El acusado del crimen de Montemayor buscó las penas por asesinato durante su huida
El juicio con jurado contra el hombre acusado de asesinar a su mujer en 2022 en la localidad cordobesa de Montemayor continúa esta semana en la Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete, donde la Fiscalía solicita una pena de 25 años de prisión por un delito de asesinato con los agravantes de parentesco y de género, mientras la defensa sostiene que los hechos se produjeron fruto de un “arrebato” y reclama que se rebajen a homicidio.
El acusado, un ciudadano rumano, se enfrenta al enjuiciamiento por la muerte intencionada de su esposa, una jornalera rumana de 26 años, madre de dos hijos menores de edad. El jurado popular quedó constituido en la primera sesión del juicio, que se desarrolla a lo largo de varias jornadas con la comparecencia de testigos, agentes y peritos.
Una familia de temporeros asentada en Barrax
La víctima tenía tres hermanas y dos hijos, de nueve y cuatro años, que residen en Rumanía. El matrimonio, casado desde hacía trece años, trabajaba como temporero agrícola en España, desplazándose entre distintas provincias según las campañas, aunque solía residir en el municipio albaceteño de Barrax. Según la acusación, la mujer asumía en solitario tanto el trabajo en el campo como las tareas domésticas, una situación que le provocaba un notable agotamiento y continuos reproches por parte de su marido.
La discusión previa y el regreso del acusado al pueblo
Los hechos se remontan a mayo de 2022, cuando la pareja se encontraba en Montemayor junto a otros compatriotas, entre ellos un sobrino del acusado, para trabajar en la campaña del ajo. El 21 de mayo, tras una discusión motivada por el retraso en la comida, el marido se marchó en coche con un compañero a la feria de Córdoba capital. Durante el trayecto, este compañero le comunicó que su mujer le estaba siendo infiel con su sobrino, supuestamente basándose en un vídeo de contenido comprometedor, lo que llevó al acusado a regresar solo al pueblo.
La emboscada y el ataque mortal con cuchillo
De acuerdo con el escrito de acusación, tras volver a Montemayor y hacer la compra para la cena, el hombre confrontó a su esposa, que huyó aterrorizada de la vivienda en busca de ayuda. Ya de madrugada, sin encontrar auxilio, la mujer se dirigió hacia las afueras del municipio por un camino paralelo a la carretera. El acusado, conocedor de ese recorrido, se desplazó en su vehículo hasta un punto oscuro y aislado, apagó las luces y la esperó para sorprenderla.
Cuando se cruzaron, el hombre la atacó con un cuchillo y le asestó diez puñaladas. Una de ellas le seccionó una arteria y una vena en la ingle, provocándole una hemorragia mortal. Posteriormente, introdujo a la víctima en el asiento trasero del coche y regresó a la vivienda alquilada, donde la dejó tendida en mitad de la calle. Después, salió en busca de su sobrino, al que también llegó a apuñalar en una pierna antes de huir.
La intervención de emergencias y la detención
Una vecina alertó al servicio de emergencias 112, pero cuando los sanitarios llegaron ya era demasiado tarde. La mujer fue trasladada sobre las 2.40 horas al hospital de Montilla en parada cardiorrespiratoria y falleció esa misma tarde. El acusado fue detenido al día siguiente en la vivienda de un conocido en San Clemente (Cuenca) y desde entonces permanece en prisión provisional.
Peticiones de la Fiscalía y postura de la defensa
La Fiscalía reclama, además de la pena de prisión, la privación de la patria potestad sobre los hijos durante el tiempo de la condena y cinco años de libertad vigilada tras su cumplimiento. En concepto de responsabilidad civil, solicita indemnizaciones de 60.000 euros para cada uno de los padres de la fallecida, 100.000 euros para cada hijo y 28.000 euros para cada una de las hermanas.
La defensa reconoce que el acusado causó la muerte de su mujer, pero rechaza que actuara por dominación o superioridad. El abogado sostiene que los hechos se produjeron por un arrebato al descubrir una supuesta relación entre la víctima y su sobrino, de 15 años, al que el encausado consideraba “como un hijo”. Niega también la existencia de ensañamiento o intención de matar, asegurando que las cuchilladas se produjeron en las piernas y que el acusado “buscaba dar un susto”. Asimismo, solicita la aplicación del atenuante de embriaguez, alegando problemas con el alcohol, y que el delito se califique como homicidio imprudente o con dolo eventual.
