Tres linces mueren ahogados en Hellín y Pacma exige una ley estatal
El Partido Animalista Con el Medio Ambiente (Pacma) ha pedido al Gobierno central la elaboración de una normativa estatal que obligue a balsas de riego, carreteras, tendidos eléctricos y otras infraestructuras a incorporar medidas de protección para la fauna silvestre.
La petición llega tras la muerte de Urze, una hembra de lince ibérico, y sus dos cachorros en una balsa de regadío en la pedanía de Isso, en Hellín (Albacete), donde los tres animales quedaron atrapados al no poder salir por las paredes lisas y la pendiente de la instalación.
El Partido Animalista Con el Medio Ambiente (Pacma) ha solicitado este martes, 4 de agosto, a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, y al secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, la redacción de una norma estatal que establezca con carácter obligatorio medidas de protección de la fauna silvestre frente al impacto de las infraestructuras humanas. La demanda se produce tras la muerte de una hembra de lince ibérico llamada Urze y sus dos cachorros en una balsa de regadío de la pedanía de Isso, en el municipio albaceteño de Hellín.
Según denuncia Pacma, los tres animales quedaron atrapados en la instalación porque sus paredes lisas y su pendiente imposibilitaban cualquier salida. El partido considera que la tragedia era evitable: la colocación de una rampa o una malla de escape habría bastado para que los linces pudieran huir.
"Las balsas y canales de riego, los pozos, las carreteras, los tendidos eléctricos, los vallados y muchas otras construcciones se convierten diariamente en trampas mortales para millones de animales. En numerosos casos existen soluciones sencillas y de bajo coste que permitirían evitar estas muertes", denunció el presidente nacional de Pacma, Javier Luna.
Una normativa para infraestructuras públicas y privadas
La propuesta de Pacma plantea que tanto las infraestructuras de titularidad pública como las privadas estén obligadas a incorporar medidas de prevención específicas desde la fase de diseño y construcción. El partido también reclama la adaptación de las instalaciones ya existentes.
Entre las actuaciones concretas que el partido animalista propone figuran la colocación de rampas de escape en balsas y canales de riego; el cerramiento de pozos y aljibes; la instalación de plataformas de salida en piscinas; la construcción de pasos de fauna en carreteras; la reducción de velocidad y la señalización dinámica en puntos sensibles; y la adopción de medidas para evitar la colisión y electrocución de aves en tendidos eléctricos, parques eólicos y catenarias ferroviarias.
La formación completa su propuesta con otras tres medidas: hacer visibles para aves y murciélagos las grandes cristaleras, pantallas acústicas y pistas de pádel; habilitar pasos para peces en presas, diques y azudes; y abrir zonas de escape en los vallados de terrenos cinegéticos, especialmente ante situaciones de incendio o inundación.
55 millones de vertebrados muertos cada año en las carreteras
Para respaldar su petición, Pacma recurre a los datos del proyecto SAFE (Stop Atropellos de Fauna en España), que estima que hasta 55 millones de vertebrados podrían morir anualmente en las carreteras españolas, entre ellos un número significativo de individuos pertenecientes a especies amenazadas.
El partido fundamenta jurídicamente su reclamación en las competencias estatales sobre legislación básica de protección ambiental, en el artículo 45 de la Constitución, en la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y en los compromisos adquiridos por España a través del Convenio de Berna. Pacma considera que la regulación vigente es claramente insuficiente: la norma de referencia sigue siendo el Real Decreto 1432/2008, que únicamente aborda la protección de la avifauna frente a la colisión y electrocución en líneas eléctricas de alta tensión.
El lince ibérico es una de las especies más amenazadas de Europa y ha sido objeto de intensos programas de recuperación en España durante las últimas dos décadas. La muerte de Urze y sus dos cachorros en una infraestructura de riego convencional ejemplifica, según Pacma, que la amenaza sobre la especie no proviene solo de la caza furtiva o la destrucción del hábitat, sino también del diseño de estructuras cotidianas que carecen de las mínimas salvaguardas para la fauna. El partido reclama ahora una norma más amplia y actualizada que aborde de forma integral el conjunto de riesgos que las infraestructuras humanas representan para la biodiversidad.
