Alertan de plantas de biometano junto a Las Tablas de Daimiel

Fotografía de un sector del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real) - EFE/Jesús Monroy

Colectivos ecologistas y plataformas ciudadanas han trasladado al director del Organismo Autónomo de Parques Nacionales (OAPN) su alarma ante los proyectos de plantas de biometano previstos en el entorno del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real, a los que califican de "sobredimensionados" y potencialmente destructivos para los humedales y el acuífero manchego.

La reunión, celebrada en Madrid en el marco de los trabajos del nuevo Plan Director de Parques Nacionales, concluyó con el compromiso del director del organismo de revisar la documentación de ambos proyectos y de elevar el asunto al Patronato del parque y a la Comisión Mixta de Gestión con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Los colectivos Stop Biometano de Daimiel y Torralba de Calatrava (Ciudad Real) reunieron en Madrid al director del Organismo Autónomo de Parques Nacionales para alertarle de los riesgos ambientales, hidrológicos y sociales que, a su juicio, entrañan dos grandes plantas de biometano proyectadas en municipios colindantes con el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. El encuentro tuvo lugar en el marco de los trabajos sobre el nuevo Plan Director de Parques Nacionales y sirvió para entregar formalmente un informe en el que se solicita la intervención del organismo estatal con el fin de frenar unas instalaciones que consideran incompatibles con la conservación del entorno protegido.

La magnitud de los proyectos es el argumento central de las organizaciones. Según los datos que aportaron en la reunión, la planta prevista en Daimiel procesaría 486.000 toneladas anuales de residuos, mientras que la de Torralba de Calatrava alcanzaría las 162.800 toneladas al año. Ambas cifras contrastan radicalmente con la capacidad real de generación de residuos de los dos municipios: Daimiel produce en torno a 50.000 toneladas anuales de residuos procesables y Torralba, aproximadamente 9.000. La diferencia implica, advierten los colectivos, que la mayor parte de los materiales orgánicos tendrían que importarse desde otros territorios.

"Pueblos vertedero" y zonas de sacrificio ambiental

Esa dependencia de residuos foráneos es precisamente lo que los ecologistas utilizan para rebatir el argumento de la economía circular con el que suelen presentarse este tipo de instalaciones. Si los municipios no generan por sí solos el volumen necesario para alimentar las plantas, sostienen, el modelo se convierte en el opuesto: en lugar de aprovechar recursos locales, las localidades quedarían reducidas a lo que los propios colectivos denominan "pueblos vertedero" y "zonas de sacrificio ambiental", receptoras de residuos procedentes de comarcas ajenas.

La denuncia no se limita a la escala de los proyectos. El informe entregado al OAPN recoge también una serie de riesgos específicos sobre el entorno natural protegido: posibles afecciones hidrogeológicas al Acuífero 23 de la Mancha Occidental, declarado vulnerable por exceso de nitratos; contaminación de aguas superficiales y subterráneas; impacto paisajístico y territorial; merma del atractivo turístico de la zona; e impactos sobre la salud pública derivados de la acumulación y el tratamiento masivo de residuos orgánicos y digestatos, el subproducto líquido resultante del proceso de fermentación.

El acuífero 23, en el centro de la preocupación

El estado del Acuífero 23 es un asunto especialmente sensible en la comarca. Históricamente sobreexplotado por el regadío agrícola, su degradación fue la principal causa del casi total desecamiento de las Tablas de Daimiel en décadas pasadas, y su recuperación parcial ha sido el resultado de años de restricciones y gestión hídrica. Los ecologistas consideran que la instalación de plantas de estas dimensiones —con los movimientos de digestatos y la posible lixiviación de compuestos nitrogenados que conllevan— supone una amenaza directa sobre un sistema hidrogeológico que todavía no ha recuperado su equilibrio.

Durante la reunión, los representantes de los colectivos pidieron la aplicación del principio de precaución y reclamaron que se tomen como referencia instrumentos normativos como la Directiva Marco del Agua, el futuro Plan Hidrológico del Guadiana 2027-2033 y la normativa específica de protección de parques nacionales. Argumentaron también que las instalaciones "no responden al interés general" de las localidades afectadas y que la ciudadanía de ambos municipios muestra una preocupación creciente ante el avance de los proyectos.

Una amenaza que se extiende por toda la Mancha Húmeda

Los colectivos advirtieron además de que el problema no se circunscribe a Daimiel y Torralba de Calatrava. Según expusieron, existe una proliferación de proyectos similares en otros municipios de la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda, entre ellos Campo de Criptana, Socuéllamos, Tomelloso, Manzanares, Membrilla y Llanos del Caudillo. La suma de todas estas instalaciones, de llegar a ejecutarse, incrementaría de forma sustancial la presión contaminante sobre la cuenca del río Guadiana y sobre el conjunto del ecosistema protegido.

El director del OAPN, según trasladaron los ecologistas tras el encuentro, se comprometió a revisar la documentación de ambos proyectos en la plataforma ambiental de Castilla-La Mancha y a consultar con la dirección del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel si existe algún expediente o comunicación oficial relacionados con estas iniciativas. Confirmaron asimismo que el asunto será abordado en una próxima reunión del Patronato del parque y en la Comisión Mixta de Gestión entre el organismo estatal y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM).

El Plan de Actuaciones Prioritarias, pendiente de la Junta

Los representantes ecologistas también aprovecharon el encuentro para preguntar por el estado del Marco de Actuaciones Prioritarias (MAP) para Las Tablas de Daimiel, documento aprobado en diciembre de 2025 por el Patronato del parque y que, casi cinco meses después, aún no ha tenido desarrollo efectivo. Desde el OAPN les confirmaron que el borrador ya está elaborado, pero que su avance depende en este momento de la JCCM.

Los colectivos valoraron la reunión como "positiva y necesaria" y reiteraron su oposición a los proyectos de biometano, que consideran directamente incompatibles con la conservación de uno de los parques nacionales más frágiles de España. Las Tablas de Daimiel, con apenas 1.928 hectáreas, es el parque nacional más pequeño de la Península Ibérica y uno de los humedales de mayor valor ecológico del continente, reconocido por los convenios internacionales de Ramsar y protegido bajo la red Natura 2000.