimiento, lo que contravenía las normas del local. Tras negarle el acceso, se produjo un primer intercambio de empujones. Minutos después, la víctima regresó unos veinte minutos más tarde, esta vez portando una navaja, y buscó al portero en una calle próxima, lo que desencadenó un forcejeo más violento.
Según estos testimonios, la víctima llegó a apuñalar al portero en un brazo, mientras este intentaba defenderse con el detector de metales utilizado para controlar el acceso al establecimiento. El propietario del local corroboró que el aparato presentaba manchas de sangre y que acompañó al acusado al centro de salud, donde fue atendido. Otros testigos indicaron que un tercero que trató de mediar también resultó herido durante el forcejeo.
Agentes de la Guardia Civil detallaron en la sala que las cámaras del entorno recogieron tanto el primer enfrentamiento como el regreso de la víctima tras pasar por su domicilio. Las imágenes mostraban movimientos defensivos por parte del portero, aunque no captaron con claridad la agresión final. Uno de los investigadores concluyó que el detector de metales era el arma homicida dada la compatibilidad entre las lesiones mortales y el objeto intervenido.
La declaración del acusado: “Quería retenerlo hasta que llegara la Policía”
El acusado declaró el martes y reconstruyó su versión de los hechos. Afirmó que desconocía a la víctima y que le negó la entrada al local por llevar una bebida del exterior y por mostrar signos de embriaguez. Tras rechazarla con un empujón, aseguró, la víctima regresó armada y se ocultó tras un murete antes de abalanzarse sobre él.
Relató que recibió una puñalada en un brazo, que sangró “de forma abundante”, y que temió por su vida. Añadió que, cuando la víctima huyó, decidió perseguirla “por miedo a un nuevo ataque” y con intención de retenerla hasta la llegada de la Policía. Agradeció la ayuda del tercero que logró apartar la hoja en un momento crítico. Negó categóricamente haber golpeado en la cabeza a la víctima con el detector de metales y recalcó que su única intención fue protegerse.
El informe forense: múltiples lesiones compatibles con un objeto romo
La médico forense ofreció un análisis detallado del cuerpo hallado. Describió lesiones de defensa y de lucha, y varios impactos con un objeto romo concentrados en la cabeza y los brazos. La lesión mortal fue una hemorragia intracraneal masiva asociada a fracturas que afectaban a la práctica totalidad del cráneo.
El informe concluye que estas heridas son compatibles con más de dos impactos de alta energía, lo que apunta a un episodio violento sostenido. Algunas lesiones en la cara interna de los brazos indican que la víctima pudo encontrarse arrodillada o incluso tumbada durante parte del forcejeo, en una posición de inferioridad, extremo que contradice parcialmente la versión del acusado.
Fiscalía y defensa mantienen sus tesis y el juicio queda visto para sentencia
La Fiscalía mantiene su petición de 14 años de prisión por homicidio. Considera acreditado que, tras ser herido con la navaja, el portero salió tras la víctima y le golpeó en la cabeza con el detector de metales, causándole la muerte. La defensa insiste en que actuó en legítima defensa, sin intención de matar, y sostiene que fue la víctima quien desencadenó la agresión.
El juicio quedará visto para sentencia tras la entrega del objeto del veredicto al jurado, que deberá decidir si considera probados los hechos y si estos constituyen un delito de homicidio o si, por el contrario, concurren circunstancias eximentes.