Horas de huida, auxilio y rechazo a avisar a la policía
La segunda jornada del juicio estuvo marcada por el testimonio de varios vecinos que situaron a la víctima vagando durante horas por el municipio la noche del crimen, pidiendo ayuda y rechazando reiteradamente que se avisara a la policía. Una vecina declaró que pasada la medianoche la joven llegó a su garaje “en chanclas, sin móvil, totalmente asustada y pidiendo auxilio”. “Decía que su marido la quería matar; le ofrecí llamar a la policía, pero se negó”, explicó, añadiendo que intentó facilitarle su teléfono para contactar con familiares en España sin éxito y que, al cerrar el local, avisó en secreto a las autoridades.
Otra testigo, entonces propietaria de un bar, relató que la víctima acudió también al establecimiento y le pidió refugio para pasar la noche. Aunque le ofreció llamar a la Guardia Civil, “ella me dijo que no”. La camarera le dio un refresco y describió a la joven “con la cara roja, como si llevara mucho tiempo corriendo”, antes de que saliera nuevamente huyendo.
Rumores de infidelidad y tensión previa
Horas antes, según coincidieron varios testimonios, la pareja había discutido en la vivienda donde residían durante la campaña del ajo, tras extenderse entre amigos y familiares el rumor de una supuesta relación entre la mujer y el sobrino del acusado. Una hermana de la víctima confirmó que ese rumor existía y declaró que la joven le confesó sentirse atraída por el menor, “que la trataba muy bien”. También señaló que en el mes previo al crimen las discusiones eran frecuentes, aunque la víctima “no quería dejarlo porque decía que quería mucho a los dos hijos”.
El regreso a casa con la víctima herida
La última testigo de la segunda jornada, cuñada del acusado y conviviente con la pareja en Montemayor, recordó que se despertó cuando el procesado regresó al domicilio con su mujer gravemente herida. “Dijo que la había pinchado y que llamáramos a una ambulancia”, relató. Tras descubrir la situación, alertó al sobrino para que huyera, aunque el acusado logró alcanzarlo y herirlo también.
La tercera jornada: la fuga y las consultas sobre la pena
En la tercera jornada del juicio, celebrada este miércoles, han declarado agentes de la Guardia Civil que participaron en el operativo tras el crimen. Los agentes explicaron que, tras recibir el aviso de la Policía Local y una llamada de una testigo alertando del apuñalamiento, se desplazaron a la casa alquilada donde residían varios migrantes rumanos. A su llegada, encontraron a los sanitarios asistiendo a la víctima, con abundante sangre en el lugar, y comenzaron a recabar información sobre el autor.
Uno de los guardias civiles relató que una testigo reconoció inicialmente que el agresor era el marido de la víctima, que se había dado a la fuga, aunque después se toparon con escasa colaboración por parte de los inquilinos del edificio. Pese a ello, los investigadores lograron reconstruir los hechos en las horas posteriores, localizando la hoja del arma homicida a pocos metros del lugar donde había estado el cuerpo, con sangre reseca en el filo.
Gracias a la revisión de cámaras de tráfico y a las declaraciones de testigos y empresarios vinculados a los temporeros, los agentes siguieron la pista del acusado hasta un cortijo en las inmediaciones de San Clemente, donde fue finalmente detenido tras confirmar el propietario que se alojaba allí. En ese proceso, los investigadores descubrieron que el acusado se había detenido en una estación de servicio para limpiar manchas de sangre del coche y que, durante la huida, consultó en su teléfono móvil las posibles penas por el crimen que acababa de cometer.
La Fiscalía ha reiterado en esta sesión su petición de condena por asesinato, mientras la defensa ha insistido en que no se trata de un caso de violencia de género y ha pedido que el delito se rebaje a homicidio. El juicio con jurado popular continuará este jueves con la práctica de la prueba testifical en la Audiencia Provincial de Albacete.