El acusado niega querer matar y sostiene la legítima defensa en el juicio de Bolaños

La segunda sesión incorpora el testimonio del portero y un informe forense que atribuye la muerte a un traumatismo craneoencefálico por varios impactos de alta energía. La Fiscalía mantiene su petición de 14 años de prisión y la defensa insiste en que el acusado actuó para protegerse.
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, juzga con Tribunal del Jurado, a un vigilante de seguridad acusado de homicidio, por perseguir y agredir mortalmente a un hombre después de una disputa a las puertas de un bar de Bolaños de Calatrava (Ciudad Real) en julio de 2022 - EFE/Jesus Monroy
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, juzga con Tribunal del Jurado, a un vigilante de seguridad acusado de homicidio, por perseguir y agredir mortalmente a un hombre después de una disputa a las puertas de un bar de Bolaños de Calatrava (Ciudad Real) en julio de 2022 - EFE/Jesus Monroy

El juicio por el presunto homicidio ocurrido el 31 de julio de 2022 en Bolaños de Calatrava avanzó este martes con una segunda sesión clave en la Audiencia Provincial de Ciudad Real, en la que el acusado, W.H.W.W., portero de un establecimiento de ocio nocturno, negó haber golpeado "para matar" a la víctima y defendió que actuó únicamente "para defender su vida" tras ser atacado con una navaja. La médico forense, por su parte, ratificó que el fallecimiento se debió a un traumatismo craneoencefálico severo provocado por "impactos de alta energía" compatibles con un objeto romo, un informe que endurece la versión pericial frente al relato del acusado.

El jurado popular deberá valorar ambas visiones, que se suman a los testimonios de testigos y agentes escuchados en la primera jornada, donde la mayoría de declaraciones apuntaban a que la víctima fue quien inició la agresión tras serle negada la entrada al local.

El desarrollo inicial: un altercado por una bebida y un regreso con navaja

La sesión del lunes situó el origen del conflicto en una discusión aparentemente menor. Testigos presenciales relataron que la víctima intentó acceder al pub portando una lata de cerveza procedente de otro establecimiento, lo que contravenía las normas del local. El portero le negó el acceso y se produjo un primer intercambio de empujones. Tras marcharse, la víctima volvió unos veinte minutos después, esta vez con una navaja, y buscó al portero en una calle cercana, momento en el que se inició un forcejeo más violento.

Según estos testigos, la víctima llegó a apuñalar al portero en un brazo, mientras este trataba de defenderse con el detector de metales que utilizaba para controlar el acceso al local. El propietario del establecimiento confirmó que el aparato presentaba manchas de sangre y que acompañó al acusado al centro de salud, donde recibió asistencia médica. Además, otros testigos aseguraron que durante el forcejeo la víctima hirió también a un tercero que trató de interponerse entre ambos.

Agentes de la Guardia Civil detallaron que las cámaras de seguridad del entorno registraron tanto el primer enfrentamiento como el regreso de la víctima tras pasar por su domicilio. Las imágenes mostraban movimientos defensivos por parte del portero, aunque no recogían con claridad la agresión final que provocó la muerte. Uno de los investigadores concluyó que el detector de metales fue el arma homicida, dada la compatibilidad entre la herida en la cabeza y el objeto intervenido.

La declaración del acusado: "Quería retenerlo hasta que llegara la Policía"

El acusado declaró este martes ante el jurado y reconstruyó su versión de los hechos. Aseguró que desconocía a la víctima y que le impidió el acceso al local porque llevaba una bebida de otro establecimiento y presentaba signos de embriaguez. Tras negar la entrada, relató, la víctima intentó forzarla y él la rechazó con un empujón.

Explicó que, minutos después, la víctima regresó armada con una navaja y se escondió tras "un murete" antes de abalanzarse sobre él. El portero reiteró que recibió una puñalada en un brazo, que comenzó a sangrar "de forma abundante" y que temió seriamente por su vida. Añadió que, cuando la víctima huyó, decidió perseguirla "por miedo a un nuevo ataque" y con la intención de retenerla "hasta que llegara la Policía".

También agradeció la intervención de un tercero que "metió la mano" para apartar la hoja de la navaja en un momento crítico. En su testimonio, negó categóricamente haber golpeado a la víctima en la cabeza con el detector de metales. "La vida de cualquier persona tiene valor", afirmó, subrayando que su intención nunca fue agredir, sino protegerse.

El informe forense: múltiples lesiones compatibles con objeto romo

La médico forense ofreció ante el jurado un análisis detallado del estado en el que fue hallada la víctima. Describió lesiones de defensa y de lucha, así como varios impactos realizados con un objeto romo, concentrados en la cabeza y en los brazos. La lesión mortal, explicó, fue una hemorragia intracraneal masiva derivada de fracturas que afectaban a prácticamente todos los huesos craneales.

El informe concluye que estas heridas son compatibles con más de dos impactos de alta energía, lo que sugiere un episodio violento sostenido. Algunas lesiones en la cara interna de los brazos indican, además, que la víctima pudo encontrarse arrodillada o incluso tumbada durante parte del forcejeo, en posición de inferioridad, extremo que contradice parcialmente la versión del acusado.

Fiscalía y defensa mantienen sus tesis

La Fiscalía mantiene su acusación: sostiene que, tras ser herido con la navaja, el portero salió tras la víctima y le golpeó en la cabeza con el detector de metales, provocándole lesiones mortales. Por ello, solicita 14 años de prisión por homicidio. La defensa, en cambio, insiste en que el acusado actuó en legítima defensa, que no hubo intención de causar la muerte y que fue la víctima quien desencadenó la agresión.

El juicio continuará este miércoles con los alegatos finales de las partes. Tras ello, el tribunal del jurado iniciará sus deliberaciones para establecer si los hechos constituyen un delito de homicidio o si, por el contrario, concurren circunstancias eximentes de legítima defensa.

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